Arte & Cultura

Publicado el 13 de febrero de 2007

Superviviente

El triunfo de Lance Armstrong

Sobrevivió al cáncer y ganó todo. Presentamos una reseña sobre la vida de este increíble atleta y su lucha ejemplar.

Autor/a: IntraMed

Fuente: El Mercurio On Line

Dicen que el corazón de Armstrong late sólo 32 veces por minuto cuando está en reposo. Su capacidad aeróbica es superior a la mayoría de los atletas de cualquier especialidad y país.
Más allá de su genética, el último ídolo del deporte americano acondicionó su cuerpo desde chico. Pero antes de dedicarse al deporte debió superar algunos “traumas”.
Su madre, Linda Mooneyham, quedó embarazada a los 17 años de un hombre apellidado Gunderson, que tras casarse con ella la abandonó. Sola y en precarias condiciones económicas, Linda debió compaginar dos y hasta tres trabajos para sacar adelante a su hijo. Poco después entró en su vida el hombre que le dio su apellido, Terry Armstrong. Éste se casó con Linda y adoptó a Lance. Vivió 10 años con ellos y luego les abandonó.

Lance nació el 18 de septiembre de 1971 en Plano, Dallas. Y cuando ya tenía 13 años descubrió el deporte. Empezó con la natación. Su madre lo levantaba a las 4.45 para que fuese a entrenar a la piscina. En esa época forjó su carácter férreo y cultivó un organismo de deportista acostumbrado a los sacrificios más extremos.

El cáncer

Un día de octubre de 1996 despertó en su cama y se dio cuenta que uno de sus testículos estaba del tamaño de una naranja. El dolor era casi inaguantable. Tras acudir a un centro asistencial, Lance Armstrong se llevó la peor noticia de su vida: tenía cáncer.

El tejano ya pedaleaba entre los grandes. No era tan “fino” físicamente como lo es ahora, pero regordete y todo se daba el lujo de ganar etapas en Estados Unidos y Europa. En 1993 había triunfado en una etapa del Tour de Francia y en Oslo logró derrotar al español Miguel Unduráin en la prueba de fondo en carretera en el Campeonato del Mundo.
Incluso su futuro en el ciclismo lo había llevado a firmar un millonario contrato con la escuadra francesa Cofidis. Pero un mes después vio como todo se iba al tacho de la basura.

El 8 de octubre de 1996 se paró frente a la prensa mundial y dio a conocer su enfermedad. Ya le había extraído un testículo y necesitaría quimioterapia para tratar de quebrarle la mano al destino, al “pedido” del más allá.
Pero era recién el principio de su karma. Los exámenes posteriores mostraron que el cáncer se había expandido a los pulmones y al cerebro. En una lámina de rayos x tomada a sus pulmones, lo negro indicaba que todo estaba bien y lo blanco, cáncer. Armstrong tenía sólo “nieve”. Y el cerebro también era invadido por las células cancerígenas.

Sus pasos

Hay atletas que desde sus inicios muestran que son excepcionales, nada comunes. Lance Armstrong fue uno de ellos cuando pasó al ciclismo profesional en 1992.
A pesar de ello, pocos especialistas podían apostar en 1993 que este triatleta reconvertido a ciclista, más bien gordito, podría ser el sucesor del español Miguel Induráin. El americano batió al ciclista español en el Mundial de Ciclismo de fondo en carretera celebrado en Oslo.
Buen corredor, capaz de vencer en clásicas, Armstrong representa el triunfo de la vida sobre una enfermedad tan grave como el cáncer. Y a eso le sumó el éxito deportivo, que al principio no le fue tan fácil.

En sus inicios de su carrera profesional compaginó las carreras de su país con las de Europa. En Estados Unidos una de las carreras más prestigiosas es el Tour de Dupont y Lance ganaba etapas en todas las ediciones, incluso en 1995 ganó la general.
En 1993, además de las carreras ganadas en su país, ganó una etapa del Tour de Francia y el Campeonato del Mundo en ruta siendo uno de los más jóvenes en vestir el maillot arcoiris (21 años): recorrió los 257,6 kilómetros de la prueba de fondo en 6 horas, 17 minutos y 10 segundos. Es medalla de oro el 29 de agosto, venciendo a Induráin. Días después estrenaría su título en Estados Unidos con una aureola que causó sensación en su país.
   
En el tour

¿Qué hizo cambiar el carácter de Armstrong? Sin duda su enfermedad. El 2 de octubre de 1996 se le diagnosticó un cáncer de testículos. Esto hizo cambiar al pedalero estadounidense. A partir de entonces inició una espiral descendente que parecía dejar una única salida: la quimioterapia, la recuperación y, posteriormente, la metástasis en el cerebro y en los pulmones.
Salir con vida tras esa experiencia provocó en Lance Armstrong una metamorfosis radical. Cambió su cuerpo y cambió su mente. El verse al borde del abismo hizo de él un americano ya de por sí orgulloso y seguro de sí mismo, un hombre ambicioso e invencible.
En un cuerpo mucho más fibroso y con una mejor musculatura que antes, exhibía una fuerza física sólo comparable a la mentalidad ganadora que demuestra.

En 1998 firmó contrato con el equipo profesional United States Postal Service, con la idea de ganar la carrera más importante del mundo: el Tour de Francia. Ya en Europa después de un inicio incierto en algunas carreras y con algunos pensamientos de renunciar y volver a la tranquilidad de Austin, una frase que le decía su madre desde niño le retumbaba en su cabeza: "Lance, tú no te das por vencido".
Era 1999 y el Tour estaba por comenzar, llegaba ahí con la fama de haber vencido al cáncer, sin embargo nadie le daba oportunidad de sobresalir en dicha carrera. Pero Miguel Induráin la noche previa al prólogo dijo: “Lance ganará”.

De cara a 1999, Armstrong se encontraba pletórico de moral y su director le convenció de que era posible incluso llegar a la meta más alta: vencer el Tour de Francia. Lance se presentó en la salida como un favorito de segunda fila y al final arrasó en la clasificación general por delante de Alex Zülle, si bien éste se vio inmensamente perjudicado por una caída en la segunda etapa donde perdió una "minutada" irrecuperable.
Y así, año tras año se fue armando un equipo cada vez mejor a servicio del estadounidense (le han arropado ciclistas como Roberto Heras, Viatcheslav Ekimov o George Hincapie), quien no defraudó en ningún momento. Cada año, tanto Armstrong como su equipo iban a más; y antes de que muchos pudieran darse cuenta el texano llegó a la edición de 2003, el Tour del Centenario, con la mira puesta en igualar la marca de cinco Tours consecutivos de Miguel Induráin. Y pese a que Jan Ullrich llegó a ponerle contra las cuerdas, lo logró.

En 2004 Armstrong aspiraba a hacer aún más grande su leyenda, y lo hacía más cuestionado que nunca, tras los apuros pasados el año anterior y el bajo rendimiento que había mostrado durante su preparación para "el sexto". Pero el ciclista estadounidense volvió a sorprender, y su gran forma, sumada a la debacle por unos motivos u otros de todos sus rivales (Jan Ullrich sólo pudo ser cuarto, mientras que los otros favoritos sobre el papel abandonaron) le llevó a conquistar la ansiada plusmarca.
El 18 de abril de 2005 anuncia en rueda de prensa en Georgia que se retirará tras intentar el asalto al séptimo Tour en julio, pese a tener un año más de contrato con su equipo actual, el Discovery Channel (continuación de US Postal).

En 2006 Armstrong corre la maratón de Nueva York con el fin de conseguir fondos para la lucha contra el cáncer, haciendo un tiempo de 2h59:37 llegando a menos de 1 hora del ganador, el brasileño Marilson Gomes dos Santos (2h09:58).


 
Fundación Lance Amrstrong : creada para la investigación y la lucha contra el cáncer.