En el cien por cien de casos se redujo el grosor de la retina, gracias a la descomposición de la vena a la altura del nervio óptico. Indicó que todos los pacientes tratados tenían una visión inferior al 10% y que el 80% de ellos se hubiera quedado con menos de un décimo de visión sin el tratamiento, aunque no precisó que porcentaje de visión recuperaban.
Hasta hace poco sólo se utilizaba la cirugía con láser para evitar la pérdida del ojo en los casos más agudos de la afección, pero los pacientes no recuperaban visión. La cirugía aplicada por el Dr García-Arumí consiste en una vitrectomía, seguida de la realización de un pequeño corte en el nervio óptico para abrir el anillo que comprime a la arteria contra la vena central y lograr así relajar la presión que causa la trombosis.
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