Noticias médicas

Publicado el 23 de octubre de 2002

Arterioesclerosis

El tratamiento antibiótico frena la progresión de la arteriosclerosis en pacientes infectados por Chlamydia pneumoniae

El tratamiento antibiótico a largo plazo puede frenar la progresión de la arteriosclerosis temprana en pacientes que han experimentado un ictus y presentan anticuerpos contra Chlamydia pneumonia en sangre, según muestran científicos de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) en la edición electrónica de "Circulation".

El tratamiento antibiótico a largo plazo puede frenar la progresión de la arteriosclerosis temprana en pacientes que han experimentado un ictus y presentan anticuerpos contra Chlamydia pneumonia en sangre, según muestran científicos de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) en la edición electrónica de "Circulation".

La citada bacteria, causante de neumonía, se ha asociado en bastantes estudios con la arteriosclerosis. Asimismo, la presencia de anticuerpos contra C. Pneumoniae se ha relacionado con un mayor riesgo de ictus y de infarto de miocardio. Otras investigaciones también han observado la presencia del microbio en las lesiones ateroscleróticas, así como su ausencia en el tejido arterial sano.

En el presente estudio se evaluó el efecto del antibiótico roxitromicina sobre el engrosamiento progresivo de la arteria carótida en 272 pacientes que habían experimentado un accidente cerebrovascular. El tratamiento se administró durante dos años. De los 125 pacientes que presentaban anticuerpos con contra la bacteria, 62 recibieron dos dosis diarias del antibiótico (150 mg), mientras que 63 recibieron placebo. Del grupo que no presentaba anticuerpos, 74 recibieron el fármaco y 73 placebo.

Los investigadores midieron el grosor de la íntima de la carótida mediante ultrasonografía, así como los niveles de proteína C reactiva, proteína que se utiliza como marcador inflamatorio.

La progresión de la arteriosclerosis fue mayor entre los pacientes con anticuerpos contra C. Pneumoniae, independientemente de la presencia de otros factores de riesgo. A los dos años de tratamiento antibiótico, la progresión se redujo de forma significativa entre aquellos pacientes con anticuerpos que recibieron la roxitromicina frente a los que recibieron placebo.

Asimismo, el tratamiento disminuyó los niveles de proteína C reactiva entre los que presentaban anticuerpos.

No obstante, los autores apuntan que no se hallaron diferencias significativos en lo que respecta a posteriores eventos cardiovasculares.

Circulation 2002,10.1161/01.CIR.0000036748.26775.8D

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