Este trastorno, cuya causa ha sido relacionada con factores ambientales, familiares y neurológicos, requiere un tratamiento integral que incluye aspectos farmacológicos, psicológicos, así como el conocimiento por parte de familiares y profesores de los afectados de herramientas específicas para su manejo que ayuden a convertir un previsible fracaso social y escolar en una situación de normalidad.
En el marco de este Seminario, organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) en colaboración con Lilly, los expertos reunidos han expuesto, además de la visión general del trastorno, aspectos tales como: criterios diagnósticos, comorbilidad, factores pronósticos, y la necesidad de un tratamiento multimodal.
El TDAH es un trastorno complejo caracterizado no sólo porque parece no afectarles el cansancio físico: "sólo está tranquilo cuando duerme" (comentan los padres con desesperación cuando consultan al médico), sino también por otras dos expresiones del TDAH: la falta de atención y la impulsividad. Así, un niño que nunca está quieto, que muestra permanentemente falta de atención y de interés y que no parece saber controlar sus impulsos, se convierte en un continuo dolor de cabeza para familiares y profesores.
El TDAH afecta a aspectos fundamentales de la vida del niño. Desde muy pequeño se siente ajeno al grupo de amigos o compañeros y percibe el rechazo en todos los ámbitos de relación por el conflicto que genera en su entorno. Su dificultad para fijar la atención, seguir unas pautas sencillas de comportamiento o recordar la necesidad de realizar tareas, a menudo le lleva al fracaso escolar, baja autoestima, inseguridad afectiva, baja tolerancia al esfuerzo y a la frustración, etc. que pueden convertirle en un adulto inadaptado.
"El abordaje del TDAH requiere la definición y el desarrollo de una serie de estrategias en las que debe estar implicado el entorno de relación del niño: tanto la familia como la escuela, con la guía y supervisión de los profesionales especializados", señala la Dra. María Jesús Mardomingo, jefa de Sección de Psiquiatría Infantil del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
El tratamiento de los niños con TDAH es multimodal, es decir, implica simultánea y coordinadamente terapéutica farmacológica, psicológica, psicopedagógica y psicosocial (esta última en situaciones de adversidad socio-económica). Ninguna de estas modalidades es única, exclusiva, ni puede sustituir a las demás.
La utilidad de los tratamientos farmacológicos es indiscutible para los expertos participantes en el Seminario. Para la pedagoga Dra. Isabel Orjales, profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación, su utilización potencia el cumplimiento de objetivos fundamentales. "Logran, por ejemplo, que el niño pueda estarse quieto pero también favorecen su capacidad de concentración, lo que influye en una mejor comprensión de conocimientos, e incluso en la aceptación de las normas. Así puede mejorar su rendimiento escolar y reducirse la cantidad de situaciones conflictivas. Un apoyo imprescindible para la intervención psicopedagógica".
Webs Relacionadas
Lilly
http://www.lilly.com/
ANIS
http://www.anisalud.com/
Publicado el 19 de octubre de 2004
Tanstorno por déficit de atención
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad afecta del 2 al 5% de la población infantil
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) afecta a entre el 2 y el 5% de la población infantil y son los niños más propensos que las niñas a desarrollarlo, según se explicó en el marco del I Seminario de Formación para Medios de Comunicación sobre trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) que se celebró en Málaga.
Este trastorno, cuya causa ha sido relacionada con factores ambientales, familiares y neurológicos, requiere un tratamiento integral que incluye aspectos farmacológicos, psicológicos, así como el conocimiento por parte de familiares y profesores de los afectados de herramientas específicas para su manejo que ayuden a convertir un previsible fracaso social y escolar en una situación de normalidad.
En el marco de este Seminario, organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) en colaboración con Lilly, los expertos reunidos han expuesto, además de la visión general del trastorno, aspectos tales como: criterios diagnósticos, comorbilidad, factores pronósticos, y la necesidad de un tratamiento multimodal.
El TDAH es un trastorno complejo caracterizado no sólo porque parece no afectarles el cansancio físico: "sólo está tranquilo cuando duerme" (comentan los padres con desesperación cuando consultan al médico), sino también por otras dos expresiones del TDAH: la falta de atención y la impulsividad. Así, un niño que nunca está quieto, que muestra permanentemente falta de atención y de interés y que no parece saber controlar sus impulsos, se convierte en un continuo dolor de cabeza para familiares y profesores.
El TDAH afecta a aspectos fundamentales de la vida del niño. Desde muy pequeño se siente ajeno al grupo de amigos o compañeros y percibe el rechazo en todos los ámbitos de relación por el conflicto que genera en su entorno. Su dificultad para fijar la atención, seguir unas pautas sencillas de comportamiento o recordar la necesidad de realizar tareas, a menudo le lleva al fracaso escolar, baja autoestima, inseguridad afectiva, baja tolerancia al esfuerzo y a la frustración, etc. que pueden convertirle en un adulto inadaptado.
"El abordaje del TDAH requiere la definición y el desarrollo de una serie de estrategias en las que debe estar implicado el entorno de relación del niño: tanto la familia como la escuela, con la guía y supervisión de los profesionales especializados", señala la Dra. María Jesús Mardomingo, jefa de Sección de Psiquiatría Infantil del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
El tratamiento de los niños con TDAH es multimodal, es decir, implica simultánea y coordinadamente terapéutica farmacológica, psicológica, psicopedagógica y psicosocial (esta última en situaciones de adversidad socio-económica). Ninguna de estas modalidades es única, exclusiva, ni puede sustituir a las demás.
La utilidad de los tratamientos farmacológicos es indiscutible para los expertos participantes en el Seminario. Para la pedagoga Dra. Isabel Orjales, profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación, su utilización potencia el cumplimiento de objetivos fundamentales. "Logran, por ejemplo, que el niño pueda estarse quieto pero también favorecen su capacidad de concentración, lo que influye en una mejor comprensión de conocimientos, e incluso en la aceptación de las normas. Así puede mejorar su rendimiento escolar y reducirse la cantidad de situaciones conflictivas. Un apoyo imprescindible para la intervención psicopedagógica".
Webs Relacionadas
Lilly
http://www.lilly.com/
ANIS
http://www.anisalud.com/