La investigación demuestra que las células implantadas en los cerebros de los pacientes se desarrollan con normalidad, sobreviven y mejoran los síntomas hasta 8 años tras el trasplante.
Previamente, el mismo equipo había anunciado que la estrategia funcionaba, pero sólo en pacientes menores de 60 años. Sin embargo, los nuevos datos muestran que la edad no es lo que determina la respuesta al tratamiento, sino la respuesta que mostraban a la levodopa antes del trasplante.
De este modo, consideran que los nuevos datos permiten conocer mejor el perfil del enfermo de Parkinson que más se beneficia del trasplante: aquel cuya movilidad está seriamente limitada y que no mejora con una dosis de levodopa.
Webs Relacionadas
University of Colorado
http://www.cudenver.edu/
Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología
http://www.aan.com/am/