Noticias médicas

Publicado el 29 de noviembre de 2006

Estrategias

El tamaño de las porciones, la obesidad y el IMC

Achicar las porciones, el nuevo combate de los países para ganarle a la obesidad.

La tendencia a limitar las raciones de comida crece. En España, Burger King y Casa Tarradellas se enfrentaron ante distintas asociaciones por sacar al mercado productos excesivamente grandes y calóricos.

Por María del Carmen Torcellan, de la redacción de Clarín.com

Para algunos especialistas, el debate sobre "qué" comer está pasado de moda. Ahora, lo más importante es comer "en su justa medida". Las porciones, dicen, son la clave para mantener la línea, y los países buscan ayudar en la receta.

Y en ese plan, resistir los estímulos que provoca una publicidad de comida es una tarea muy difícil y a veces casi imposible. ¿Cómo hacer para no ver las tentadoras hamburguesas, helados, pastas que nos llaman desde un cartel, una revista o un aviso en televisión? Este es un tema que preocupa cada vez más al Ministerio de Sanidad y Consumo de España, que comenzó por tomar medidas para poder ajustar aquellas publicidades que considera que atentan contra lo que se considera una porción de comida razonable.

La pizzería Casa Tarradellas, junto con el gigante de la hamburguesa XXL de Burger King han sido "víctimas" de una nueva tendencia que está en aumento alrededor del mundo: reducir las raciones de alimentos. Con esto no se busca achicar todavía más los platos de algunos restaurantes que parecen hechos para pajaritos, sino limitar los platos extremadamente abundantes.

Todo comenzó cuando la cadena BurgerKing lanzó al mercado la Big King XXL, que contiene el mismo contenido calórico que cuatro tortillas de papa, léase 900 calorías y 25 gramos de grasa saturada (esto es igual a casi el 50% de las necesidades calóricas diarias de un adolescente). Esta hamburguesa rompe con las reglas de la estrategia NAOS, que busca invertir la tendencia de aumento de la obesidad en la sociedad española.

Ahora, luego de este entredicho la Casa Tarradellas subió la apuesta y emitió un aviso publicitario donde los elementos utilizados por una simpática abuela para agasajar a su nieto eran algo excesivos (y ni hablar de la rapidez con la que el niño devora la pizza). Otra vez se armó revuelo y en esta ocasión el grito en el cielo lo puso la Federación de Consumidores en Acción (FACUA), y optó por pedir a Sanidad que retire el aviso.

La Federación argumenta que por la cantidad de masa, queso, jamón y tomate que utiliza la abuela del anuncio para elaborarla, su tamaño debería ser mucho mayor que la de la pizza de tamaño normal que comercializa la empresa catalana Casa Tarradellas. De todas formas, vuelve lo ocurrir lo mismo que con la hamburguesa XXl, la pizza contiene 952 kilocalorías y 32 gramos de grasa.

El gran revuelto se armó no solamente porque las porciones son excesivas, sino porque ambas cadenas de alimentos firmaron un convenio con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), adhiriendo al Código Paos de autorregulación en donde se establece que "los mensajes publicitarios de alimentos o bebidas no deberán promover o presentar hábitos de alimentación o estilos de vida poco saludables tales como comer o beber de forma inmoderada, excesiva o compulsiva"."

Pero ahora, ¿qué debemos hacer para no comer de forma compulsiva y tentarnos con alimentos fuera de órbita? Lo principal, explica la Licenciada en Nutrición Marcela Tolosa (de ALCO) es incluir seis comidas al día. De esta forma "aumenta el metabolismo y se evita que se picotee entre comidas. Una ayuda para disminuir el apetito para la próxima comida es disminuir la porción." Esto se logra incorporando volumen a través de frutas, verduras, líquidos, gelatinas, jugos y gaseosas light, sopas y caldos.


La adicción a la comida, en un blog

M. pesaba 125kg. Mide 1.75. Sufre de obesidad y se declara a sí misma una adicta a la comida. Cansada de sufrir por esta compulsión que la llevaba a comer cada vez más, M. decidió comenzar un fotolog para contar lo que le estaba pasando. Y así, de a poco se vio a sí misma posteando todas sus comidas y contándole a la gente sus experiencias de cada día.

De a poco cambió su forma de comer y sus hábitos alimentarios "antes comía asado y ahora como pollo asado sin piel, o la carne magra sin nada de grasa, como mas verduras, frutas y productos light, hago seis comidas y me peso una vez por semana. Nada de harinas, golosinas, nada con azúcar y poca sal. Tomo muchísimo mate, líquidos varios en infusiones y jugos diet. Así no paso hambre".

Ella cuenta que el blog fue "un medio increible para comunicarse con personas en la misma situación o no, y al ser anónimo puedo explayarme maravillosamente y contar intimidades, sentimientos y situaciones que me suceden. Y asi fue que conocí muchísima gente hermosa y me llene de amor de gente que ni siquiera me conoce, me dan fuerza y ganas de seguir en mi lucha diaria minuto a minuto contra mi adicción a comer."


Advierten que el índice de masa corporal no es un buen parámetro para la salud

La medición de la cintura, donde se acumula más grasa, sería un método más preciso de detección del riesgo cardiovascular.

Peta Bee

Qué tienen en común Brad Pitt y Russelll Crowe con la mayoría de los miembros de los equipos profesionales de rugby y fútbol? Esos cuerpos perfectamente definidos y tonificados, por supuesto. Salvo que uno confíe en la medida de gordura más difundida, el índice de masa corporal (IMC) —que clasifica a este conjunto de individuos que parecen tener un estado físico envidiable como personas con sobrepeso u obesas—. Algunos investigadores están tan preocupados por estas imprecisiones que reclaman que el IMC sea reemplazado por medidas más precisas del estado de salud.

Creado por el belga Adolphe Quetelet, el IMC se usa para definir el peso desde hace más de cien años. Parte de su atractivo es la simplicidad para calcularlo: el peso en kilos se divide por el cuadrado de la altura en metros —alguien con un IMC de menos de 18,5 está por debajo del peso, entre 18,5 y 24,9 es "normal", entre 25 y 29,9 hay "sobrepeso" y de 30 o más es clínicamente obeso.

Pero la falla de esta medida es que no toma en cuenta la composición del cuerpo —si el exceso de peso es grasa o músculo—, razón por la cual personas con un buen estado físico a menudo figuran en la categoría de gordos en el sistema de clasificación del IMC.

Entre los que reclaman el reemplazo del IMC, está Margaret Ashwell, investigadora de la Universidad Oxford Brookes, Inglaterra, y ex miembro de la Comisión Asesora sobre Alimentos del gobierno británico. "Lo importante que se debe tener en cuenta es cómo se distribuye la grasa corporal. Los problemas surgen cuando la grasa se acumula en el centro del abdomen", dice Ashwell.

Ahora, los científicos de la renombrada Clínica Mayo de Rochester cuestionan la precisión y la utilidad del IMC. Al revisar los datos surgidos de 40 estudios practicados sobre 250.000 personas con problemas cardíacos, descubrieron que, si bien los pacientes con obesidad severa presentaban un mayor riesgo de muerte, las personas con sobrepeso tenían menos problemas cardíacos que aquellas con un IMC normal.

Como el músculo pesa más que la grasa, muchas personas con buen estado físico son erróneamente clasificadas como "excedidas en peso", cuando en realidad tienen menos probabilidades de morir jóvenes que un individuo de peso "normal" cuyo exceso de peso se debe a la grasa.

David McCarthy, profesor de nutrición en la Universidad Metropolitana de Londres, eligió el perímetro de cintura como indicador de la obesidad en un estudio con chicos. Descubrió que el perímetro de cintura promedio de las niñas de dos años había aumentado más del 5% en una década, mientras que el de los varones se había elevado un 4%. Estas mediciones representan un aumento mucho mayor del tejido adiposo que el que indicaban los estudios realizados con el IMC.

Pero si el IMC es obsoleto e impreciso, ¿qué otro dato puede usarse en su lugar? Tim Cole, profesor del Instituto de Salud Infantil del Hospital Great Ormond Street, asegura que medir el perímetro de cintura "es más informativo porque es una medida directa de la parte del cuerpo que acumula grasa".

Un perímetro de cintura de más de 88 cm en la mujer y de más de 102 cm en el hombre indica el riesgo más alto de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Ashwell recomienda una proporción de cintura/altura que es aplicable a todos. "Es interesante observar —dice— que cuando se calcula el número de personas que son obesas con el perímetro de cintura o la proporción cintura/altura, hay más hombres que mujeres en situación de riesgo. Esto revela los problemas que presenta el IMC, que sugiere lo contrario".

Beckie Lang, vocera del Obesity Resource and Information Centre, dice que la medición del espesor del pliegue cutáneo con lipocalibradores, como se hace en los gimnasios, puede dar una medida precisa de la grasa corporal. Las balanzas para medir la grasa corporal son "precisas", agrega. "Funcionan enviando una corriente eléctrica muy baja a través del cuerpo cuando uno se para sobre la balanza —explica Lang—. "Los músculos conducen la electricidad, la grasa la resiste y una computadora convierte esas cifras para determinar el porcentaje de grasa corporal.""


No alcanza con el dato numérico"

Los nutricionistas dicen que para conocer el diagnóstico de una persona no alcanza con el Indice de Masa Corporal (IMC). Y que habría que tomar unas 25 medidas para determinar masa grasa, masa muscular, masa esquelética, masa visceral y masa residual (retención de agua extracelular).

"Ahora se propone medir la circunferencia de la cintura para estimar la localización de la grasa. Una medida que sirve para detectar síndromes metabólicos y los factores de riesgo cardiovasculares", explica la nutricionista Alicia Witriw, docente de la cátedra "Evaluación Nutricional" de la Universidad de Buenos Aires, y advierte: "No alcanza con el dato numérico que resulte. Hay que analizar caso por caso".