Restringieron su análisis a unos 60.000 pacientes que habían experimentado un infarto entre 1987 y 2000 y a 55.000 que sufrieron un ictus, seleccionando sólo aquellos en los que se había documentado una infección respiratorio o urinaria o que habían recibido alguna vacuna.
Las tasas de infarto de miocardio e ictus fueron más elevadas en los 3 primeros días posteriores a una infección aguda. La probabilidad de infarto fue casi 5 veces más elevada tras una infección respiratoria y un 66% más alta tras una urinaria. En el caso del ictus, el riesgo se multiplica por 3 tras cualquiera de los dos tipos de infección.
No obstante, los autores matizan que el riesgo cardiovascular no se ve afectado por vacunas como las de la gripe, el tétanos o la neumocócica.
Concluyen que sus resultados apoyan la teoría de que la inflamación sistémica incrementa el riesgo de episodios cardiovasculares.
Webs Relacionadas
London School of Hygiene & Tropical Medicine
http://www.lshtm.ac.uk/
New England Journal of Medicine
http://content.nejm.org/