Científicos franceses del Hôpital Saint'Antoine de París anuncian en la edición electrónica de "Nature" el descubrimiento de un importante regulador de la esperanza de vida en los mamíferos: el receptor del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 o IGF-1 en siglas inglesas.
Los autores muestran que ratones manipulados para tener una sola copia del gen que codifica esta proteína viven un 26% más tiempo que los ratones normales.
Además, la ausencia de una copia del gen no implica diferencias en relación con el tamaño, metabolismo, apetito, actividad física, fertilidad y reproducción. Es decir, que prácticamente no hay diferencias respecto a animales con dos copias.
Sin embargo, a la hora de buscar fenómenos asociados a la carencia de una copia del gen, los investigadores observaron que los efectos son distintos en machos y hembras. Por ejemplo, los machos con una sola copia viven un 16% más tiempo que los machos normales, mientras que las hembras viven un 33% más que las hembras con dos copias.
El mecanismo no está claro, pero los científicos creen que, parcialmente, esa mayor longevidad puede explicarse por su mayor resistencia al estrés oxidativo, proceso que daña las células y que está implicado en el envejecimiento.
Webs Relacionadas
Nature
http://www.nature.com/
Publicado el 12 de diciembre de 2002
Longevidad
El receptor del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 regula la esperanza de vida en los mamíferos
Investigadores franceses comprueban que ratones manipulados para carecer de una copia del gen que codifica la proteína viven un 26% más tiempo que los animales con dos copias.
Científicos franceses del Hôpital Saint'Antoine de París anuncian en la edición electrónica de "Nature" el descubrimiento de un importante regulador de la esperanza de vida en los mamíferos: el receptor del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 o IGF-1 en siglas inglesas.
Los autores muestran que ratones manipulados para tener una sola copia del gen que codifica esta proteína viven un 26% más tiempo que los ratones normales.
Además, la ausencia de una copia del gen no implica diferencias en relación con el tamaño, metabolismo, apetito, actividad física, fertilidad y reproducción. Es decir, que prácticamente no hay diferencias respecto a animales con dos copias.
Sin embargo, a la hora de buscar fenómenos asociados a la carencia de una copia del gen, los investigadores observaron que los efectos son distintos en machos y hembras. Por ejemplo, los machos con una sola copia viven un 16% más tiempo que los machos normales, mientras que las hembras viven un 33% más que las hembras con dos copias.
El mecanismo no está claro, pero los científicos creen que, parcialmente, esa mayor longevidad puede explicarse por su mayor resistencia al estrés oxidativo, proceso que daña las células y que está implicado en el envejecimiento.
Webs Relacionadas
Nature
http://www.nature.com/