El cáncer es una enfermedad que se ha constituido en un verdadero problema de salud pública a pesar de los esfuerzos destinados a su detección precoz y tratamiento. La posibilidad de desarrollar esta enfermedad se muestra a continuación:
Posibilidad de desarrollar y morir por cáncer
Posibilidades de desarrollar cáncer:
Mujeres: 35.7%
Hombres: 38.5%
Posibilidades de morir de cáncer:
Mujeres: 22.2%
Hombres: 26.4
Desde el nacimiento hasta los 90 años. Ref.: Health and Welfare Canadá, 1992.
En los paises en desarrollo 14 millones de personas por año desarrollan cáncer:
· 90 % mueren (en países desarrollados el 50 %).
· Solo 10 % reciben tratamiento analgésico.
Ref.: Pain Research Group, Wisconsin-Madison, U.S.A.
El impacto que produce en la persona el diagnóstico de "Cáncer" es tal, que siguiendo a Kubler-Ross resulta natural esa primera reacción de negación ante semejante agresión al Yo. El cáncer es una enfermedad con connotaciones de incurabilidad y estigma de muerte, sobre todo en países con ascendencia latina como el nuestro. Este argumento sería una de las razones por la cual, con la intención de proteger, los familiares son mejor informados que los propios pacientes.
Sin embargo podemos afirmar que nos encontramos frente a una falla en la comunicación médico-paciente. Recientemente en un estudio realizado entre los pacientes que fueron derivados a una Unidad de Cuidados Paliativos (UCP) para una primera consulta y al ser interrogados sobre el conocimiento del diagnóstico de la enfermedad que padecían, el pronóstico de la misma y observando si utilizaban la palabra cáncer durante esa primera entrevista, se obtuvieron los siguientes datos que nos ilustran sobre el manejo de la información en una institución pública. (1) (ver Tablas 2, 3 y 4).


