Medical News

/ Published on April 4, 2007

mamografías asistidas por ordenador

El ojo es más listo que la máquina

El 'software' para detectar el cáncer de mama, menos eficaz que el criterio del radiólogo.

* Imagen sospechosa en una mamografía (Foto: NCI)

MARÍA VALERIO (elmundo.es)

MADRID.- En EEUU, desde que la agencia estadounidense del Medicamento (FDA) lo autorizó en 1998, son muchos los centros de mamografía que emplean un programa guiado por ordenador para facilitar la lectura de las placas por parte de los radiólogos. Estas mamografías asistidas, mucho menos habituales en Europa, son menos fiables que el ojo humano según los últimos datos de un trabajo publicado en la revista 'The New England Journal of Medicine'.

Después de revisar más de 429.000 mamografías (de más de 220.000 mujeres) llevadas a cabo en 43 centros de todo EEUU entre 1998 y 2002, el análisis realizado por científicos de la Universidad de California ha demostrado que el diagnóstico asistido por ordenador reduce la exactitud de la interpretación cuando se compara con la lectura 'a ojo' de los radiólogos.

Siete de los centros implantaron el sistema digital durante el estudio, lo que permitió hacer un análisis del antes y el después. Las conclusiones muestran un empeoramiento en los porcentajes de especificidad y sensibilidad (que determinan la precisión de las mamografías para diagnosticar tumores o, por el contrario, de diagnosticar falsamente lesiones que no existían).

Ligado a la mamografía digital

"El uso del sistema de detección informatizada aumentó los potenciales riesgos de la detección precoz con mamografía", aseguran los investigadores, dirigidos por Joshua Fenton, "incluyendo la tasa de segundas visitas y de biopsias [para confirmar los resultados]"; lo que a su juicio aumenta los costes del procedimiento y la ansiedad a la que se ven sometidas innecesariamente muchas mujeres.

Tal y como aclara a elmundo.es el doctor José A. López Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Diagnóstico por Imagen de la Mama (SEDIM), este método de diagnóstico asistido por ordenador está aún poco extendido en España, "aunque ya se empieza a emplear este software integrado en la consola de lectura de las mamografías digitales".

Este sistema permite que la imagen resultante del disparo radiológico pase directamente a un monitor que ofrece imágenes de alta calidad. Ahí, el programa informático repasa la imagen y detecta anomalías, nódulos, carcinomas... que hayan podido pasar desapercibidos al ojo humano. "Va unido directamente al sistema de mamografía digital", puntualiza el especialista español, "todos los centros que dispongan de esta tecnología pueden tener este programa, que ofrece una ayuda muy útil al radiólogo".
Detectar y discernir

"Ninguna medida por sí sola es suficiente para juzgar el efecto de este software", admiten los autores de este trabajo, "pero es necesario valorar sus beneficios frente a las consecuencias de los falsos positivos, incluido el coste económico".

"La lectura de la mamografía", explica López Ruiz, "consta de dos momentos: la detección y el análisis. Detectar anomalías es relativamente fácil, hasta para los radiólogos menos experimentados, pero es en el momento de discernir el significado de los hallazgos donde prima la experiencia".

Un editorial publicado en la misma revista, y que firma Ferris Hall, del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston, señala que el trabajo no tuvo en cuenta el tiempo de aprendizaje necesario para "ajustarse a la mamografía guiada por ordenador y que puede oscilar entre unas pocas semanas o varios años". A pesar de ello, admite que la herramienta es más útil para radiólogos inexpertos que para los más veteranos y que numerosos centros privados emplean el sistema como "una herramienta de relaciones públicas".

Aunque estas conclusiones, aseguran, no supondrán el fin de esta tecnología, sí son un duro revés. "Serán necesarias más investigaciones, no sólo para determinar su papel en la detección precoz del cáncer de mama, sino también su efecto en la mortalidad". Serán, augura, ensayos largos, caros y controvertidos, pero necesarios. "Costó entre dos y tres décadas probar que la mamografía salvaba vidas", asevera el editorialista.

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