Cuatro patas, cola larga y movediza, peludito, orejas anchas y habitualmente caídas, excepto cuando presta atención a los sonidos del cielo. Ojos vivaces castaño claro, trompa breve terminada en hocico húmedo y frío por donde respira, huele y percibe los estados de ánimo de hombres y animales de los cielos y la tierra.
Su boca es ancha y cabedora, con dientes cual perlas. Nadie ha podido develar aún para qué le sirven, pues su alimento no es material. Pelaje tupido color arena más bien corto, pero más largo y grueso en el lomo. Sus patas, ágiles y largas, tienen rodillas y terminan en delicados piecitos que suele llevar enfundados en botitas de hojas de hiedra.
Lo más característico del Laususus es su olor, que algunos definen como equilibrada mezcla de pan tibio recién horneado y regazo de madre. Otros dicen que huele a café con leche con medialunas y, los menos numerosos y tal vez más entendidos, que su aroma es el de nuestros recuerdos más arcaicos, íntimos y gratos. Los expertos en olfateo alaban su aliento a césped recién cortado o, al decir de unos poquísimos, a azahares en flor. Su tamaño es el de un perro labrador de Terranova adulto bien alimentado y su forma la de un bulldog de buen carácter.
Nadie sabe si el Laususus es uno solo o si hay muchos, porque nunca se vio a dos juntos. Los expertos están casi seguros de que no hay más de uno. No queda claro dónde vive, pues se lo ha visto en todas partes, desde ambos polos a los tres ecuadores, el selvático, el desértico y el oceánico. Eso sí, siempre ha sido cerca de alguien necesitado, fuese un niño que llora, un falleciente en terapia intensiva, un náufrago agonizante o un soldado mal herido. También suele acercarse a quienes viven momentos especialmente felices, madres con sus hijos recién nacidos, samaritanos dando de beber a sedientos y otros hermanos que en ese instante gozan de la presencia de Dios entre nosotros.
Un matrimonio del siglo XIV asegura haberlo visto corriendo alrededor de un salteador de caminos, como tratando de impedirle su felonía. Hace unas décadas, una virgen musulmana creyó atisbarlo lamiendo las heridas de un niño accidentado en un descarrilamiento en Turquía. Su lengua es húmeda y seca a la vez, áspera y suave, y tiene la costumbre de lambetear delicadamente y a conciencia. Parece que su saliva es sanadora, o que por lo menos alivia, porque el niño logró incorporarse, buscar a su madre y salvarle la vida al remover un asiento que la aplastaba y le dificultaba la respiración.
Quienes sostienen que hay más de un Laususus se basan en dos hechos. Simultáneamente con el descarrilamiento en Ankara, fue visto en un río de Montana nadando bajo una viejita casi ahogada. Según el testigo, la llevó a la costa y, sacándose una botita de hiedra, dejó ver su pata grande y mullida con la que habría dado suaves golpecitos en el pecho de la mujer. Otro testimonio a favor de la multiplicidad del Laususus, menos confiable por lo impreciso, pero indubitable por su fuente, es el de Eric Liddell, pastor presbiteriano prisionero de un campo de concentración japonés en China continental, que relató cómo varios compañeros del campo fueron aliviados por este animalito en el mismo instante. Lamentablemente Liddell falleció de un tumor cerebral a los pocos meses de referir este suceso. Un mayoral de Cantabria jura haber presenciado cómo rescató a un corderito caído entre dos rocas.
Un abuelo medio tonto y poco creíble está convencido de que con su patita muelle, el Laususus acaricia la cabeza de su nieta de once años mientras ésta escribe bellos cuentos.
Yo no tengo claro si lo he visto o no; ignoro si lo recuerdo o si solamente existe en mi imaginación. Sólo sé que está aquí desde siempre, que me abraza con sus patitas desenfundadas y que gracias a él he podido encontrar la paz en mis momentos de dolor.
Para Sofía porque la amo.
***
* Jurados del concurso literario: Mabel Pagano, Nicolás Pinkus.
* Del autor: dos de sus cuentos han sido incluídos en la "Antología de Homenaje a Jorge Luis Borges - 2005", de la editorial De los Cuatro Vientos.
La misma editorial incluirá otros dos cuentos en la nueva antología "Escritores Argentinos 2006", que saldrá en abril de este año.
* IntraMed agradece especialmente al Dr. Jesús Beltrán la generosidad de compartir su obra con nuestros lectores.
Publicado el 26 de marzo de 2006
Narrativa
El Laususus
Cuento que obtuvo el 1º premio en el concurso literario 30º aniversario de la Obra Social Luis Pasteur. Autor: Dr. Jesús Beltrán.
Autor/a: * Jesús Beltrán
Su boca es ancha y cabedora, con dientes cual perlas. Nadie ha podido develar aún para qué le sirven, pues su alimento no es material. Pelaje tupido color arena más bien corto, pero más largo y grueso en el lomo. Sus patas, ágiles y largas, tienen rodillas y terminan en delicados piecitos que suele llevar enfundados en botitas de hojas de hiedra.
Lo más característico del Laususus es su olor, que algunos definen como equilibrada mezcla de pan tibio recién horneado y regazo de madre. Otros dicen que huele a café con leche con medialunas y, los menos numerosos y tal vez más entendidos, que su aroma es el de nuestros recuerdos más arcaicos, íntimos y gratos. Los expertos en olfateo alaban su aliento a césped recién cortado o, al decir de unos poquísimos, a azahares en flor. Su tamaño es el de un perro labrador de Terranova adulto bien alimentado y su forma la de un bulldog de buen carácter.
Nadie sabe si el Laususus es uno solo o si hay muchos, porque nunca se vio a dos juntos. Los expertos están casi seguros de que no hay más de uno. No queda claro dónde vive, pues se lo ha visto en todas partes, desde ambos polos a los tres ecuadores, el selvático, el desértico y el oceánico. Eso sí, siempre ha sido cerca de alguien necesitado, fuese un niño que llora, un falleciente en terapia intensiva, un náufrago agonizante o un soldado mal herido. También suele acercarse a quienes viven momentos especialmente felices, madres con sus hijos recién nacidos, samaritanos dando de beber a sedientos y otros hermanos que en ese instante gozan de la presencia de Dios entre nosotros.
Un matrimonio del siglo XIV asegura haberlo visto corriendo alrededor de un salteador de caminos, como tratando de impedirle su felonía. Hace unas décadas, una virgen musulmana creyó atisbarlo lamiendo las heridas de un niño accidentado en un descarrilamiento en Turquía. Su lengua es húmeda y seca a la vez, áspera y suave, y tiene la costumbre de lambetear delicadamente y a conciencia. Parece que su saliva es sanadora, o que por lo menos alivia, porque el niño logró incorporarse, buscar a su madre y salvarle la vida al remover un asiento que la aplastaba y le dificultaba la respiración.
Quienes sostienen que hay más de un Laususus se basan en dos hechos. Simultáneamente con el descarrilamiento en Ankara, fue visto en un río de Montana nadando bajo una viejita casi ahogada. Según el testigo, la llevó a la costa y, sacándose una botita de hiedra, dejó ver su pata grande y mullida con la que habría dado suaves golpecitos en el pecho de la mujer. Otro testimonio a favor de la multiplicidad del Laususus, menos confiable por lo impreciso, pero indubitable por su fuente, es el de Eric Liddell, pastor presbiteriano prisionero de un campo de concentración japonés en China continental, que relató cómo varios compañeros del campo fueron aliviados por este animalito en el mismo instante. Lamentablemente Liddell falleció de un tumor cerebral a los pocos meses de referir este suceso. Un mayoral de Cantabria jura haber presenciado cómo rescató a un corderito caído entre dos rocas.
Un abuelo medio tonto y poco creíble está convencido de que con su patita muelle, el Laususus acaricia la cabeza de su nieta de once años mientras ésta escribe bellos cuentos.
Yo no tengo claro si lo he visto o no; ignoro si lo recuerdo o si solamente existe en mi imaginación. Sólo sé que está aquí desde siempre, que me abraza con sus patitas desenfundadas y que gracias a él he podido encontrar la paz en mis momentos de dolor.
Para Sofía porque la amo.
***
* Jurados del concurso literario: Mabel Pagano, Nicolás Pinkus.
* Del autor: dos de sus cuentos han sido incluídos en la "Antología de Homenaje a Jorge Luis Borges - 2005", de la editorial De los Cuatro Vientos.
La misma editorial incluirá otros dos cuentos en la nueva antología "Escritores Argentinos 2006", que saldrá en abril de este año.
* IntraMed agradece especialmente al Dr. Jesús Beltrán la generosidad de compartir su obra con nuestros lectores.