Noticias médicas

Publicado el 5 de enero de 2010

Fallo en San Francisco EEUU

El iPod no causa sordera, según un juez

Un tribunal de San Francisco anula una sentencia anterior.

Un tribunal de San Francisco (ver sentencia en pdf) ha revocado una sentencia anterior que sostenía que el iPod puede causar pérdidas auditivas. Los demandantes argumentaban que los auriculares del iPod están concebidos para entrar profundamente en el conducto auditivo y reprochaban que el aparato no lleva un contador de decibelios o un sistema de aislamiento del ruido aunque es capaz de emitir hasta 115 decibelios. El tribunal recuerda que Apple adjunta un aviso preventivo sobre un uso excesivo del aparato y concluye que, en última instancia, es responsabilidad del propietario del aparato no abusar del mismo. Los demandantes trasladaban su queja a la pérdida económica que supone tener un iPod sospechoso de causar sordera.

La Unión Europea, preocupada por los efectos nocivos que puede tener una audición prolongada a través de auriculares, prepara una propuesta para que este tipo de lectores de mp3 limiten sus emisiones a 80 decibelios aunque podría desbloquearse por parte el propietario y bajo su responsabilidad.


La Unión Europea quiere bajar el volumen de los MP3


Los reproductores, por defecto, no deberían superar un máximo de decibelios pero el oyente podrá aumentar el volumen.

La Comisión Europea ha presentado este lunes una serie de medidas para proteger a los diez millones de usuarios europeos de reproductores de MP3 frente a los riesgos de sordera que conlleva escuchar música con un volumen excesivo. Advertir claramente de este riesgo y que los reproductores de música salgan de fábrica con unos niveles de exposición seguros son las propuestas de la comisaria Meglena Kuneva, responsable europea de protección al consumidor.
Bruselas, que admite que "no está imponiendo ninguna norma", quiere que sea la industria quien aporte las soluciones técnicas para garantizar que los reproductores cumplen con los nuevos requisitos y será durante los próximos 24 meses cuando los fabricantes aporten a la CE esta información.

La directora general de Digital Europe, Bridget Cosgrave, apoya la iniciativa comunitaria pero afirma que los nuevos estándares deberían estar normalizados a nivel global. También destaca que, además del volumen al que se escucha música, incide en el riesgo de sordera el tiempo de exposición al sonido, el ruido de fondo, el amplificador y los auriculares.

"Corresponde a la industria trabajar junto a la Comisión Europea para encontrar soluciones inteligentes", destaca Kuneva. La comisaria puso el acento en la necesidad de que los usuarios, especialmente los más jóvenes, sean conscientes de que el uso del MP3 con un volumen excesivo durante mucho tiempo puede provocar daños auditivos irreversibles. Por eso ha justificado el mandato que ha dado este lunes su departamento para que los organismos europeos de regulación elaboren nuevos criterios de seguridad. Entre el 5% y el 10% de la población europea que escucha música muy alta en algún aparato de reproducción puede tener problemas auditivos si sigue haciéndolo más de una hora diaria durante cinco años.

Basándose en los estudios científicos del Comité de riesgos sanitarios emergentes, la Comisión considera que un nivel de volumen "razonable" se sitúa en los 80 decibelios y que la exposición semanal debería limitarse a 40 horas. Si se pasa a 89 decibelios, entonces no debería superar las cinco horas. Estos niveles de exposición seguros son los que traerán ajustados de fábrica los productos, aunque pueden permitirse niveles de exposición mayores siempre y cuando los haya elegido intencionadamente el usuario y el producto incorpore un medio fiable que le informe de los riesgos.

"Tiene que incluir una etiqueta advirtiendo", avisa Kuneva. Las ventas de reproductores de música portátiles se han disparado en los últimos años, principalmente las de lectores de MP3. Se calcula que, en el conjunto de la UE, entre 50 y 100 millones de personas escuchan diariamente música en este tipo de aparatos portátiles.