Noticias médicas

Publicado el 5 de febrero de 2006

El hospital y la experiencia del cirujano no afectan al riesgo de muerte tras cirugía de ovario

El volumen del hospital y la experiencia del cirujano no afectan el riesgo de muerte después de la cirugía de cáncer de ovario, pero el área de especialidad del cirujano sí tiene cierto impacto, según ha hallado una reciente investigación del Dana-Faber Cancer Institute (Estados Unidos), publicada en “Journal of the National Cancer Institute”.

El primer estudio analizó las tasas de mortalidad a corto plazo (60 días) y a más largo plazo (dos años) y la supervivencia total para 2.952 mujeres, de 65 años o más, que se sometieron a cirugía de cáncer de ovario primario entre 1992 y 1999.

Los datos mostraron que el volumen de casos del hospital y la experiencia del cirujano no estaban asociados con la mortalidad a corto plazo. Los investigadores sí hallaron que las pacientes tratadas en hospitales con un alto volumen de casos tenían resultados un poco mejores a largo plazo que las tratadas en hospitales con menor volumen, aunque no hubo diferencias muy grandes.

Estudios anteriores habían identificados una fuerte asociación entre el alto volumen de casos y los resultados favorables en los pacientes que se sometían a operaciones de alto riesgo como pancreatectomía, esofagectomía y extirpación del pulmón.

El segundo estudio se centró en cómo el área de especialidad del cirujano afectaba los resultados de 3.067 pacientes con cirugía de cáncer de ovario. De esas pacientes, el 33% fue tratado por un oncólogo ginecológico, el 45% por un ginecólogo general, y el 22% por un cirujano general.

Las pacientes tratadas por un oncólogo ginecológico tuvieron los mejores resultados y las menores tasas de mortalidad, que fueron ligeramente mejores que la de aquéllas pacientes tratadas por un ginecólogo general y mucho mejores que las tratadas por cirujanos generales, según halló el estudio.

Los oncólogos ginecológicos eran más propensos a realizar una cirugía lo suficientemente extensa y a ofrecer a las pacientes quimioterapia después de la operación cuando era necesario.