El gobierno quiere saber cuánto y qué tipo de tabaco fuman los uruguayos, qué tanto alcohol beben, qué clase de alimentos consumen, si son saludables o no, si practican deportes o, por el contrario, entre los hombres y mujeres del país gana el sedentarismo.
El objetivo es conocer a ciencia cierta en qué medida la conducta o inconducta de los uruguayos, provoca que el colesterol esté por las nubes en gran parte de la población, que la obesidad sea un problema cada vez más común, incluso desde la niñez, y que la hipertensión y la diabetes se hayan vuelto enfermedades crónicas en alarmante expansión.
Para saberlo el Ministerio de Salud Pública (MSP) realizará desde el mes próximo una encuesta nacional sobre los “factores de riesgo” que amenazan la salud de quienes viven al oriente del río Uruguay. Se interrogará a 2.040 uruguayos de todo el país, además de tomarles el peso, la presión y extraerle sangre para análisis de laboratorio.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) seleccionará esta muestra representativa de la población uruguaya, que será luego objeto de la investigación científica. Si alguno de los elegidos se niega a participar, se echará mano de otro individuo de similares características para mantener la representatividad de la muestra. El estudio cuesta US$ 40.000 y tendrá el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que colaborará con parte del dinero.
Encuesta con exámenes. La encuesta se realizará en tres etapas sobre 2.040 habitantes de centros urbanos y rurales, y la llevarán adelante estudiantes de la Facultad de Enfermería especialmente preparados.
En la primera etapa los encuestadores realizarán una serie de preguntas sobre un planillado que por estos días es confeccionado en el MSP. El objetivo es saber si la persona lleva una vida saludable o si, en forma cotidiana, se expone, consciente o inconscientemente, a alguno de los factores de riesgo más peligrosos para la salud: tabaco, alcohol, comida “chatarra” y sedentarismo.
En una segunda instancia los encuestados pasarán por una balanza para registrar su peso y saber si se encuentran por debajo o por encima del ideal. En esta etapa también se les tomará la presión arterial, lo que junto a las respuestas anteriores sobre el punto, permitirá vislumbrar si se padece de alguna alteración preocupante en la tensión sanguínea.
Finalmente, jeringa descartable en mano, los estudiantes de enfermería extraerán una muestra de sangre a todos los uruguayos seleccionados para el estudio. Con ellas se practicarán exámenes de laboratorio para saber la cantidad de azúcar en sangre (glicemia), conocer el nivel de colesterol en cada uno y detectar posibles deficiencias renales.
El material médico necesario para la encuesta será adquirido con recursos del MSP. Se trata de balanzas, medidores de presión, jeringas y reactivos clínicos estandarizados, creados especialmente para este tipo de encuestas masivas y que será proporcionado por la OPS.
El director general de Salud del MSP, Jorge Basso, aseguró que el objetivo de esta encuesta es “conocer más” sobre los factores de riesgo que enfrenta la población uruguaya a diario, para construir “una base de datos con rigor científico” sobre la cual “monitorear” el éxito o fracaso de los distintos programas de salud que lleva adelante el Ministerio.
Basso explicó que la consecuencia más importante de este “complicado y extenso” estudio será la creación de “nuevas políticas sanitarias” para atacar y prevenir las tres principales causas de muerte en Uruguay: problemas cardíacos, cáncer de todo tipo y accidentes de tránsito, en gran parte ocasionados por el consumo excesivo de alcohol.
Prevención y advertencia. El presidente Tabaré Vázquez impuso su impronta de oncólogo en muchas acciones de gobierno, pero sobre todo en temas de salud. Por eso el MSP tiene ahora una nueva política general orientada a “prevenir” problemas de salud y “advertir” a la población de los “hábitos nocivos” que practica, destacó Basso.
La idea del gobierno, encabezado por un médico, es “educar” a los uruguayos en las prácticas cotidianas saludables para “modificar a largo plazo” las conductas que aumentan el riesgo de padecer alguna de las enfermedades que más uruguayos mata por año.
“Esto no es nada fácil”, reconoce Basso, ya que hace falta cambiar “la cultura” impregnada en la sociedad desde hace décadas, y también las “condiciones económicas” de gran parte de la población, que condiciona la vida de muchos habitantes.