Noticias médicas

/ Publicado el 28 de diciembre de 2005

Cumple con los más exigentes estándares internacionales

El Garrahan estrenó alta tecnología en terapia intensiva

La nueva sala es para pacientes que no pueden tener contacto con el exterior.

Desde ayer, los bebes, niños y adolescentes en situación inmunológica crítica por un cáncer ya no estarán internados en las habitaciones comunes del hospital Garrahan. El centro asistencial infantil tiene una nueva sala de cuidados intensivos y moderados que a estas horas está recibiendo a sus pequeños inquilinos.

La sala, construida siguiendo los más altos parámetros internacionales, está destinada a albergar pacientes que no pueden mantener contacto con el ambiente exterior.

"Está a la altura de las mejores del mundo -aseguró el doctor Roberto Debbag, médico principal de Infectología del hospital-. Cuidamos todos los detalles para mantener a los chicos a salvo de la contaminación."

Las 16 nuevas habitaciones, cada una equipada con dos camas o cunas, están listas después de un año de trabajo intenso -construcción y ampliación mediante- para recibir chicos que padecen problemas oncológicos, como linfoblastía y mieloblastía aguda.

"Algunos de los niños que tenemos internados casi carecen de glóbulos blancos; es decir, su organismo no tiene defensas naturales. De allí la importancia de este tipo de sala, que permite el aislamiento necesario para que no se produzcan infecciones en los chicos", subrayó el especialista.

La nueva sala funciona dentro del área de aislamiento de protección del hospital, y tiene suministro de aire puro gracias al sistema de filtros de alta complejidad que impiden la entrada de polvo y smog del exterior. Dentro del área también hay una moderna sala de enfermería y un consultorio médico para emergencias.

Para ingresar, los padres deben dejar la ropa de calle y cambiarla en los vestuarios externos por una muda limpia. Luego los espera una sala donde canillas automáticas vierten agua enjabonada para que se laven las manos sin necesidad de que exista un contacto manual con el grifo.

Finalmente, un simple empujón de cadera bastará para presionar el picaporte hacia adelante y se abrirán las dos puertas que llevan a la sala, evitando de ese modo que se contaminen las manos recién lavadas.

"Las habitaciones tienen un sistema de presión diferente del sistema del pasillo general, lo que permite que siempre tengan aire puro. Además, dentro del área existe una habitación especial con presión negativa. Allí ubicamos a los pacientes que tengan algún tipo de enfermedad virósica para evitar que la contagien a los médicos o a otros pacientes", dijo el doctor Ariel Armada, coordinador de la Unidad de Internación.

Cada habitación -que además tiene baño privado con bacha especial para bebes- está conectada con el pasillo exterior a través de un intercomunicador que los chicos pueden utilizar para hablar con sus padres cuando está contraindicado el ingreso de los familiares en la pieza.

"La construcción de este complejo fue posible gracias a una donación de la Fundación Perez Companc. Nunca podríamos haber afrontado el costo de la obra, que ronda los 600.000 dólares, sin su valiosa y desinteresada ayuda", concluyó el doctor Debbag.