Por Allison Bond
Una vida plena de posesiones materiales y recuerdos brindan placer a los adultos mayores, pero esa "compañía material" también puede convertirse en una carga en el tiempo.
Con los resultados de una encuesta nacional, un equipo de Estados Unidos descubrió que, a partir de los 50 años, la gente es cada vez menos propensa a vender o donar los objetos que ya no necesitan, quizás porque es cada vez más difícil física y emocionalmente.
"Tener demasiadas posesiones es un obstáculo (para los adultos mayores) que se pueden mudar a otra casa u otro lugar" más pequeño y conveniente, según dijo el autor principal, David Ekerdt, director del Centro de Gerontología de Kansas University, Lawrence.
El problema generó una nueva industria de "agentes de mudanzas para adultos mayores", pero poco se sabe sobre por qué esa población tiende a conservar lo que ya no necesita para su estilo de vida.
"Por primera vez, tenemos información sobre la preocupación de los adultos mayores por sus posesiones", indicó Ekerdt. Con su equipo analizó los datos del Estudio sobre Salud y Jubilación, una encuesta anual sobre salud y tendencias sociales y económicas que se realiza desde 1992 a estadounidenses mayores de 50 años.
Veintidós mil personas respondieron la encuesta del 2010, que incluyó preguntas sobre el manejo de las pertenencias, como con qué frecuencia habían "eliminado o reducido la cantidad" con su venta, entrega a amigos o familiares, y donaciones.
El equipo observó que el 30 por ciento de los mayores de 70 no había hecho nada el año anterior para desprenderse de algún objeto. El 80 por ciento del grupo no había vendido nada en los últimos 12 meses.
Sin embargo, más de la mitad de los participantes de todas las categorías etarias pensaba que tenía demasiados objetos: el 56 por ciento del grupo de 50-59 años y el 62 por ciento del de 70-79 años dijeron tenían más posesiones que las que necesitaban, según publica el equipo en Journals of Gerontology: Series B.
"Me sorprendió saber que tanta gente decía que tenía más que lo que necesitaba -dijo Ekerdt-. Y me pregunto por qué. ¿Por qué la gente no se deshace de lo que le sobra?"
Para los autores, es posible que algunos ya lo hayan hecho cuando eran más jóvenes o antes de mudarse y, por lo tanto, no sienten la presión de tener que hacerlo nuevamente o que, con la edad, la fragilidad dificulte la tarea de organizar y deshacerse de sus objetos.
Pero más allá de la logística, están las emociones que se agitan con la idea de abandonar objetos relacionados con la propia identidad y los recuerdos.
"A veces, cuando un hijo adulto ayuda a los padres en su mudanza, trae consigo un equipaje emocional. Muchos tienen miedo de olvidar si se separan de un objeto", dijo Mary Kay Buysse, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Agentes de Mudanzas para Adultos Mayores (NASMM, por su sigla en inglés) y que no participó del estudio.
FUENTE: Journals of Gerontology: Series B
Noticias médicas
Publicado el 9 de marzo de 2014
Una carga para los adultos mayores
El exceso de objetos innecesarios
Tener demasiadas posesiones es un obstáculo que se pueden mudar a otra casa u otro lugar"