Noticias médicas

Publicado el 6 de septiembre de 2007

Hábitos saludables

El ejercicio mejora la supervivencia en individuos infartados

Los autores evaluaron los niveles de actividad física diaria que mantuvieron 168 hombres y mujeres de 70 años o más, después de 30 días y un año, de ser intervenidos

Las personas de edad avanzada que mantienen altos niveles de actividad física tienen mejores tasas de supervivencia después de un ataque cardíaco y la consecuente angiografía para despejar las arterias coronarias, según un estudio dirigido por el Dr. Dario Leosco, de la Università degli Studi de Napoli Federico II (Italia), que publica “American Heart Journal”.

Los cuestionarios sobre el ejercicio obtenidos al momento de la angioplastia identificaron a 52 pacientes que habían realizado menos de 15 minutos diarios de actividad (baja) y 66 que informaron hacer 15 a 30 minutos de ejercicio diario (media). Los restantes 50 pacientes hacían por día más de 30 minutos de actividad física (alta), como caminar, arreglar el jardín y montar en bicicleta.

Durante el período de 30 días posterior a la angioplastía se produjo la muerte cardíaca del 23% de las personas del grupo de actividad baja y del 18% de los pacientes que realizaron actividad media.

En cambio, sólo el 4% de los participantes con actividad alta presentaron muerte cardíaca.

Los resultados a un año mostraron muertes cardíacas en casi el 29% y el 23% de los pacientes con actividad baja y media, respectivamente, mientras que entre quienes hacían mayor cantidad de ejercicio la cifra fue sólo el 8%.

Los pacientes del grupo de actividad alta tuvieron además menores tasas generales, a 30 días y un año, de episodios no letales, incluidos otros ataques al corazón, otra angioplastía, insuficiencia cardíaca congestiva y accidente cerebrovascular (ACV), comparados con quienes realizaron menos ejercicio. Asimismo, comenzar a llevar un estilo de vida activo después de experimentar un ataque cardíaco se relacionó con una mejor supervivencia un año más tarde.

American Heart Journal 2007;154:3352-360