Una investigación cuyos resultados se publican en el último número de "The New England Journal of Medicine" demuestra que la práctica de ejercicio, incluso cuando no va acompañada de pérdida de peso, ejerce un efecto positivo sobre los niveles de colesterol.
Médicos de la Universidad de Duke (Estados Unidos) indican que lo importante es la cantidad de actividad que se realice y no tanto la intensidad del ejercicio.
En el estudio, financiado por el National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI) de Estados Unidos, participaron 111 individuos de mediana edad con niveles elevados de colesterol, que fueron asignados aleatoriamente a un grupo inactivo, como controles, o a tres programas de ejercicio, distintos por sus diferencias en cantidad e intensidad, realizados con bicicletas estáticas o cintas para correr.
Después de 8 meses de ejercicio regular, los participantes asignados al grupo que hizo mayor cantidad e intensidad de ejercicio habían aumentado significativamente sus niveles de colesterol HDL y reducido los de colesterol LDL. El incremento del colesterol HDL sólo se observó entre los individuos que practicaron ejercicio intenso y en alta cantidad.
Así, la investigación muestra que el sedentarismo influye negativamente en las concentraciones de colesterol, que cualquier tipo de actividad física es positiva, pero que cuanto mayor sea el tiempo dedicado a ella y mayor la intensidad, más efectos positivos se conseguirán, aunque no se pierda peso.
Webs Relacionadas
Duke University Medical Center
http://www.mc.duke.edu/
New England Journal of Medicine
http://content.nejm.org/