Así lo puso de manifiesto en la presentación del seminario teórico-práctico sobre "Tratamiento del Dolor Oncológico", a la que también asistieron el médico del Servicio de Oncología del Hospital Miguel Servet, Ángel Artal; el subdirector médico del centro, Javier Marta; y la supervisora de Oncología del Hospital, Reyes Guallar.
El Dr. Antón subrayó que los pacientes "tienen miedo a reconocer el dolor porque creen que así su organismo se defenderá mejor", por lo que uno de los aspectos importantes a tener en cuenta por los pacientes es la necesidad de "romper el mito del dolor". Añadió al respecto que esta situación de dolor "debería ser totalmente controlable".
Sin embargo, indicó que desde el punto de vista físico, el dolor se manifiesta donde existe la lesión, aunque también existen otros componentes subjetivos, por lo que "no todos los pacientes tienen el mismo umbral de dolor". Así, resaltó que hay otros factores subjetivos que se añaden al dolor, como "la ansiedad y la depresión que hacen que el dolor sea percibido de forma diferente" por cada paciente.
Por otro lado, el Dr. Artal subrayó que "hay situaciones de afección oncológica menos avanzada que presentan un dolor más intenso", al tiempo que indicó que "existen distintos tipos de dolor en función de los órganos que se ven afectados". Pese a ello, por lo general "el dolor avanza conforme evoluciona el tumor, aunque no existe una relación directa".
En cuanto a las fórmulas para paliar y controlar el dolor, el Dr. Antón dijo que "el analgésico más potente es la morfina, pero sí que hay sustancias que provienen de la morfina". Así, apuntó que "hemos evolucionado en la forma de administración, ya que la morfina tiene una vida media muy corta, por lo que eran precisas muchas dosis". Al respecto, matizó que se lleva a cabo la liberación retardada de la morfina cada 12 horas, aunque también existen liberaciones transdérmicas, a través de parches. Finalmente, comentó que se practican también "formulas de administración no retardadas con el fin de que la liberación sea más rápida".
Publicado el 1 de diciembre de 2003
Dolor Oncológico
El dolor en los pacientes oncológicos se puede controlar en un 99,9% de los casos
El dolor en pacientes oncológicos se pueden paliar o controlar en un 99,9% de los casos, puesto que se han producido avances importantes, principalmente desde el punto de vista de las formas de administración de tratamientos analgésicos, según señaló el jefe del Servicio de Oncología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, Dr. Antonio Antón.
Así lo puso de manifiesto en la presentación del seminario teórico-práctico sobre "Tratamiento del Dolor Oncológico", a la que también asistieron el médico del Servicio de Oncología del Hospital Miguel Servet, Ángel Artal; el subdirector médico del centro, Javier Marta; y la supervisora de Oncología del Hospital, Reyes Guallar.
El Dr. Antón subrayó que los pacientes "tienen miedo a reconocer el dolor porque creen que así su organismo se defenderá mejor", por lo que uno de los aspectos importantes a tener en cuenta por los pacientes es la necesidad de "romper el mito del dolor". Añadió al respecto que esta situación de dolor "debería ser totalmente controlable".
Sin embargo, indicó que desde el punto de vista físico, el dolor se manifiesta donde existe la lesión, aunque también existen otros componentes subjetivos, por lo que "no todos los pacientes tienen el mismo umbral de dolor". Así, resaltó que hay otros factores subjetivos que se añaden al dolor, como "la ansiedad y la depresión que hacen que el dolor sea percibido de forma diferente" por cada paciente.
Por otro lado, el Dr. Artal subrayó que "hay situaciones de afección oncológica menos avanzada que presentan un dolor más intenso", al tiempo que indicó que "existen distintos tipos de dolor en función de los órganos que se ven afectados". Pese a ello, por lo general "el dolor avanza conforme evoluciona el tumor, aunque no existe una relación directa".
En cuanto a las fórmulas para paliar y controlar el dolor, el Dr. Antón dijo que "el analgésico más potente es la morfina, pero sí que hay sustancias que provienen de la morfina". Así, apuntó que "hemos evolucionado en la forma de administración, ya que la morfina tiene una vida media muy corta, por lo que eran precisas muchas dosis". Al respecto, matizó que se lleva a cabo la liberación retardada de la morfina cada 12 horas, aunque también existen liberaciones transdérmicas, a través de parches. Finalmente, comentó que se practican también "formulas de administración no retardadas con el fin de que la liberación sea más rápida".