Un estudio de investigadores de la Facultad de Medicina de la Università degli Studi di Padova (Italia), publicado en "JAMA", señala que un programa de evaluación que detecta problemas cardiacos ocultos puede reducir el índice de muerte súbita de los atletas.
En el informe, se indica que, en 2004, el índice de muerte cardiaca súbita en la región de Véneto se redujo en 89%, de 3,6 a 0,4 por 100,000 personas/año, después de que comenzara el programa en 1979.
“Estos datos sugieren que evaluar a los atletas para detectar cardiomiopatías es una estrategia que salva vidas", señalaba el informe. Las cardiomiopatías son anormalidades del músculo cardíaco que pueden causar muerte súbita.
El programa de evaluación también condujo a que el 2% de los atletas resultara descalificado de la competencia por razones médicas, según aseguró el equipo de investigadores cardiólogos.
Por su parte, el Dr. John P. Payne, director de electrofisiología cardiaca del University of Mississippi (Estados Unidos), ha manifestado que la muerte súbita de los jóvenes ha estado recibiendo atención constante de la comunidad médica por muchos años y se ha intensificado en los últimos dos o tres.
Calculó que entre 200 y 400 atletas jóvenes mueren en el campo de juego como consecuencia de un ataque cardiaco en los Estados Unidos, cada año, aunque, por ahora, no se cuenta con mediciones sanitarias precisas.
La American Heart Association recomienda evaluar a los atletas de la secundaria y universitarios antes de que compitan, lo que incluye un examen físico y un historial familiar. El historial familiar es importante, según los expertos, porque muchas cardiomiopatías son hereditarias.
Las autoridades europeas también recomiendan a quienes quieran ser atletas que se sometan a un electrocardiograma (ECG). De hecho, el informe italiano le atribuye buena parte del éxito de su programa a las evaluaciones regulares con ECG.
Sin embargo, las organizaciones deportivas estadounidenses como la National Athletic Trainers Association, que recientemente emitió directrices de evaluación, no han solicitado evaluaciones por ECG sobre la base de que se considera erróneamente que muchos jóvenes tienen problemas, según estas pruebas.
El Dr. Payne no está de acuerdo con esa evaluación. Afirma que cada atleta joven debería ser evaluado profundamente para detectar problemas cardíacos. Cree que debe ser realizado por un médico personal con un ECG.
Detectar anormalidades puede salvar vidas y también puede ayudar a los jóvenes a identificar problemas potenciales a tiempo.
Además, "me parece justo decir que los Estados Unidos se queda rezagado en comparación con otros países en cuanto a traer el tema a la atención del público en general, así como de los administradores escolares", sostiene el Dr. Payne.
JAMA 2006;296:1593-1601