Los investigadores seleccionaron 1.148 pacientes con diabetes tipo 2 e hipertensión. De manera aleatoria, se les sometió a control severo y menos severo de su presión arterial. El grupo de control severo debía mantener su tensión en 15 de máxima y 8,5 de mínima. Al otro grupo, se permitía una lectura de 18 y 10,5. Los participantes fueron seguidos durante una media de 9,3 años.
Comparado con el grupo de control menos severo, los del grupo de control severo mostraron una significativa reducción de todo tipo de retinopatías. En este grupo se hizo más lenta la progresión de la enfermedad retiniana y los pacientes tuvieron menos probabilidades de necesitar fotocoagulación para reparar los daños retinianos .
El control severo de la tensión arterial redujo también el riesgo de ceguera en un ojo a cerca de un 25% de los pacientes.
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