El estudio poblacional de cinco años se inició en 1996 con 1.379 personas y fue terminado con 832. Se consideraron grandes bebedores aquellos que consumían diariamente 24 g o más de etanol, si eran hombres, y 12 g o más, si eran mujeres. El consumo moderado quedó establecido como el consumo de dos a tres copas al día.
Participaron en la investigación 519 no bebedores, 295 bebedores moderados y 18 grandes bebedores. A los cinco años, la incidencia de cataratas fue del 22% entre los bebedores y del 32,2% en los no bebedores. Basándose en el tipo de bebida, se produjeron cataratas en un 23% de los consumidores de cerveza; en un 19% de los bebedores de licores; y en un 13%, de los bebedores de vino.
Tanto los no bebedores como los grandes bebedores, presentaban un incremento sustancial del riesgo de desarrollar cataratas, mientras que los consumidores moderados de vino tinto sólo alcanzaban el 50% de dicho riesgo.
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Association for Research in Vision and Ophthalmology