Hace dos años, durante la Asamblea Mundial de la Salud, se abordó el tema de la destrucción de los virus almacenados y se estableció para el año 2002. Como consecuencia de los atentados del pasado 11 de septiembre en Estados Unidos y con la sospecha de que el virus podría ser utilizado como arma biológico pro grupos terroristas, ahora se aconseja su conservación.
Evidentemente, si se pretende crear nuevas vacunas más efectivas que las que condujeron a la erradicación de la enfermedad hace dos décadas, es necesario utilizar especimenes del virus a la hora de investigar. De hecho, Estados Unidos ya ha anunciado que no destruirá sus reservas.
Teóricamente, el otro lugar del mundo donde se guarda el virus es en un laboratorio de Rusia, pero se sospecha que otros países o grupos terroristas pueden disponer de él. Si bien la viruela se erradicó oficialmente en 1980, los expertos creen que su reintroducción deliberada podría causar una mortalidad del 30% entre los infectados, con la particularidad de que, al contrario que el bacilo del carbunco, el virus variólico es muy infeccioso.
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