Noticias médicas

/ Publicado el 25 de junio de 2026

Ritmo circadiano optimizado

El ayuno nocturno mejoraría la salud cardiovascular

Extender el ayuno nocturno en 2 horas y evitar comer 3 horas antes de dormir optimizó la presión arterial, la frecuencia cardíaca y el control glucémico en adultos de mediana edad y mayores.

Autor/a: Grimaldi et al.

Fuente: Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology Volume 46, Number 4 Sleep-Aligned Extended Overnight Fasting Improves Nighttime and Daytime Cardiometabolic Function

El ayuno intermitente ha ganado popularidad en los últimos años como estrategia no farmacológica para mejorar la salud cardiometabólica, rivalizando incluso con las dietas tradicionales de restricción calórica. Sin embargo, la mayoría de los estudios se han centrado en la duración del ayuno, sin considerar un factor: la alineación con el ritmo circadiano individual de sueño-vigilia, un regulador de la función cardiovascular y metabólica.

Un nuevo estudio, publicado en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology (edición de la American Heart Association), aborda esta brecha al personalizar el ayuno nocturno en función del ritmo circadiano de cada participante, sin modificar su ingesta calórica total. Los resultados, obtenidos en un ensayo de 7,5 semanas, demuestran que extender el ayuno nocturno en aproximadamente 2 horas, reducir la exposición a la luz antes de dormir y evitar comer 3 horas antes de acostarse mejora significativamente los marcadores de salud cardiovascular y metabólica, tanto durante el sueño como en el día.

El estudio, liderado por la Dra. Daniela Grimaldi (profesora asociada de investigación en neurología y medicina del sueño en la Feinberg School of Medicine de Northwestern) y la Dra. Phyllis Zee (directora del Center for Circadian and Sleep Medicine y jefa de medicina del sueño en el mismo centro), incluyó a 39 participantes con sobrepeso u obesidad (edades entre 36 y 75 años), todos con mayor riesgo de enfermedad cardiometabólica. Los voluntarios fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos:

  • Intervención: Ayuno nocturno extendido (13 a 16 horas), con la última comida al menos 3 horas antes de dormir y reducción de la luz ambiental en ese período.
  • Control: Ayuno habitual (11 a 13 horas), sin cambios en sus rutinas.

Los resultados más destacados en el grupo de intervención fueron:

  • Presión arterial nocturna: Disminuyó un 3,5 %, con un patrón más natural de descenso durante el sueño (un indicador clave de salud cardiovascular).
  • Frecuencia cardíaca: Reducción del 5 % durante la noche, mientras que durante el día los participantes mantuvieron un ritmo cardíaco más activo, lo que sugiere una mejor sincronización circadiana.
  • Control glucémico diurno: El páncreas respondió de manera más eficiente a los desafíos de glucosa, lo que indica una mayor capacidad para liberar insulina y mantener niveles estables de azúcar en sangre.

La Dra. Zee destacó: "No solo importa cuánto y qué comes, sino también cuándo comes en relación con el sueño. La coordinación entre el corazón, el metabolismo y el sueño es esencial para proteger la salud cardiovascular".

La salud cardiometabólica óptima es un desafío global. Según datos previos, solo el 6,8 % de los adultos en Estados Unidos presentaban un perfil cardiometabólico ideal entre 2017 y 2018. La mala salud en este ámbito está asociada con enfermedades crónicas, como diabetes tipo 2, enfermedad hepática grasa no alcohólica y enfermedades cardiovasculares.

El enfoque innovador de este estudio —utilizar el período de sueño como ancla para el ayuno— podría ser una estrategia más accesible que las intervenciones tradicionales, especialmente para adultos de mediana edad y mayores. La alta adherencia al protocolo (cercana al 90 %) sugiere que esta metodología es factible y potencialmente escalable.

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