El descubrimiento puede conducir a tratamientos más individualizados, de modo que si se sabe que un paciente no responderá adecuadamente a la quimioterapia se le puede ofrecer como alternativa el trasplante de médula ósea en primera línea de tratamiento.
Los autores han utilizado la genética para distinguir entre dos formas del citado tipo de linfoma, que presentan distintas respuestas a la quimioterapia. Para ello analizaron muestras de tejido de 240 pacientes, y hallaron, además, un tercer subtipo de la enfermedad.
En total, son 17 los genes que ayudan a predecir las probabilidades de supervivencia en estos pacientes. Con ellos podría desarrollarse algún tipo de test clínico.
Webs Relacionadas
New England Journal of Medicine
http://content.nejm.org/