Hoy día, vinculamos el aburrimiento con la pereza, la pérdida de tiempo, e incluso hay quienes lo relacionan con la adquisición de hábitos perjudiciales que podrían repercutir en el futuro. No obstante, tiene importantes beneficios para el desarrollo infantil.
El interés por la investigación de la RND ha ido en aumento dentro de la comunidad neurocientífica. Actualmente, se conoce como una gran red que abarca estructuras que intervienen en la organización, el manejo, la recuperación y la conexión de la información. Lo curioso es que dichas estructuras se activan cuando hacemos poca actividad, estamos relajados o, sencillamente, «aburridos».
Esta red está localizada en la región frontal del cerebro, área involucrada en la metacognición (capacidad para reflexionar sobre procesos de pensamiento y aprendizaje), y en las regiones laterales del cerebro, donde se alberga el hipocampo, muy relacionado con los procesos mentales que intervienen en la memoria y con aquellos implicados en la producción y regulación de estados emocionales.
«Está asociada con los patrones de pensamiento ‘por defecto’ que ocurren en ausencia de tareas mentales específicas. A diferencia de la mayoría de las funciones que tenemos en el cerebro, no está orientada a objetivos».1
Cuando están aburridos, los niños suelen quejarse porque no encuentran qué hacer, se enojan porque sienten que no reciben la atención necesaria o se quedan dormidos. Lo que no saben, es que el aburrimiento puede convertirse en una oportunidad para desarrollar o aumentar sus capacidades creativas y emocionales.
«De hecho, el aburrimiento los ayuda a desarrollar habilidades valiosas. Para empezar, ayuda a los niños a desarrollar la tolerancia frente a experiencias poco ideales. Puede que el aburrimiento no sea súper angustiante —explica—, pero no es divertido. La vida nos pide que manejemos nuestras frustraciones y que regulemos nuestras emociones cuando las cosas no van como lo planeamos, y el aburrimiento es una gran manera de enseñar esa habilidad».2
«No es el aburrimiento en sí mismo lo que ayuda a adquirir habilidades, sino lo que se hace con él. Generalmente, los niños no planean sus días, pero cuando trabajan en un proyecto para llenar su tiempo, tienen que crear un plan, organizar sus materiales y resolver problemas. La clave es ayudar a que los niños aprendan cómo manejar su aburrimiento para que puedan desarrollar independencia y sientan el control sobre su propia felicidad y bienestar».3
La relación entre la RND y nuestra «pasividad productiva» nació en 2001, cuando Marcus Raichle, neurólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, y sus colegas, descubrieron la red mientras utilizaban tomografías por emisión de positrones (TEP) para observar cómo funcionaba el cerebro al realizar tareas nuevas que requerían un alto grado de atención. Posteriormente, el equipo comparó esas imágenes con otras obtenidas mientras el cerebro se encontraba en reposo y advirtió que, a diferencia de lo descubierto hasta el momento, ciertas regiones cerebrales mostraban más actividad durante las tareas pasivas que durante las activas.

Imágenes tridimensionales de un cerebro sobre un fondo negro, donde los puntos de colores representan la ubicación de los electrodos. La disposición de electrodos en diversas regiones cerebrales permitió la obtención de una representación más precisa de la actividad cerebral en tiempo real. Los puntos de colores representan la ubicación de los electrodos en todos los pacientes, codificados por colores según la región cerebral. Los puntos rojos en las imágenes inferiores indican la ubicación de los electrodos en la red neuronal por defecto (RND). Fuente: Bartoli, Devara, et al. https://doi.org/10.1093/brain/awae199.
Actualmente, los niños son víctimas de la sobreexposición tecnológica, que pone en peligro su salud mental, ya que limita el desarrollo emocional y cognitivo. Simultáneamente, afecta la capacidad para desarrollar la paciencia, tolerar la soledad o el aburrimiento, lo que supone graves consecuencias en su desarrollo.
Nuestra sociedad ha instalado la idea de que el aburrimiento es negativo y de que siempre debemos mantener la mente ocupada. Sin embargo, a largo plazo, este concepto hará que los niños tengan dificultad para disfrutar momentos y experiencias que son verdaderamente significativos en sus vidas y que contribuyen a una niñez sana y plena.
El descubrimiento de la RND ha permitido comprender que el aburrimiento, lejos de ser un factor negativo, contribuye a un desarrollo infantil saludable. Ahora sabemos que estar aburridos puede ayudar a los niños a imaginar, reflexionar y aprender a manejar sus emociones.
Referencias
1 Study Pinpoints Origins of Creativity in the Brain. University of Utah Health.
2 The Benefits of Boredom. Stephanie Lee, PsyD, directora del ADHD and Behavior Disorders Center, Child Mind Institute.
3 The Benefits of Boredom. Jodi Musoff, MA, MEd, especialista educativa en el Child Mind Institute.