Dos millones de argentinos padecen insuficiencia renal y lo desconocen Los especialistas promueven el control temprano de los grupos de riesgo en la población
Tomar las precauciones necesarias para identificar los primeros indicios de una falla en el funcionamiento normal de los riñones es evitar la muerte temprana que suele presentarse por problemas cardiovasculares, como el infarto.
"El 50% de los pacientes con enfermedad renal llega más tarde de lo necesario a la consulta, entre seis meses y un año después del momento oportuno para ingresar en diálisis", dijo a LA NACION el doctor Angel De Francisco, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).
La diálisis es el procedimiento clínico que reemplaza esa función perdida hasta la llegada del trasplante renal cuando los riñones tienen problemas para filtrar y eliminar por la orina los desechos de toda la sangre del organismo, un proceso continuo que no les lleva más de dos minutos.
De visita en nuestro país para participar en el XI Congreso Internacional de Medicina Interna, organizado por el Hospital de Clínicas, el doctor De Francisco advirtió que la falta de control temprano de la enfermedad renal en la atención médica primaria tiene graves consecuencias para la salud de la población.
"Hay dos millones de argentinos que padecen insuficiencia renal y no lo saben. Pero como es una enfermedad que no duele, no se le presta la atención que merece", subrayó el experto español.
Sin embargo, la mayoría de las personas con esa pérdida gradual de la función renal fallece antes de llegar a diálisis. "Es por problemas cardiovasculares, porque de la enfermedad de los riñones nadie se muere", ironizó el especialista.
Y con esto coincidió el doctor Alberto Alles, presidente de la Sociedad Argentina de Nefrología (SAN). "El problema para la detección temprana y la prevención de la insuficiencia renal es que la nefrología es una especialidad de derivación -comentó-. Ningún paciente consulta directamente con un nefrólogo, sino que es derivado por otro médico."
Pero ¿cómo lograr que esa derivación no sea tardía? Con la lectura del resultado de la medición de microalbuminuria (que delata la presencia de la principal proteína de la sangre en la orina, algo que sucede cuando los riñones están enfermos) en el tradicional examen de la primera orina de la mañana.
Una valiosa herramienta
"Es una herramienta de detección temprana que no cuenta con la difusión suficiente ni se utiliza masivamente, aunque está demostrada su efectividad para identificar un daño incipiente no sólo en los vasos de los riñones, sino también en los del resto del cuerpo", explicó el doctor Felipe Inserra, director médico de los Programas de Prevención de Fresenius Medical Care Argentina.
Claro que controlar la microalbuminuria de toda la población sería costoso para el sistema de salud y hasta poco efectivo si se tiene en cuenta que existen grupos ya identificados en la población que tienen un mayor riesgo de desarrollar fallas renales.
Según coincidieron los especialistas, estos grupos son: los diabéticos, los hipertensos, las personas con antecedentes cardiovasculares, los obesos, los mayores de 65 años y los familiares de primer grado (padre, madre, hijos y hermanos) de pacientes renales. "En ellos existe una alta prevalencia de los marcadores tempranos de esta enfermedad cuyas consecuencias serán un infarto o la disfunción renal -indicó Inserra-. No existe el enfermo cardiovascular sin problemas en los riñones ni el enfermo renal sin problemas cardiovasculares."
En definitiva, la falta de intervención temprana en la atención primaria parece ser la piedra en el camino del sistema de salud que impide evitar que cada año lleguen a diálisis más de 1500 pacientes nuevos. Según la SAN, éstos se suman a los 23.500 que necesitan ayuda artificial tres veces por semana durante cuatro horas para purificar la sangre y expulsar los desechos del organismo porque los riñones no pueden hacerlo por sí solos a través de la orina.
"Hoy, una dificultad del médico generalista es identificar al paciente en riesgo y decidir adónde lo manda para que se confirme o descarte el diagnóstico, ya que un turno en un hospital es para dentro de seis meses", dijo Inserra. Y De Francisco agregó: "En España pasa lo mismo. A no ser que a una persona haya que hacerle un trasplante de páncreas, hígado y riñón esa misma tarde, ver a un especialista le puede llevar meses".
Desde su llegada a la presidencia de la SEN, el especialista español promovió cambios fundamentales en la prevención del deterioro de los riñones para agilizar la derivación al nefrólogo de los pacientes en riesgo y evitar, por ejemplo, darles antiinflamatorios, antibióticos nefrotóxicos y otras drogas que puedan alterar la función renal o bien ajustar las dosis de fármacos que ya utilizan.
"Lo importante es tratar de terminar con el paciente «peregrino», que va de médico en médico mientras le agregan un sinfín de pastillas que, por suerte, no toma -sentenció De Francisco-. Somos los médicos los que deberíamos peregrinar."
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION