Las recomendaciones actuales para ejercicio del Centers for Disease Control and Prevention y el American College of Sports Medicine, con el objeto de mejorar la salud y el bienestar de las mujeres no embarazadas sugiere que una suma de 30 minutos o más de ejercicio moderado diario deberá hacerse en la mayoría de los días de la semana (1). Si no existen complicaciones médicas u obstétricas las embarazadas también pueden adoptar esta recomendación.
Dado los riesgos potenciales, aunque raros, una completa evaluación médica de cada embarazada debe realizarse antes de recomendar un programa de ejercicios de moderada intensidad para seguir obteniendo los beneficios que tenían antes del embarazo.
En ausencia de contraindicaciones (ver tabla), las embarazadas deberían ser estimuladas a involucrarse en actividad física regular, de mediana intensidad para continuar obteniendo los beneficios que de ello obtienen fuera del embarazo.
Los datos epidemiológicos sugieren que el ejercicio puede ser beneficioso en la prevención primaria de la diabetes gestacional, particularmente en las obesas extremas (BMI>33) (2). La American Diabetes Association ha apoyado al ejercicio como "una ayuda terapéutica beneficiosa" cuando no se puede obtener una euglucemia solamente con dieta (3-4).
Los cambios cardiovasculares en la mujer embarazada tienen especial importancia tanto en reposo como durante el ejercicio. Después del primer trimestre, la posición supina puede provocar obstrucción del retorno venoso y, por lo tanto disminución de la eyección cardíaca e hipotensión ortostática. Por esta razón la posición supina deberá ser evitada tanto como sea posible.
También la posición de pie sin moverse está asociada con una disminución del rendimiento cardiaco, por lo que se recomienda evitarla lo más posible (5).
Estudios epidemiológicos hace mucho tiempo han sugerido que existe una conexión entre actividades físicas importantes, dietas deficientes y restricción del desarrollo fetal. Esto es particularmente cierto en aquellas embarazadas que realizan labores físicas. Se ha informado que aquellas mujeres embarazadas cuyas ocupaciones requieren estar paradas o importante trabajo físico reiterado (p.ej. levantar pesos) tienen una tendencia a sufrir un parto pretérmino y niños pequeños para la edad gestacional (6). Por otro lado otros informes sugieren que distintos factores o condiciones deben estar además presentes para que esto suceda (7-8)
En general la participación en un vasto rango de actividades recreacionales pareciera ser segura. La seguridad de cada deporte depende del tipo de movimientos requeridos para tal deporte. La participación en deportes recreacionales con alto potencial de contacto tales como jockey sobre hielo, fútbol y basketball pueden traumatizar tanto a la madre como al feto. De la misma manera las actividades recreacionales que aumentan el riesgo de una caída., tales como algún tipo de gimnasia, hipismo, esquí y deportes con uso de raquetas tienen el riesgo de traumatizar a una embarazada como a una no embarazada. Estas actividades con alto riego de un trauma abdominal deberán ser evitadas durante el embarazo (9).
La inmersión profunda deberá ser evitada por el aumento del riesgo de la decomprensión secundaria a la inhabilidad de la circulación del pulmón fetal de filtrar las burbujas formadas (10). Ejercicios en alturas de hasta 2000 metros parecieran seguras, sin embargo realizar actividades físicas a mayores alturas acarrearían ciertos riesgos (11).Todas las mujeres que realizan actividades recreacionales deberán ser informadas sobre los signos de las enfermedades de altura para que interrumpan el ejercicio, desciendan y busquen atención médica. Son limitadas las informaciones relacionadas con ejercicios en temperaturas extremas durante el embarazo (12-13-14). No hay informes de que la hipertermia relacionada con el embarazo sea teratogénica.
Atletas competitivos probablemente encuentren las mismas limitaciones fisiológicas durante el embarazo que aquellos de tipo recreacional. Las preocupaciones de la atleta competitiva embarazada caen en dos categorías generales: 1) Los efectos del embarazo sobre la actividad competitiva y 2) el efecto del entrenamiento sobre el embarazo y el feto. Estas atletas necesitan ser vigiladas cuidadosamente.
Muchos de los efectos fisiológicos y morfológicos del embarazo persisten hasta 4 a 6 semanas postparto, por lo que los ejercicios de rutina preparto deberán ser reanudos gradualmente tan pronto como sea física y médicamente seguro, lo que variará de un individuo al otro. No hay estudios sobre los efectos perjudiciales que los ejercicios post parto sean reasumidos rápidamente, si no existen contraindicaciones médicas. Si ha habido abandono de la actividad física, su reanudación deberá ser paulatina, no conociéndose complicaciones por tal hecho (15). Perdida de peso mientras se amamanta es seguro y no compromete el aumento del peso del recién nacido (16). Finalmente la vuelta a la actividad física ha sido asociada a una disminución de la depresión puerperal, pero solamente si estos ejercicios alivian el estrés (17)
Artículo comentado por la Dra. Alicia Lapidus, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Tocoginecología.
Artículos
/ Publicado el 21 de noviembre de 2004
Opinión del comité de práctica obstétrica del ACOG
Ejercicio durante el embarazo y el período postparto
Los cambios fisiológicos y morfológicos durante el embarazo pueden interferir con la habilidad de encarar sin riesgo en algún tipo de actividad física.
Autor/a: ACOG Committee Obstetric Practice
Indice
1. Desarrollo
2. Bibliografía
3. Conclusiones y recomendaciones: