Introducción |
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el parto prematuro como aquel que ocurre antes de las 37 semanas completas de gestación. Constituye un importante problema de salud pública, representando aproximadamente el 10 % de los nacimientos a nivel mundial.
El parto prematuro es la principal causa de mortalidad y morbilidad infantil y se asocia con un mayor riesgo de síndrome de dificultad respiratoria, parálisis cerebral y retrasos en el desarrollo.
El 54,6 % de los adultos (18-64 años) nacidos prematuramente no desarrollan comorbilidades; este porcentaje se reduce al 23 % si se considera a los nacidos antes de las 28 semanas de gestación. Es evidente que una edad gestacional baja al nacer se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles.
Efectos a largo plazo del parto prematuro |
Existen numerosas consecuencias médicas, educativas y sociales a largo plazo asociadas con el parto prematuro. Los bebés prematuros con frecuencia experimentan síndrome de distrés respiratorio (SDR). La enterocolitis necrotizante (ECN), que inflama y daña los intestinos, también puede afectar a los bebés prematuros, pudiendo provocar perforación intestinal y sepsis. Además, estos niños tienen un mayor riesgo de padecer trastornos neurológicos, como parálisis cerebral y retrasos en el desarrollo.
Los bebés prematuros también tienen un mayor riesgo de hemorragia intraventricular (HIV), que puede provocar complicaciones neurológicas. En comparación con los bebés nacidos a término, los prematuros son más propensos a desarrollar déficits cognitivos, como puntuaciones más bajas en el coeficiente intelectual (CI) y un rendimiento académico más bajo.
Asimismo, los bebés prematuros son más propensos a desarrollar problemas de conducta, como TDAH y trastornos de ansiedad. Estos problemas pueden tener repercusiones significativas a largo plazo, como bajo rendimiento académico y aislamiento social.
La prematuridad se asocia con el desarrollo de enfermedades crónicas y multimorbilidad. Las personas nacidas a una edad gestacional temprana están expuestas a eventos intrauterinos y perinatales que pueden interferir con el desarrollo de los sistemas orgánicos en etapas críticas. Pulmones, riñones, cerebro y corazón alcanzan su madurez completa durante el último trimestre del embarazo, cuando el entorno intrauterino y posnatal temprano puede alterar permanentemente la estructura y el metabolismo de los órganos, preparándolos para enfermedades crónicas en la edad adulta.
Eventos posnatales, como la inflamación perinatal, las complicaciones clínicas del parto prematuro y las consecuencias no deseadas derivadas de los cuidados intensivos y las prácticas de atención posterior al alta, también pueden influir en el resultado. Los adultos nacidos prematuramente corren el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica e hipertensión. Normalmente, el número de nefronas aumenta proporcionalmente con el peso al nacer y la edad gestacional. El 60 % de las nefronas se forman durante el tercer semestre, hasta la semana 36 del embarazo, y no se desarrollan después del nacimiento. Esto significa que los neonatos prematuros presentan alteraciones cuantitativas y cualitativas en la formación de nefronas.
La reducción del total de nefronas aumenta la susceptibilidad a la hipertensión por disminución de la capacidad excretora de sodio y a la enfermedad renal crónica (ERC) por hiperfiltración compensatoria e hipertrofia nefronal. Además, el parto prematuro se asocia con un mayor riesgo de trastornos cardiovasculares.
El riesgo de disfunción cardíaca también puede ser causada por otras complicaciones del parto prematuro, como la displasia broncopulmonar (DBP), que exacerba la disfunción del ventrículo derecho, el menor tamaño de la cámara ventricular y la hipertensión pulmonar. Además, el parto prematuro puede impedir el desarrollo vascular debido a la baja síntesis de elastina, la exposición a altos niveles de oxígeno y la baja capacidad angiogénica. Las alteraciones irreversibles de la estructura y la función vascular no solo aumentan el riesgo de desarrollar hipertensión y otros trastornos cardiovasculares, sino que también deterioran la organogénesis, lo que aumenta el riesgo de complicaciones, como la retinopatía del prematuro (ROP) y la DBP.
La importancia del crecimiento posnatal para los resultados de salud |
Los bebés prematuros que experimentan una recuperación del crecimiento durante el período posnatal tienen mejores resultados cognitivos y motores, y un menor riesgo de desarrollar problemas de salud crónicos.
Un crecimiento posnatal adecuado también es esencial para los resultados cognitivos y del neurodesarrollo. Los bebés prematuros con un crecimiento posnatal deficiente tienen mayor riesgo de retrasos en el desarrollo y discapacidades, así como menor rendimiento cognitivo y académico. Además, los bebés prematuros con frecuencia sufren de retraso del crecimiento extrauterino, no alcanzando el potencial de crecimiento esperado durante el período posnatal.
Diversos factores, como la ingesta inadecuada de nutrientes, la baja tolerancia alimentaria y el aumento de las demandas metabólicas, contribuyen a las dificultades de crecimiento de estos niños. Además, afecciones médicas como el SDR y la ECN pueden contribuir a un crecimiento posnatal inadecuado.
La importancia de un seguimiento preciso del crecimiento |
Comprender los resultados de salud y desarrollo de los bebés prematuros requiere un enfoque integral para monitorear su crecimiento. Un seguimiento preciso puede conducir a la detección temprana de alteraciones del crecimiento y permitir la modificación de las estrategias de alimentación.
Los métodos estándar para evaluar el crecimiento de bebés prematuros incluyen mediciones antropométricas como peso, talla y perímetro cefálico, que proporcionan información vital sobre el patrón general de crecimiento en comparación con puntos de referencia establecidos.
Sin embargo, las mediciones antropométricas por sí solas pueden no proporcionar una imagen completa del crecimiento y desarrollo de un niño, ya que no tienen en cuenta los cambios en la composición corporal. Las mediciones de la composición corporal proporcionan una comprensión más completa del desarrollo al evaluar las proporciones de masa grasa y masa magra. Métodos como la absorciometría de rayos X de energía dual (AXD), la pletismografía por desplazamiento de aire (PDA) y el análisis de impedancia bioeléctrica (AIB) se utilizan comúnmente para medir la composición corporal de bebés prematuros. Estos métodos proporcionan información valiosa sobre la calidad del crecimiento, permitiendo evaluar si un bebé está alcanzando las proporciones adecuadas de masa corporal magra y tejido adiposo.
La implementación de intervenciones adecuadas reduce el riesgo de complicaciones a largo plazo cuando el retraso del crecimiento se detecta a tiempo. Monitorear el crecimiento con precisión proporciona información valiosa a los profesionales de la salud, permitiéndoles adaptar las estrategias de alimentación para satisfacer las necesidades específicas de cada bebé prematuro.
Se pueden realizar adaptaciones en la ingesta calórica, la composición nutricional y los métodos de alimentación según la trayectoria de crecimiento del bebé. Este enfoque nutricional individualizado promueve un crecimiento y desarrollo óptimos, mejorando así su salud.
Efecto de la lactancia materna en el desarrollo prematuro |
La lactancia materna es esencial para promover un crecimiento y desarrollo óptimos en los bebés. La Academia Americana de Pediatría recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses para garantizar una salud óptima.
La alimentación con leche materna se ha relacionado con mejores resultados cognitivos y de desarrollo neurológico en lactantes. La disponibilidad de leche materna, en particular para lactantes de muy bajo peso al nacer (MBPN), presenta un desafío significativo.
Los esfuerzos para apoyar y promover los programas de lactancia materna y de leche de donante son esenciales para abordar este problema. La leche materna es la fuente óptima de nutrición para los bebés, pero podría no satisfacer las necesidades nutricionales únicas de los prematuros. Por lo tanto, podría ser necesario complementar la leche materna en esta población para asegurar un crecimiento y desarrollo adecuados.
La leche materna es una herramienta potente para mitigar algunos de los efectos negativos asociados con la prematuridad debido a su composición única y a sus sustancias funcionales. Mejorar el desarrollo y la función del sistema inmune de los bebés prematuros es uno de sus beneficios más notables. Además, la leche materna contiene numerosos factores de crecimiento que promueven la maduración del tracto gastrointestinal, facilitando así una absorción y digestión óptimas de nutrientes.
El desarrollo cerebral es otra función esencial de la leche materna. Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, como el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido araquidónico (ARA), son esenciales para el desarrollo y la maduración del cerebro y el sistema nervioso. Estos ácidos grasos se han relacionado con un mejor desarrollo cognitivo y visual en bebés prematuros, lo que destaca la importancia de la leche materna para su salud general.
Discusión |
Los bebés prematuros enfrentan diversos problemas de salud, incluyendo el subdesarrollo de pulmones, riñones, cerebro y sistema cardiovascular, lo cual puede tener efectos duraderos en la estructura orgánica, el metabolismo y la susceptibilidad a enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida.
A pesar de las numerosas ventajas de la leche materna, es fundamental reconocer que no puede revertir por completo el daño permanente que puede resultar de un nacimiento prematuro. Se requieren más estudios para desarrollar estrategias nutricionales individualizadas en relación con las diferencias de sexo, el peso al nacer, el peso para la edad gestacional, la alteración del flujo placentario, la restricción del crecimiento intrauterino y extrauterino y otras comorbilidades. Además, nuevas oportunidades como los seminarios web pueden apoyar la educación sobre el crecimiento y la nutrición de los bebés prematuros y eliminar las diferencias en los resultados futuros entre los distintos centros.
Se considera firmemente que una ingesta nutricional adecuada y un enfoque individualizado con alimentación con leche materna son cruciales para la salud y el desarrollo de los bebés prematuros. La leche materna sigue siendo una herramienta esencial para apoyar la salud y el desarrollo de estos niños, ya que proporciona una multitud de beneficios que pueden mitigar algunos de los resultados adversos asociados con el parto prematuro. Al alimentar a los bebés prematuros con leche materna, los profesionales de la salud y los padres pueden apoyar su crecimiento, función inmunitaria, desarrollo cognitivo y bienestar general contra todas las morbilidades relacionadas con el parto prematuro, brindándoles así el mejor comienzo posible en la vida.
| Comentario |
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El parto prematuro se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles, que representan la mayoría de las principales causas de muerte en la edad adulta. Además, los bebés prematuros pueden experimentar dificultades para alcanzar un crecimiento y desarrollo óptimos, lo que puede causar diversos problemas de salud a largo plazo. Un seguimiento preciso de estos niños puede conducir a la detección temprana de alteraciones del desarrollo y permitir la modificación de las estrategias de alimentación, a fin de promover un crecimiento saludable y mejorar sus resultados a corto y largo plazo. |