Estudiaron más de un centenar de niños sanos de 4 a 6 años para determinar si estos caramelos enriquecidos podían ser útiles. Los niños fueron distribuidos en dos grupos. Los del primero consumieron 10 caramelos enriquecidos con hierro a la semana durante 12 semanas, lo que aseguraba una ingesta semanal de 30 mg de hierro. A los del segundo se les proporcionó caramelos no enriquecidos.
Los resultados fueron positivos. La mitad de los niños presentaba anemia al inicio del estudio, así como deficiencia en hierro. Al cabo de 3 meses, en el grupo tratado, la proporción de anémicos se redujo hasta el 10% y la de deficientes en hierro al 20%.