¿Qué significó para usted presidir este congreso?
Ser presidente del congreso constituyó para mí un alto honor ya que pocas veces en la vida profesional se presenta la oportunidad de presidir un congreso a nivel nacional.
¿Quiénes organizaron el evento?
Desde el año 98 el Congreso Nacional lo organizan alternativamente la FAGE o la SAGE (Sociedad Argentina de Gastroenterología), acompañadas por la Asociación Argentina de Medicina Digestiva. En este caso le tocó el turno a la FAGE. Tradicionalmente, los congresos organizados por la FAGE se hacían en el lugar del residencia de la comisión ejecutiva. Nosotros, siendo de Corrientes, elegimos Mar del Plata porque entendimos que los congresos deben tener un andamiaje mínimo necesario para lograr el éxito, para dar marco al evento más importante de la gastroenterología argentina. Evaluamos la gente que podía venir: si lo hacíamos en Corrientes, ocupando toda la capacidad hotelera, no podríamos superar las 1200 ocupaciones. Además, lamentablemente el interior no cuenta con espacios físicos acordes (auditorios) para los congresos nacionales. Entonces pensamos que Mar del Plata era un lugar ideal del interior del país.
Todo se desarrolló según nuestras premisas: que fuera un excelente congreso a nivel científico, con cordialidad y sana camaradería. En la era de la tecnología virtual, el acercamiento humano todavía tiene su importancia y el congreso debe ser el lugar donde encontrarse con los colegas y compartir charlas.
¿Están conformes con los resultados obtenidos?
El congreso tuvo 2209 inscriptos, lo cual constituyó una de las vertientes del éxito, ya que los congresos se miden por la cantidad de inscriptos, la rentabilidad que dejan para la sociedad organizadora y la organización y el desarrollo del mismo.