NUEVA YORK.- Dos vacunas experimentales contra el rotavirus, la principal causa de muertes por diarrea infantil de todo el mundo, demostraron ser seguras y efectivas en dos de los ensayos clínicos más grandes realizados hasta ahora.
Se trata de dos vacunas, una producida por el laboratorio Merck, Sharp & Dohme y la otra por GlaxoSmithKline, que fueron aplicadas en más de 60.000 niños cada una. Los resultados fueron publicados ayer en la revista The New England Journal of Medicine.
"Los resultados, hasta ahora, son muy optimistas y prometedores -aseguró el doctor Samuel L. Katz, profesor de pediatría de la Universidad de Duke, en los Estados Unidos-. La verdadera prueba será cuando se aplique mundialmente y, si son seguras y efectivas como parece, serán notablemente útiles."
Los dos laboratorios informaron que están enviando sus vacunas tanto a países ricos como a pobres, pero con diferentes estrategias.
El producto de Glaxo, por ejemplo, ya se está utilizando en Brasil, Filipinas y en otros países en desarrollo. Aunque la empresa aún no decidió si la comercializará en los Estados Unidos, el mercado europeo podría aprobar pronto su ingreso. La vacuna de Merck, en tanto, estará disponible en otoño próximo para Europa y algunos países en desarrollo.
Por su parte, ambos laboratorios afirmaron que están comenzando ensayos clínicos en países de Africa y de Asia.
Contra el tiempo
En los últimos años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha buscado ansiosamente una vacuna contra este virus porque mata a unos 600.000 niños por año, alrededor de la mitad de las muertes causadas por la malaria.
Si bien la infección causada por el rotavirus aparece casi siempre en forma leve y en menores de 5 años, en los casos más graves se da con una combinación de diarreas severas y vómitos constantes que provocan deshidratación.
En Occidente, una mejor alimentación y la rehidratación endovenosa suelen salvar a los chicos de esta enfermedad. Sólo en los Estados Unidos, el virus provoca la hospitalización de 55.000 chicos por año, de los cuales mueren alrededor de 20 anualmente. Otra realidad es la de la India, donde cada año mueren 100.000 chicos.
El doctor Paul Offit, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Niños de Filadelfia (Estados Unidos) y uno de los que desarrolló la vacuna de Merck, indicó que los síntomas del rotavirus están entre las causas más comunes de internación en el hospital durante el invierno.
Offit describió el caso de un pequeño paciente que había contraído el virus y cayó en un estado de semi-inconsciencia al día siguiente mientras su madre estaba atascada en un embotellamiento de tránsito intentando llegar al hospital. Las venas del niño, comentó el especialista, estaban tan colapsadas que el cirujano tuvo que pedir que se lo canalizara en la vena del cuello. "En Botswana, ese niño habría muerto", aseguró.
Cuidados extremos
En 1999, el laboratorio Wyeth retiró del mercado estadounidense su vacuna contra el rotavirus (Rotashield) luego de que se acusó a la empresa a causa de pacientes que de manera inexplicable habían sufrido una invaginación intestinal, es decir, el pliegue de una parte del intestino dentro de otra. Esto causa dolores desesperantes, vómitos persistentes y materia fecal negra.
Un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos concluyó que la vacuna podría no haber sido responsable de la invaginación, ya que ésta puede ser espontánea y por razones desconocidas. Sin embargo, las estadísticas finales demostraron que había afectado a uno de cada 10.000 niños.
Ahora, las vacunas de GlaxoSmithKline (Rotarix) y de Merck, Sharp & Dohme (Rotateg) provocaron pocos casos de invaginación intestinal y ninguna diferencia entre los chicos que habían recibido la vacuna y los que habían recibido placebo. Ambas son de administración oral y su composición incluye virus vivos debilitados, como la vacuna contra la polio.
Mientras que Glaxo probó su vacuna en chicos de familias pobres y de ingresos medios en América latina, el estudio de Merck se realizó en países ricos, como los Estados Unidos y Finlandia, y en países como Jamaica y México. La primera vacuna previno un 85% de los casos severos de rotavirus y la de Merck, un 98 por ciento. En su etapa experimental, ambas vacunas lograron reducir la hospitalización por diarreas.
El doctor Roger I. Glass, especialista en vacunas de los Centros Federales para el Control y la Prevención de Enfermedades de Atlanta (Estados Unidos), aseguró que la aparición de estas dos vacunas es "un hecho maravilloso. Todo el mundo se interesa sobre el síndrome agudo respiratorio severo (SARS) o el Ebola, pero estas enfermedades no mataron a medio millón de personas en una década y el rotavirus mata a un millón de chicos por año".
Por Donald G. McNiel Jr.
De The New York Times