Noticias médicas

/ Publicado el 18 de febrero de 2008

'Archives of Surgery'

'Doctor, tiene un e-mail'

Según un estudio, el correo es útil para que el paciente se comunique con su cirujano.

El Mundo, España

COMUNICACIÓN
ISABEL ESPIÑO

MADRID.- Cuando en 1876 Alexander Graham Bell inventó el teléfono, su primera comunicación fue una llamada de emergencia. "Señor Watson, venga aquí. ¡Le necesito!". Instó a su ayudante, después de que se le cayese encima parte del ácido sulfúrico que contenía aquel primitivo aparato. Desde aquella primera llamada, las nuevas tecnologías han sido una útil herramienta en la comunicación médica. Un estudio realizado en un centenar de pacientes demuestra que, tras el teléfono, le ha llegado la hora a los correos electrónicos.

"Facilitar al paciente que se va a someter a una intervención quirúrgica el correo electrónico de su cirujano resulta en unos mejores niveles de comunicación", concluyen los autores de este trabajo, un equipo de cirujanos endocrinos de la Universidad de Sydney, Australia. Lo cierto es que, pese a la omnipresencia del e-mail en nuestras vidas, hasta el momento no se había estudiado mucho su papel en la relación médico-paciente.

De hecho, la mayoría de los análisis sobre el tema se limitaban a advertir sobre los posibles 'desastres legales' para el galeno que podía generar su empleo. "Aunque la utilización de cualquier forma de comunicación debería ir acompañada de precaución, nuestro estudio confirma que el uso adecuado del e-mail puede mejorar significativamente la interacción cirujano-paciente antes y después de la intervención", escriben los investigadores australianos en el último número de 'Archives of Surgery'.

Estos cirujanos cogieron a un centenar de pacientes que se iban a someter a una operación de tiroides o paratiroides. Este tipo de intervención resultaba idónea para el estudio, pues se trata de una cirugía electiva (médico y paciente deciden su realización), con un corto periodo de hospitalización y convalecencia (puede usar el ordenador desde el día uno) y las personas intervenidas suelen ser jóvenes (en este estudio, con una media de 45-48 años) y, por lo demás, sanas.

'Estoy muerto de miedo'

A todos los participantes les iba a operar el mismo cirujano y se les dio en consulta la misma información sobre la intervención. Sin embargo, en un grupo de 50 pacientes se añadió, en una hoja con otros datos, el correo electrónico del médico y la recomendación de usar esta vía de comunicación antes que el teléfono u otros medios para consultar dudas.

Tras la intervención, los autores observaron que estos pacientes habían enviado 18 e-mails al médico, frente a sólo cuatro de los participantes a quienes no se les recomendó usar el correo. Esta fue la principal herramienta para comunicarse con el galeno: sólo cuatro pacientes usaron otros medios (tres faxes y una llamada telefónica) para consultar dudas al cirujano.

La mayoría de las consultas electrónicas eran cuestiones generales sobre la intervención. Otras preguntas frecuentes versaban sobre el posoperatorio y sobre los resultados. "Estoy muerto de miedo. Por favor, acláreme las cosas: ¿la tiroxina [una hormona tiroidea] me volverá un zombi, postrado en la cama, sin función cerebral, como hizo hace 25 años?", inquiría un paciente.

Aunque mejoró la comunicación, el e-mail no modificó la satisfacción de los intervenidos, pues todos los participantes acabaron muy satisfechos con su cirugía. Los resultados de los investigadores encierran además otra paradoja: "Ambos grupos habían usado Internet para encontrar información sobre su enfermedad [entre el 67% y 70% de los participantes]; sin embargo, hizo falta animarlos y facilitarles el correo electrónico del cirujano para que el empleo de Internet se tradujese en la utilización del e-mail para comunicarse con el cirujano [38% de los que tenían el e-mail y 14% de los otros]".

A raíz de sus resultados, los investigadores lo tienen claro: "A la gente que usa el e-mail verdaderamente le gustaría tener acceso a sus médicos mediante esta herramienta".

"En general, cuando esté disponible, claramente mejorará las comunicaciones entre el paciente y el cirujano. Se convertirá en una parte importante de cualquier futuro archivo médico electrónico", dice el comentario que acompaña a este artículo. Sin embargo, el autor duda de la generalización de estos resultados: "Todavía hay un gran porcentaje de la población, incluyendo individuos ancianos y aquellos con un estatus socioeconómico más bajo, que no usan Internet".