En la encuesta SHARED participaron más de 2.000 personas: diabetólogos, médicos de atención primeria, enfermeras, pacientes diabéticos (tipo 1 y tipo 2) y público en general. En los pacientes diabéticos que participaron en la encuesta, el diagnóstico de la enfermedad se remontaba a un promedio de 14 años (tipo 1) o de 7 años (tipo 2). La encuesta, realizada por teléfono o por Internet, finalizó en julio/agosto de 2005 y las personas interrogadas fueron seleccionadas en Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. Los resultados revelaron discrepancias entre los médicos y sus pacientes diabéticos. Por ejemplo, a más del 90% de los diabéticos les gustaría participar más en las decisiones sobre su tratamiento, mientras que los médicos pensaban que sólo un 44% de pacientes podrían estar interesados en participar más en ello.
El 62% de los diabéticos que recibían insulina consideraban que su estado estaba mejorando desde que recibían dicho tratamiento. Además, el 90% de los pacientes que recibían insulina podían establecer su propia dosis, mejorando así su glicemia y evitando la aparición de complicaciones a largo plazo, una cifra que los profesionales sanitarios estiman solamente en el 42%.
El 47% de los pacientes diabéticos de tipo 2 no tratados con insulina declaraban estar preparados para iniciar un tratamiento de este tipo, si su médico se lo recomendara.
Otros datos muestran que transcurre una media de 8,1 años desde que se realiza el diagnóstico hasta que los médicos prescriben un tratamiento con insulina a sus pacientes diabéticos tipo 2. También, tanto los profesionales sanitarios como los diabéticos expresan el deseo de discutir mejor los diferentes tratamientos existentes.
La encuesta muestra que los pacientes diabéticos se preocupan más por las complicaciones cardiovasculares que por el riesgo de amputación, contrariamente a lo que creían los médicos, y que menos del 50% de los diabéticos habían oído hablar del análisis de HbA1c, principal indicador de complicaciones a largo plazo.
Asimismo, los resultados demuestran que los pacientes diabéticos están generalmente satisfechos tanto con el control de su enfermedad como con su tratamiento, y la gran mayoría de ellos (85%) está incluso convencida de que su diabetes está bien controlada o, al menos, adecuadamente controlada. Además, el número de pacientes que querían participar más en la toma de decisiones sobre su tratamiento es superior a lo que creen los médicos: el 91% de los diabéticos que reciben tratamientos farmacológicos orales expresaron el deseo de participar más en estas decisiones, porcentaje que los médicos estimaban en el 44%.
Más de la mitad (52%) de los pacientes que reciben medicación oral consideran que su tratamiento forma parte de su rutina diaria, mientras que los que reciben tratamiento con insulina inyectable prefieren describir su tratamiento empleando términos con connotaciones positivas como "producto salvador" o "eficacia", todo lo contrario a lo que pensaban los profesionales sanitarios, que creían que sus pacientes recurrirían a términos con connotaciones negativas, como "molestia", "obligación" y "repulsión".
"Es muy alentador observar que la mayoría de los pacientes diabéticos adoptan una actitud positiva respecto a su tratamiento y manifiestan el deseo de participar en las decisiones terapéuticas", declaró el Prof. Frank Snoek, profesor de Psicología Médica, especializado en diabetes y perteneciente al Centro Médico Universitario de la Vrije Universiteit de Ámsterdam (Países Bajos). "Sin embargo, la falta de conocimiento a cerca del análisis de HbA1c como medio de control sigue siendo preocupante, ya que menos de la mitad de los pacientes interrogados había oído hablar de este análisis", añadió.