Los autores midieron el grado de arrugas faciales significativas por medio de una escala foto-numérica previamente validada, en ciento ochenta pacientes con BCCs y en ciento veinte sujetos control, sin cáncer de piel. Los pacientes y controles también completaron un cuestionario sobre el tiempo de exposición al sol.
Brooke y colaboradores indican que a pesar de ser más ancianos, los pacientes con carcinoma de células basales tienen un grado significativamente menor de arrugas faciales que los controles. Por medio de regresión logística, pudieron determinar que el incremento en el grado de arrugas faciales estaba asociado con una reducción progresiva del riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Los autores concluyen afirmando que los mecanismos responsables de la producción de arrugas faciales pueden alejar o pueden mitigar el desarrollo de carcinoma de células basales del rostro.