La ciencia tiene la costumbre últimamente de concretar lo que en el pasado era una extravagante fantasía literaria. Y el último ejemplo es el llamado Espejo de la Persuación.
En el siglo XIX Julio Verne viajó a la Luna cuando ni se soñaba siquiera con el avión. Un siglo más tarde todos pudimos ver por televisión en directo como Neil Armstrong saltaba feliz en la superficie lunar.
Un ejemplo de este asombroso poder de la ficción es el tradicional cuento de Blancanieves y su malvada y vanidosa madrastra que tenía un maravilloso espejo al que le podía preguntar cada día quién era la mujer más bella del reino.
Esta computadora-espejo muestra la imagen de una persona ahora y el efecto que tendrá en seis meses el consumo de comida basura, drogas y excesos de todo tipo.
Como sabemos, el espejo le contestaba que ella hasta que apareció Blancanieves y empezaron los problemas.
Pues un grupo de científicos de la Universidad de California, en San Diego, EE.UU., que acaban de inventar algo similar: el llamado Espejo de la Persuasión. Su función: un método para combatir la obesidad.
"¿Y así seré..."?
Esta computadora-espejo muestra la imagen de una persona ahora y el efecto que tendrá en seis meses el consumo de comida basura, drogas y excesos de todo tipo.
Para medir este consumo se combina la imagen actual con la información proveniente de una serie de cámaras instaladas en la casa que registran el número de visitas a la nevera.
Esto, junto con el tiempo que uno se pasa inactivo delante de la televisión y otros datos sobre ejercicios y estilo de vida generan la imagen de esa persona seis meses más tarde.
Una de las voluntarias en los experimentos quedó tan vivamente impresionada por la imagen que vio que decidió de inmediato cambiar de estilo de vida.
El Espejo de la Persuasión puede tener otros usos como demostrar el impacto que el exceso de sol puede tener en una persona o calcular los efecto de actividades especificas como fumar, beber o tomar drogas.
La idea es que la tecnología ayude a cambiar los hábitos de vida modernos que, en el caso de una buena parte de la población, no son muy saludables.