Noticias médicas

/ Publicado el 24 de octubre de 2005

En los hombres, las primeras predisponen a las segundas

Dificultades urinarias y sexuales suelen coincidir

Frecuentemente negadas, las dificultades urinarias se imponen como un clásico poco agradable de la segunda mitad de la vida masculina. Pero, al parecer, las molestias no terminan allí; también predisponen a padecer trastornos sexuales.

Lo confirma un estudio realizado por la Cátedra de Urología del Hospital de Cínicas que evaluó la prevalencia de las disfunciones sexuales en pacientes con dificultades urinarias (LUTS, según sus siglas en inglés, por Lower Urinary Tract Symptoms).

"Históricamente, los urólogos no asociábamos los LUTS con las disfunciones sexuales -afirma el doctor Edgardo Becher, profesor adjunto de Urología de la UBA y autor del estudio que se presentará en el Congreso Argentino de Urología, que comenzará mañana-. Sin embargo, existe creciente evidencia científica de que ambos cuadros clínicos están relacionados."

El trabajo, que también fue presentado en la reciente reunión sobre enfermedad prostática organizada por la Sociedad Internacional de Urología en Bariloche, intentó determinar la prevalencia de disfunciones sexuales en pacientes con dificultades urinarias, el tipo de disfunción y la relación entre ambas patologías.

Para contestar estos interrogantes se entrevistó a 4754 pacientes de Capital, provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Córdoba, Tucumán y Santiago del Estero que consultaron a un urólogo por problemas urinarios. Se utilizaron dos escalas de medición para evaluar los síntomas.

Estudios realizados en el Hospital de Clínicas y publicados en el International Journal of Impotence Research mostraron que los problemas sexuales aquejan al 41% de los pacientes de entre 40 y 80 años. Por su parte, el Estudio Massachusetts de Envejecimiento Masculino concluyó que grados muy variables de disfunción eréctil se presentan en alrededor del 50% de la población masculina.

"Nuestro trabajo indica que, del 98% de los encuestados que tenía dificultades urinarias, el 63% sufría disfunción eréctil y el 53%, problemas eyaculatorios -detalla Becher-. Esto muestra que las disfunciones sexuales son más frecuentes en los pacientes con LUTS que en la población general y que a mayor severidad de las dificultades urinarias, más disfunciones sexuales."

Según el especialista, los LUTS -especialmente insidiosos después de los cincuenta- no siempre surgen a partir de la hiperplasia o agrandamiento de la próstata, sino que también pueden deberse a una obstrucción del cuello de la vejiga urinaria. Con respecto a las posibles soluciones, subraya que todo curso de acción debería ser discutido abiertamente entre médico y paciente.

"Antes se decía inmediatamente que había que operar; hoy sólo se opta por la cirugía cuando la hiperplasia prostática es obstructiva y sintomática -afirma-. Las disfunciones sexuales pueden tratarse y muchos las aceptan como parte de la evolución normal de la vida. Por otro lado, el tratamiento médico es la principal arma que tenemos los urólogos. Se administran alfabloqueantes, que relajan la musculatura lisa de la próstata, e inhibidores de la enzima cinco-alfa-reductasa, que tomados durante varios meses tienden a disminuir el volumen de la glándula. Ambos fármacos tienen efectos no deseados, de modo que el urólogo sopesa los síntomas, explica cuáles son sus beneficios y efectos adversos, y se decide en conjunto. La indicación para operar es, por ejemplo, que el paciente no vacíe bien su vejiga o que existan dilataciones de las vías urinarias."

El especialista admite que aún no se sabe si cuando se revierten las dificultades urinarias también se subsanan las disfunciones sexuales. "Es una de las incógnitas, pero se están haciendo varios estudios simultáneos que intentarán descubrirlo", concluye.

Por Nora Bär

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