El estudio, en el que se ha analizado a 400.000 individuos que se sometieron a cirugía cardiaca en Estados Unidos entre 1996 y 1997, tiene importantes implicaciones, ya que un gran número de pacientes ancianos se somete a cirugía cardiaca.
Las mujeres representaban el 32 por ciento de la población y presentaban las cifras más altas de ACV, ataques isquémicos transitorios o coma debido a ictus. El riesgo de ACV perioperatorio era del 3,8 por ciento en las mujeres, comparado con el 2,4 por ciento en hombres.
Para los autores la frecuencia del ACV entre las mujeres de cualquier edad y sometidas a diferentes tipos de cirugías es elevada. Cuando se comparó a los hombres y a las mujeres que presentaron un ACV, el tiempo de hospitalización era mayor y la tasa de muerte también era más elevada en las mujeres, porcentaje que se situaba en el 5,7 por ciento en las mujeres y en el 3,5 por ciento en los hombres a los 30 días de la cirugía. Cuando se valoraron todos los factores de riesgo a la vez, las mujeres tenían un 21 por ciento más de riesgo que los hombres.
El estudio pone de manifiesto que las mujeres presentan una peor supervivencia que los hombres tras cirugía cardiaca, pero no se conoce con exactitud a qué se debe dicha diferencia. Una posible respuesta es que estén implicados los estrógrenos. Estudios previos en animales sugieren que dicha hormona protege el cerebro de los accidentes cerebrovasculares. La reducción de estrógenos después de la menopausia puede explicar el alto riesgo de ACV perioperatorio en las postmenopáusicas.