En un artículo escrito por Jane F. Reckelhoff, del University of Mississippi Medical Center, y publicado en una reciente edición de la revista Hypertension, se hace una revisión de los mecanismos a través de los cuales, los andrógenos resultan ser los responsables del incremento de la presión sanguínea.
Los hombres presentan un mayor riesgo cardiovascular y de enfermedades renales que las mujeres premenopáusicas de la misma edad. Por medio del seguimiento de la presión sanguínea ambulatoria durante 24 horas, recientes estudios han demostrado que dicha presión es más alta en los hombres que en las mujeres de edad similar.
Después de la menopausia, sin embargo, la presión sanguínea aumenta en las mujeres a niveles más elevados incluso que la de los hombres, continúa dicho artículo, sin que la terapia de sustitución hormonal reduzca, en la mayoría de los casos la presión sanguínea en estas mujeres, sugiriendo que la pérdida de estrógenos puede no ser la única causa involucrada en la hipertensión después de la menopausia.
Por el contrario, añade la Dra. Reckelhoff, los andrógenos disminuyen sólo ligeramente, incluso nada, en mujeres posmenopáusicas. Estudios en animales han demostrado que existe un entorpecimiento en las relaciones presión sanguínea-natriuresis en ratas macho espontáneamente hipertensas y en ratas hembra ovariectomizadas, espontáneamente hipertensas y tratadas ambas con testosterona de forma crónica.
El artículo concluye indicando que la clave en el control de la relación presión-natriuresis, estriba en el sistema renina-angiotensina.; por lo que se está estudiando la posibilidad de que los andrógenos incrementen la presión sanguínea vía renina-angiotensina, así como la posibilidad de que dicho sistema renina-angiotensina promueva el estrés oxidativo, conduciendo a la producción de sustancias vasoconstrictoras y a la reducción en la disponibilidad de óxido nítrico.