Según el Dr. Péramo, las dietas severas, más o menos intensas, limitan durante un periodo largo de tiempo la ingestión de ciertos grupos de nutrientes, caso de las grasas, cuya ausencia suele producir alteraciones menstruales que provocan infertilidad.
Muchas hormonas femeninas, como la progesterona, se forman a partir de grasas como el colesterol, por lo que el aporte adecuado de grasas al organismo es muy importante para un adecuado funcionamiento de los sistemas hormonales.
El Dr. Péramo también alertó sobre la relación con la infertilidad tiene con trastornos alimenticios causados por la carencia de oligoelementos como el ácido fólico, vitaminas (la A, C, D, E, B1) o minerales como el selenio, zinc, calcio, yodo y hierro; mientras que trastornos graves (anorexia, bulimia, obesidad) suelen asimismo asociarse con ella.
En opinión de este especialista, la dieta de la fertilidad se podrá definir como aquella que no excluya ningún grupo alimenticio, y que aporte una cantidad adecuada de nutrientes, mientras que el consumo de alimentos con niveles más bajos en sangre de algunas sustancias tóxicas (como los organofosfatos) podría tener un efecto beneficioso a largo plazo.
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