Noticias médicas

Publicado el 29 de septiembre de 2007

La esperanza que late

Día Mundial del Corazón

Desarrollo con historia, el corazón artificial es una alternativa para quienes aguardan un trasplante. En el mundo, se utiliza como terapia definitiva. El más novedoso es el que no palpita.

Mariana Nisebe. De la Redacción de Clarín.com

El próximo domingo se celebra el Día Mundial del Corazón. Como para muchos, también para Dominique Lescano es una fecha especial. En 2004, a Domy (como le dicen), en ese entonces de 2 años, le diagnosticaron una miocardiopatía restrictiva -la más rara y difícil de las cardiopatías-. Y necesitaba un trasplante. Mientras esperaba el órgano, su presión pulmonar se disparó y se quedó sin margen de espera. Así se decidió hacer uso de un corazón artificial durante 240 días, para mejorar su condición física y sobre todo controlar la presión. Ese puente hacia el trasplante se transformó en el primer milagro. El órgano llegó después de 264 días en emergencia nacional, el 16 de mayo de este año.

Historias como estas se repiten. Y el corazón artificial adquiere mayor importancia. Las dificultades para obtener un corazón ideal para el trasplante son muchas. Entre otras, el órgano debe continuar activo, a pesar de que el donante ya no lo esté, y el receptor debe ser compatible. Con ese panorama, los trabajos para diseñar un corazón artificial son tan viejos como los primeros intentos de trasplante. El primero que se patentó fue inventado por Paul Winchell, en 1963. Sin embargo, recién en 1982 y a 15 años del primer trasplante, el diseñado por Robert Jarvik fue el que se colocó en un paciente.

La función del corazón artificial, explicó a Clarín.com Alejandro Bertolotti, Subjefe de Trasplantes Intratorácicos de la Fundación Favaloro, es suplantar total o parcialmente la actividad del corazón enfermo. O sea que reemplaza la tarea de impulsar y hacer circular la sangre por todo el organismo (circulación sistémica) y/o por los pulmones (circulación pulmonar). De acuerdo a Daniel Navia, Director del Departamento de Cirugía Cardíaca y Jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), existen dos tipos: "Los más usados y con más experiencia son aquellos que trabajan con reemplazo parcial del corazón, conectando la cavidad cardíaca izquierda con la circulación general ( "dispositivos de asistencia ventricular" o VAD, en inglés )". Navia explicó que hay varias marcas, aunque las más usadas son Novacor y Heartmate. Estos sistemas dan flujo circulatorio pulsátil, es decir pulsado con los latidos cardíacos, igual al flujo normal del ser humano. También hay que mencionar el Berlin Heart, que utilizó Dominique, del que existen 6 tamaños diferentes por lo que puede ser usado en niños desde los 4 kilos aproximadamente; y otros dispositivos (ver clasificaciones).

El otro tipo, destacó el doctor Navia a Clarín.com, "es el corazón artificial total (TAH por sus siglas en inglés), que reemplaza la mayor parte de las cavidades cardíacas por cavidades plásticas y cuya función es suplantar totalmente la actividad de eyectar sangre al sistema circulatorio". El primer modelo fue el Jarvik 7, que fue suspendido debido a los altos costos y los resultados poco alentadores, sobre todo, por las complicaciones de tipo infecciosas, fenómenos tromboembólicos y la necesidad de consolas de gran tamaño. En 1993 este sistema reapareció bajo el nombre de CardioWest.

Por último, la compañía Abiomed desarrolló recientemente el modelo AbioCor, el primero 100% implantable, ya que utiliza un transmisor de energía transcutáneo, por lo tanto no hay conexiones externas y esto debería contribuir a disminuir las tasas de infección. Actualmente se han implantado 14 de estos aparatos y sus pruebas están por ahora autorizadas para ser utilizados como terapia definitiva en pacientes con contraindicación para trasplante.

Todos, excepto el AbioCor, deben conectarse a una unidad controladora y alimentadora externa. Como explica el doctor Bertolotti, éste es unos de los puntos débiles de estos dispositivos, ya que los orificios de entrada o salida de cables y/o cánulas son una puerta para las infecciones. El corazón artificial se utiliza " en situaciones de insuficiencia cardíaca terminal o muy avanzada en pacientes con pronóstico muy grave como paso previo a un trasplante cardíaco", indicó el doctor Navia. También como puente para la recuperación de la función ventricular y hasta como terapia definitiva, buscando prolongar la sobrevida y mejorar la calidad de vida de pacientes que, en general, no son candidatos al trasplante, por su edad avanzada. Esta última es una de las indicaciones que podría expandirse en el futuro hacia un mayor espectro de pacientes.

"El tipo de corazón artificial usado está muy relacionado a la disponibilidad de cada centro médico. Son sistemas muy costosos –ninguno se fabrica en el país–", señala Navia. Sin embargo, Bertolotti destaca los esfuerzos en este sentido: "En la Fundación Favaloro se llegó a desarrollar un prototipo de corazón artificial de flujo axial, que se pudo implantar con éxito en animales a corto plazo".

Acá, comenta Bertolotti, "se utilizan dispositivos paracorpóreos, pulsátiles o centrífugas, uni o biventriculares, de corto y mediano plazo, como puente a la recuperación o al trasplante, tanto para adultos como para niños". Pero n unca se implantó un dispositivo de asistencia ventricular o corazón artificial total como terapia definitiva. "Me atrevería a decir que el problema es la falta de recursos (los fabricantes de estos corazones no ven a Latinoamérica como un mercado muy rentable)", afirma el especialista.

Según Navia, las ventajas de estos dispositivos radican en que pueden rescatar pacientes de la muerte segura y darles la oportunidad de que reciban un trasplante cardíaco. Como también recuperarse de su enfermedad o sobrevivir cuando el trasplante no es viable. Las desventajas, agregó el especialista, van desde su costo hasta las posibilidades de tener una infección severa, problemas de coagulación de la sangre o neurológicos por embolias.

Lo último en el tema, dice, está relacionado con el diseño de sistemas artificiales de apoyo de las cavidades izquierdas pero de un tamaño muy pequeño, con las mismas capacidades de eyectar sangre que los sistemas anteriores y mucho más fácil de colocar en pacientes pequeños, con menos cables y tubos -lo que disminuye el riesgo de infección- y que han demostrado una muy buena durabilidad. Y destaca que la versión Heartmate II o "el corazón artificial que no late" es el más novedoso y pequeño y se ha estado utilizando con éxito en varios pacientes hasta dos años de soporte sin grandes problemas.

"Hay mucho entusiasmo en poder ofrecer estos sistemas a la gran mayoría de los pacientes con insuficiencia cardíaca terminal, que son millones en todo el mundo y que por un tema de falta de donantes no tienen otro pronóstico que de alta mortalidad en el tiempo sólo con tratamiento médico", concluye Navia. Por su parte, Bertolotti destaca que en el futuro "lo ideal sería un corazón que pudiera autorregularse a las necesidades fisiológicas de cada momento del paciente (reposo/ejercicio), con superficies biológicas que eviten la necesidad de anticoagulación, que pueda autorrepararse y defenderse de las infecciones, y que tenga una fuente energética inagotable o renovable". Con un criterio futurista, "parte de la solución debería venir de la mano de la Ingeniería de Tejidos", cerró el especialista.

 

 


 

FIGURA ENTRE LOS DIEZ PRIMEROS EN UN RANKING MUNDIAL
Argentina, entre los países con más muertes por problemas del corazón

Dicen que es por los malos hábitos alimenticios. Y porque faltan campañas de prevención. En promedio, acá muere una persona cada cinco minutos. Japón es el país con menos muertos por enfermedades coronarias.

Mariana Iglesias
miglesias@clarin.com

No hay campañas de prevención. No hay suficiente información. Hay una grave profundización de los malos hábitos. Y hay pobreza. La combinación de semejantes factores da un resultado previsiblemente negativo: Argentina está entre los diez países del mundo en los que más gente se muere por problemas cardiovasculares.

El ranking, publicado en Circulation, la revista de la Asociación Americana del Corazón, está encabezado por Rusia, Bulgaria, Rumania y Hungría. Mide la cantidad de muertes por problemas cardiovasculares en relación a las muertes totales del país.

"En Argentina las enfermedades cardiovasculares causan más del 30% de las muertes. Se estima que cada cinco minutos provocan la muerte de una persona", dice Jorge Belardi, presidente del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires. Es decir, son 288 muertes diarias que superan a todos los cánceres, las enfermedades respiratorias y los accidentes.

Los mejores puestos son para Japón, Francia, Suiza y Australia. ¿Por qué Argentina está entre los peores, junto con los países de Europa del Este? "Son países donde no hay campañas de prevención. La mortalidad cardiovascular está ligada al subdesarrollo por falta de acceso a la salud e información. Así, hay malos hábitos alimenticios y de comportamiento, con gente obesa, hipertensa, fumadora", dice Belardi.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también resalta la influencia de la pobreza: sostiene que de los 17 millones de personas que mueren por año en el mundo por enfermedades cardiovasculares, el 85 % son de países de bajo y medio ingreso.

"Estamos entre los peores países del mundo porque esta más de veinte años atrasados en prevención. No hay información, la gente no sabe y tiene malos hábitos de vida. Las restricciones para fumar comenzaron hace un año. Aún queda un largo camino por recorrer", dice Liliana Grinfeld, presidenta de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

"La única manera de cambiar la mentalidad de la gente para que tome conciencia es dándole información sobre la frecuencia de la enfermedad cardiovascular en el país. Y hacer campañas sobre los beneficios de la actividad física, de la buena alimentación, del no al tabaquismo, pero deben ser campañas serias y sostenidas en el tiempo. Y lo fundamental: preocuparse ya por la niñez para prevenir la obesidad, que es la causa de muchas enfermedades", asegura Guillermo Fábregues, vicepresidente de la FCA.

El especialista da una serie de números para tener en cuenta:

El 36 % de los argentinos tiene hipertensión arterial, y la mitad de ellos no lo sabe.

El 27 % tiene colesterol alto.

La prevalencia de la diabetes es del 11,5 %: esta enfermedad incrementa de dos a cuatro veces la mortalidad cardiovascular.

Uno de cada dos argentinos tiene sobrepeso o es obeso. La obesidad está estrechamente ligada a la hipertensión, diabetes, accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, arritmias y muerte súbita.

"La enfermedad cardiovascular es la principal causa de mortalidad mundial. Y si bien en los últimos años bajó en los países desarrollados, no pasó lo mismo en los países de Sudamérica, donde, además, la mala alimentación cada vez es peor y crece más. Y esto tiene que ver con la instrucción. Pero acá la educación siempre se vio como un gasto, como costo, y no como beneficio", opina Alberto Alves de Lima, director de Capacitación del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, y director Médico de la Fundación Cardiovascular de Buenos Aires.

Tomar conciencia y cambiar los hábitos. Es el consejo unánime de los expertos. Tal vez sea un buen día para comenzar con una nueva vida: es el Día Mundial del Corazón, que se celebra desde hace ocho años. Es una iniciativa de las organizaciones que forman parte de la Federación Mundial del Corazón en cien países. El objetivo es urgente: que las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares dejen de ser la causa número uno de muerte en el mundo.

 


 

 

El domingo 30 de septiembre se celebra una nueva edición del Día Mundial del Corazón
 
Bajo el lema "Unirse por un corazón sano", la Federación Mundial del Corazón recuerda que las enfermedades cardiovasculares matan cada año a 17,5 millones de personas
 
Jano Online
 
Según señala la Federación Mundial del Corazón en un comunicado, "si un individuo se une a un grupo, tiene tres veces más posibilidades de no volver a coger peso tras una dieta y el doble de probabilidades de dejar de fumar, en lugar de intentarlo solo". Por este motivo el Día Mundial del Corazón de este año, que se celebra el domingo 30 de septiembre, anima a la gente a "Unirse por un corazón sano".
 
Esta iniciativa cuenta con el apoyo de estrellas del deporte de los principales equipos internacionales, como Steven Gerrard, capitán del Liverpool FC y jugador de la selección inglesa; Brett Lee, el lanzador más rápido del equipo de críquet australiano, y Gérard Houllier, ex entrenador del Olympique Lionés y del Liverpool.
 
La Federación explica las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en el mundo, provocando 17,5 millones de muertes cada año, el 80% de ellas en países de renta media y baja.
 
La buena noticia es que las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse en gran medida reduciendo los factores de riesgo más importantes, entre ellos la presión arterial elevada, los niveles altos de colesterol y glucemia, el consumo de tabaco, el consumo inadecuado de fruta y verdura, el sobrepeso y la obesidad y la inactividad física.
 
Actualmente, por lo menos 60% de la población mundial no cumple la recomendación mínima de 30 minutos de actividad física diaria moderada para los adultos y 60 minutos para los niños. Asimismo, tanto adultos como niños necesitan seguir una dieta equilibrada, que incluya mucha fruta y verdura, cereales integrales, carnes magras, pescados y leguminosas, además de productos bajos en materia grasa y en sal.
 
En su octavo año de existencia, el Día Mundial del Corazón está promovido por las organizaciones que conforman la Federación Mundial del Corazón, se celebra en más de 100 países y se espera que miles de personas participen en las actividades de este año.
 
En Irlanda, más de 400 grupos de familias y amigos, de diversas comunidades y lugares de trabajo, se han unido para llevar a cabo las marchas del Día Mundial. En Mozambique, un gran evento incluirá sesiones de aeróbico en masa. En Barbados se ha planeado un día familiar por un corazón sano para promover el espíritu de equipo. Otras actividades programadas para la jornada son exámenes médicos, caminatas organizadas, carreras y sesiones de fitness, conferencias, espectáculos teatrales, foros científicos, exposiciones, conciertos, carnavales y competiciones deportivas. "Como embajador del programa gubernamental australiano Healthy Active Ambassadors, es mi deber motivar a todo el mundo, mayores y jóvenes, a mantenerse sanos y activos", dijo Brett Lee. "Un estilo de vida saludable y activo puede ayudarle a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares. Empecemos a hacer un poco más de ejercicio, a comer mejor y a reducir el consumo de comida basura, para que todos podamos tener una vida larga y saludable".
 
Se está invitando a todo el mundo, mayores y jóvenes, a apoyarse los unos a los otros para desarrollar hábitos saludables para el corazón, ya sea en familia, en la escuela, en el lugar de trabajo o en cualquier otro grupo de la comunidad. "Ya con diez años, los niños reflejan los hábitos de salud de sus familias, de los otros chicos de su edad y de su entorno social. Las últimas investigaciones demuestran que los hábitos alimenticios y de ejercicio se forjan a esta edad y permanecen para siempre", afirma el Prof. Shahryar Sheikh, presidente de la Federación Mundial del Corazón. "Por lo tanto, es fundamental que la prevención de las enfermedades cardíacas y de los accidentes cerebrovasculares empiece desde pequeños de la mano de los padres o de otros grupos de la comunidad y que se reconozca la oportunidad que tienen de influir considerablemente en la enfermedad".
 
La Federación Mundial del Corazón da los siguientes consejos para ayudar a proteger a la gente y a sus familias de las enfermedades cardiovasculares:
 
1. Promueva el consumo de productos equilibrados, incluyendo la carne magra (cocinada al vapor, hervida, a la parrilla o al horno), el pescado, la verdura, las legumbres, la fruta y los productos con poca materia grasa.
2. Tome como mínimo cinco raciones de fruta y verdura diarias.
3. Ofrezca agua, leche desnatada o fresca, zumos sin azúcar añadido en vez de bebidas gaseadas.
4. Incluya fruta o verdura en el almuerzo o la merienda de sus hijos. Convenza a los padres de los amigos de sus hijos de que sigan su ejemplo. Consiga el apoyo del profesor para que se trate el tema de la comida sana en clase.
5. Asegúrese de no consumir demasiada sal, especialmente en comidas precocidas.
6. Organice más actividades familiares al aire libre. Añada 30 minutos diarios de ejercicio físico regular e introduzca la actividad física en su rutina diaria. Use las escaleras en vez del ascensor, por ejemplo.
7. Haga de su casa un espacio libre de humos y asegúrese de que sus hijos no empiecen a fumar o no inhalen humo de tabaco en ningún otro lugar.
8. Limite el tiempo frente a una pantalla. Mantenga apagados el ordenador y la televisión por tanto tiempo como le sea posible y asegúrese de que el tiempo de ocio de sus hijos incluye mucha actividad física. Es una buena idea acompañar a sus hijos al colegio en bicicleta o a pie.
9. Como miembro de una familia, tiene que dar ejemplo y comer de manera sana y equilibrada, ser físicamente activo de forma habitual y no fumar.
10. Si cree que algún miembro de su familia corre el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, consulte con un médico. 


La Nación

Día Mundial del Corazón:

Son sedentarios 6 de cada 10 argentinos

Es lo que revela una encuesta de TNS Gallup, exclusiva para LA NACION; la práctica de ejercicio se ha mantenido estable

Lejos de otros países de América latina como México, donde el 70% de las personas adultas dice realizar ejercicio físico regularmente, o de Chile, donde hace actividad física el 59% de esa población, en la Argentina sólo el 41% se reconoce físicamente activo, según una encuesta realizada por TNS Gallup, en forma exclusiva para LA NACION.

Y lo que es peor: el porcentaje de la población adulta que evita el sedentarismo -uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares que en la Argentina y en el mundo constituyen la principal causa de muerte- se ha mantenido constante en los últimos años. Una encuesta previa de TNS Gallup halló en 2004 que sólo el 40% de los argentinos hacía ejercicio al menos una vez por semana.

"El sedentarismo es un factor de riesgo importante, pero los argentinos no le damos mucha importancia -comentó a LA NACION el doctor Héctor Kunik, presidente de la Asociación Metropolitana de Medicina del Deporte-. Sabemos bien que el tabaquismo es un factor de riesgo, lo mismo la hipertensión y el exceso de colesterol, pero hasta dónde la inactividad física hace mal, eso no está demasido metido en la gente."

Aun así, el estudio llamado TNS Wellbeing , realizado sobre 1000 entrevistas a mayores de 18 años en la Argentina -y que se completa con otras 2000 entrevistas en México, Brasil, Guatemala y Chile-, halló que el objetivo perseguido con la práctica de actividad física (respuesta múltiple) fue en el 33% de los casos por recomendación médica o por motivos de salud; 31%, por diversión; 29%, para desestresarse; 22%, para bajar de peso, y 8%, por razones de estética.

Este último factor es que el suele inundar de gente los lugares de práctica deportiva durante los meses previos al verano, comentó el doctor Oscar Mendoza, médico cardiólogo y deportólogo del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

"En esta época del año hay una gran demanda en clubes y en gimnasios, ya que las personas se acuerdan que se viene el verano y que van a querer ponerse la malla", agregó el doctor Mendoza, que señaló que las mujeres son incluso más sedentarias que los varones.

Ese dato fue confirmado por el estudio de TNS Gallup: en la Argentina, el 47% de los varones hace alguna forma de ejercicio en forma regular, mientras que sólo se reconoce físicamente activo el 36% de las mujeres.

Fútbol y gimnasio

Al igual que en el resto de los países abarcados por el estudio TNS Wellbeing , realizar caminatas es la forma de hacer ejercicio más citada por los argentinos (42%). Le siguen la práctica de algún deporte -la mitad practica fútbol y, en menor proporción, natación, vóley, ciclismo, básquet y gimnasia artística- y la asistencia a gimnasios: ambas fueron citadas por dos de cada diez argentinos.

Sólo el 9% de los entrevistados dijo salir a correr, contra el 25%, en promedio, de la región. La forma de ejercitarse que más creció en la Argentina entre 2004 y 2007 es la asistencia a gimnasios. "Este empuje viene dado principalmente por la mayor participación de la mujer en este tipo de actividad (del 14% en 2004 al 27% en 2007)", señala el informe de TNS Gallup.

"El porcentaje de argentinos sedentarios es muy alto; la gente muchas veces no tiene tiempo para hacer ejercicio -concluyó el doctor Mendoza-, pero si no reducimos ese porcentaje, no podremos combatir otros factores de riesgo cardiovascular como son el sobrepeso y la obesidad."

"Desafortunadamente -agregó el doctor Kunik- cuesta más decirle a la gente que comienza a hacer actividad física que decirle que deje de fumar, que es algo que tiene mucho más incorporado como negativo que el sedentarismo."

Hábitos que se consolidan en la infancia

"Los niños adquieren sus hábitos observando a los que los rodean. Los niños de 10 años reflejan los hábitos de su familia, de sus compañeros y de su entorno social, y las investigaciones actuales indican que los hábitos de comida y de ejercicio se consolidan a esta edad y los acompañan durante toda la vida", declaró el doctor Rafael Shuchleib, presidente de la Fundación InterAmericana del Corazón, a través de un comunicado difundido con motivo del Día Mundial del Corazón que se celebra hoy.

La actividad física es vital para una buena salud cardíaca, afirma el comunicado de la Fundación InterAmericana del Corazón, y su ausencia (el sedentarismo) puede fomentar la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Asimismo, se estima que en los últimos 10 años el número de niños con sobrepeso ha aumentado de dos a cinco veces en los países desarrollados y casi cuatro veces en los países en vías de desarrollo.

Los niveles de actividad física de los niños, según se ha demostrado, pueden mejorar considerablemente con la participación de sus padres.

Por eso, agregó el doctor Shuchleib, "la prevención primaria de las enfermedades cardíacas debe empezar cuanto antes con el reconocimiento por parte de los padres y de los grupos de la comunidad de la oportunidad de ayudar que se les presenta".