Noticias médicas

Publicado el 23 de marzo de 2007

Día Mundial contra la Tuberculosis

Este año se cumple el 125 aniversario del descubrimiento del bacilo de Koch causante de la Tuberculosis.

24 de marzo, Día Mundial contra la Tuberculosis: la enfermedad de la injusticia

· La TB amenaza sobretodo a la población más desfavorecida ya que se asocia con la marginación, el VIH y la inmigración; aunque, cualquier persona puede presentar la TB sin que los síntomas de la enfermedad se le hayan manifestado.

· Es primordial que el médico piense en TB cuando procede al diagnóstico diferencial, sobretodo en pacientes con tos y expectoración de más de 15 días.

· Se estima que una tercera parte de los casos no se notifican a pesar de tratarse de una enfermedad de declaración obligatoria.

· Los pilares fundamentales para el control de la tuberculosis son el diagnóstico precoz, el tratamiento adecuado de la enfermedad y el estudio de contactos.

La tuberculosis MDR y XDR un nuevo desafío en los países pobres

“Hoy, la gran batalla que libra la neumología a nivel mundial es tratar de curar a las personas que padecen tuberculosis  y especialmente la TB MDR (multiresistente) y la XDR (extremadamente resistente)”, asegura el Dr. Caminero, neumólogo de SEPAR y miembro de las Comisiones Científicas de la OMS desde 1998. Un tercio de la población mundial, más de 2.000 millones de personas, se encuentran infectadas por el agente causal de la TB (el familiarmente conocido como bacilo de Koch) fruto de algún contagio que les ha ocurrido a lo largo de su vida. Afortunadamente, el sistema de defensas de la especie humana es muy sabio y consigue vencer al bacilo de Koch la gran mayoría de las veces que se produce el contagio, por lo que una gran parte de las más de 2.000 millones de personas infectadas se encuentran sanas, aunque conviviendo con el bacilo en su interior, en espera de que alguno de los portadores se debilite para poder producirles enfermedad. Esto es lo que condiciona que cerca de 9 millones de personas padezcan cada año TB en el mundo y que, lo más desafortunado, pueda producir 2 millones de muertes anuales.

Sin embargo, la última década ha añadido un problema epidemiológico más, al incrementarse notablemente el número de casos que son resistentes a los dos medicamentos más potentes que existen para curar la TB: la isoniacida y la rifampicina. A estos casos, que son mucho más difíciles de curar se les conoce por el nombre de Multi-Drogo-Resistentes (MDR). Actualmente, se estima que en el mundo viven alrededor de medio millón de pacientes con MDR, muchos de ellos en países muy pobres, con escasos recursos económicos y con aún menos posibilidades de tener acceso los medicamentos que les curen. Es necesario recordar que cuando no se puede utilizar ni isoniacida ni rifampicina, es necesario recurrir a combinaciones de medicamentos (drogas de segunda línea –DSL-) durante un mínimo de 18 meses, medicamentos que son mucho más caros, tóxicos y de peor tolerancia.
En el año 2000, la OMS creó el Comité Luz Verde, al que pertenece el Dr. Caminero, con el propósito de incrementar la accesibilidad al SLD y asegurar su uso correcto para prevenir la resistencia. Pero en los últimos años se han detectado múltiples casos incluso de resistencia a este tratamiento. Entre un 2 y un 5% de los casos detectados de MDR son ya XDR (extremadamente multiresistentes), o sea, son también resistentes a los fármacos más eficaces después de la isoniacida y la rifampicina, como son las quinolonas y los inyectables (amikacina, Kanamicina y capreomicina). El Dr. Caminero asegura que este tipo de TB “es prácticamente incurable”, sobre todo en los países pobres.

En el número del pasado noviembre de la revista The Lancet se publicó un artículo referido a un caso en Sudáfrica donde se relataba que una cepa de XDR acabó con la vida de los todos los afectados en menos de 16 días. Si bien, todos eran, además, casos de SIDA muy avanzados. Para abordar esta emergencia médica relativa a la tuberculosis, la OMS trabaja actualmente con un grupo de socios internacionales que han elaborado un complejo y ambicioso plan de acción para empezar a ponerse en marcha antes de la mitad de este año y que se prolongue, al menos, hasta el 2015.


Tuberculosis en el mundo

Por otra parte, y con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra el 24 de marzo, la OMS ha desplegado una campaña de sensibilización bajo el lema Si hay TB aquí la hay en todas partes que alerta de las 4.400 muertes diarias que provoca esta enfermedad y de su rápida propagación e insta a la lucha mundial contra la TB. Esta enfermedad se ceba en los países con un más bajo nivel socio-económico y con programas de control de la TB muy limitados durante muchos años. Además, el VIH empeora la situación.

Se estima que cada año, a escala mundial, se dan unos 9 millones de casos nuevos y más de dos millones de muertes por TB. La mayoría de estos millones de casos ocurren en los países en vías de desarrollo, y obviamente la infección por VIH no tratada agrava el pronóstico: los tratamientos antirretrovirales son muy costosos y en los países en vías de desarrollo es muy difícil conseguirlos. Los mayores índices de TB se dan en los países más pobres y con mayor afectación por VIH (África subsahariana, Haití). Otros países muy afectados son algunos de Hispanoamérica (Bolivia, Perú, Ecuador), Asia (India China, Bangla Desh, Paquistán) y norte de África (Marruecos).

Actualmente, el tratamiento contra la tuberculosis es complicado y en el mejor de los casos dura 6 meses. En pacientes que sean casos iniciales, sin antecedentes de tratamiento de TB, y que proceden de países con elevados niveles de resistencias es imprescindible tratarlos con 4 fármacos utilizando asociaciones medicamentosas combinadas en la misma tableta (de esta manera si abandona el tratamiento no se generaran resistencias por tomar solamente 1 o 2  o 3 fármacos).

Resurge el desarrollo de nuevos fármacos contra la Tuberculosis

·     En España se dan unas condiciones idóneas para la investigación: elevada incidencia y nivel científico alto
·     Actualmente, el tratamiento contra la tuberculosis es complicado y en el mejor de los casos dura 6 meses.
·     Es importantísimo también asegurar en todos los pacientes buenas adherencias a los tratamientos.
·     Desde hace mas de 100 años, la tuberculina es la herramienta que se ha utilizado para el diagnóstico de la infección tuberculosa.
·     La OMS ha desplegado una campaña de sensibilización bajo el lema Si hay TB aquí la hay en todas partes y recomienda invertir más en esta enfermedad, investigar más y actuar.
·     El año 2008 será el año SEPAR de la TB y la Solidaridad. Con esta iniciativa se pretende que esta vieja enfermedad gane protagonismo a nivel institucional y de la población general y que España participe más en proyectos solidarios en los países en vías de desarrollo

Nuevas vacunas contra la tuberculosis

El Dr. Ruiz Manzano comenta que “el origen del desinterés de la investigación en este campo precisamente se debe atribuir a la distribución actual de la enfermedad que, mayoritariamente se sitúa en los países más pobres del planeta.” No obstante, señala que “en los últimos cinco años se ha producido un resurgimiento del desarrollo de nuevos fármacos antituberculosos, de los cuales seis ya están en fases clínicas.” De todos ellos los que más protagonismo alcanzan son las quinolonas de 4ª generación, en especial el gatifloxacino, y sobretodo el moxifloxacino. Mientras que el moxifloxacino es probable que se introduzca a partir del 2010 y permita acortar el tratamiento y dejarlo en solo 3-4 meses; el resto no se espera que puedan introducirse en la clínica antes del 2015.

Actualmente, el tratamiento contra la tuberculosis es complicado y en el mejor de los casos dura 6 meses. En pacientes que sean casos iniciales, sin antecedentes de tratamiento de TB, y que proceden de países con elevados niveles de resistencias es imprescindible tratarlos con 4 fármacos utilizando asociaciones medicamentosas (de esta manera si abandona el tratamiento no se generaran resistencias por tomar solamente 1 o 2  o 3 fármacos). Es importantísimo también asegurar en todos los pacientes buenas adherencias a los tratamientos, por lo que en determinados casos (toxicómanos, presos, indigentes, pacientes con antecedentes de abandono de tratamientos, etc.) es preciso utilizar los programas de tratamiento directamente observado (se observa cada día como el paciente ingiere las pastillas). Los llamados fármacos de segunda línea pueden ser efectivos para tratar pacientes multirresistentes pero en ocasiones existen pacientes con resistencias a todos o casi todos los fármacos.
 
Asimismo, los métodos microbiológicos de referencia para el diagnóstico de la tuberculosis continúan siendo el examen microscópico, el cultivo, el aislamiento de Mycobacterium tuberculosis y mas recientemente, la detección de sus ácidos nucleicos. Sin embargo, según el Dr. Ruiz Manzano, estas técnicas son insuficientes para detectar a las personas infectadas que representan un peligro potencial de nuevos casos de tuberculosis.

Desde hace mas de 100 años, la tuberculina es la herramienta que se ha utilizado para el diagnóstico de la infección tuberculosa. Su principal inconveniente radica en que la mayoría de proteínas que contiene no son específicas de M. tuberculosis, lo que da lugar a falsos positivos de la prueba, en especial en los vacunados con BCG. Además, su utilización tiene otros inconvenientes como la baja sensibilidad en inmunodeprimidos, las dificultades de manejo en niños de corta edad, los errores en su administración, la subjetividad en la interpretación de los resultados, la necesidad de una segunda visita para su lectura y la ausencia de privacidad, entre otros.

Recientemente, se han desarrollado métodos inmunodiagnósticos basados en la determinación de interferón gamma liberada tras la estimulación de las células T sensibilizadas, utilizando antígenos micobacterianos más específicos de M tuberculosis (ESAT-6 y CFP-10) y hoy se dispone de dos métodos comercializados: Quantiferon Gold y T-SPOT-TB. Las ventajas de estos métodos son la no interferencia con la vacuna BCG, la ausencia de subjetividad en la interpretación de resultados, la posibilidad de repetir determinaciones, los resultados rápidos y la eliminación de la visita de lectura, el control de falta de respuesta inmune y su fácil estandarización. No obstante, comenta el Dr. Ruiz Manzano, “son necesarios  estudios de coste- eficacia para generalizar su empleo.”

Tuberculosis en el mundo

Por otra parte, y con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra el 24 de marzo, la OMS ha desplegado una campaña de sensibilización bajo el lema Si hay TB aquí la hay en todas partes y recomienda invertir más en esta enfermedad, investigar más y actuar. También la OMS alerta de las 4.400 muertes diarias que provoca esta enfermedad y de su rápida propagación e insta a la lucha mundial contra la TB. Esta enfermedad se ceba, en general, en los países con un más bajo nivel socio-económico y con programas de control de la TB muy limitados durante muchos años. Además, el VIH empeora la situación.

Se estima que cada año, a escala mundial, se dan unos 9 millones de casos nuevos y más de dos millones de muertes por TB. La mayoría de estos millones de casos ocurren en los países en vías de desarrollo, y obviamente la infección por VIH no tratada agrava el pronóstico: los tratamientos antirretrovirales son muy costosos y en los países en vías de desarrollo es muy difícil conseguirlos. Los mayores índices de TB se dan en los países más pobres y con mayor afectación por VIH (África subsahariana, Haití). Otros países muy afectados son algunos de Hispanoamérica (Bolivia, Perú, Ecuador), Asia (India China, Bangla Desh, Paquistán) y norte de África (Marruecos).


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Obtienen sustancias que frenan el desarrollo de la tuberculosis

Investigadores del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Santiago (USC) han obtenido una serie de sustancias que frenan el desarrollo de la tuberculosis causada por cepas resistentes a los antibióticos que se utilizan normalmente para combatirla.

El estudio, dirigido por los profesores Concepción González Bello y Luis Castedo, del citado Departamento, consistió en bloquear el crecimiento natural de estas cepas que, según indicaron los investigadores, son "especialmente dañinas en personas con un débil sistema inmune" como, por ejemplo, los enfermos de sida.

Para ello, los investigadores crearon sustancias que, en pequeñas dosis, lograr paralizar el desarrollo de la infección porque eliminan el alimento que la bacteria necesita para sobrevivir.

Debido a la repercusión científica de este trabajo, según indicó la USC, los resultados fueron publicados el pasado mes de febrero en "ChemMedChem".

ChemMedChem 2007;2:194-207

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24 de marzo, Día Mundial contra la Tuberculosis: la enfermedad de la injusticia

Este año se cumple el 125 aniversario del descubrimiento del bacilo de Koch causante de la Tuberculosis

La vacuna Ruti propone un nuevo enfoque sobre la tuberculosis, la enfermedad más antigua del mundo

La infección tuberculosa latente (ITBL) sería sólo un proceso de infección lenta y la fase de enfermedad sería un proceso de crecimiento y respuesta del sistema inmunológico a esta patología respiratoria.  Así describe el Dr. Pere Joan Cardona, del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) y miembro de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), la evolución de la tuberculosis desde su estado latente hasta el momento en que se manifiesta. Esta hipótesis, la hipótesis dinámica, sustenta el proceso de investigación de la vacuna RUTI, que se inició en el año 2000 financiada en gran medida por el laboratorio farmacéutico Archivel Farma; y que permitiría reducir el tratamiento de ITBL de nueve meses a uno y que actualmente está en fase de tramitación del desarrollo clínico, fase que se extenderá previsiblemente hasta el 2012.

Nada menos que un tercio de la población mundial está infectada por el bacilo de la tuberculosis y el 10% de los individuos que la padecen de modo latente desarrollan la enfermedad de forma activa. La cuestión es, entonces, cómo tratar la ITBL, una tarea que se enfrenta no sólo a dificultades técnicas y científicas, sino también a importantes dificultades económicas, logísticas y políticas.

Un dato llamativo aportado por un estudio de la OMS del año 2006 evidencia que mientras el privatizado sistema sanitario estadounidense trató a 300.000 afectados por ITBL, el sistema sanitario de los 5 principales países europeos trató solamente a 125.000. La estadística muestra que en EEUU son tratados 21 casos por cada paciente con tuberculosis activa cuando en la UE lo son solamente 3. Es decir, la atención a la ITBL es allí 7 veces superior a la europea.

El Dr. Pere Joan Cardona matiza que “la idea de que un bacilo pueda permanecer latente, inactivo durante años en un organismo, es comúnmente aceptada, si bien tal cosa no puede ser establecida empíricamente por observación directa”. Por tanto, la aproximación a esta cuestión admite interpretaciones diversas.

Los investigadores de la vacuna RUTI, según el Dr. Cardona, se basan en lo que ellos denominan la “hipótesis dinámica”, que involucraría distintos procesos y mecanismos, como por ejemplo, la baja velocidad de crecimiento del bacilo, que le permite evitar la respuesta inmune del organismo, los efectos del drenaje fisiológico que se produce naturalmente en el aparato respiratorio y el papel de los macrófagos espumosos en la propagación del bacilo.

Los estudios llevados a cabo han permitido tener un mayor conocimiento en relación a la inducción de la infección tuberculosa latente que ha sido decisivo para el desarrollo de la vacuna terapéutica Ruti:
 
1. En primer lugar, el estudio del origen de la necrosis intragranulomatosa en las lesiones tuberculosas en humanos permitió conocer el fenómeno de Koch, atribuido clásicamente a la inoculación de vacunas terapéuticas en pacientes infectados por Mycobacterium tuberculosis, que consiste en una reacción del bacilo que ocasiona la inflamación y la destrucción de tejido afectado. Esto abrió la puerta al diseño de una vacuna terapéutica que no generara este fenómeno.

2. En segundo lugar, se observó que las diferentes pautas antibióticas provocan una inmunodepresión local transitoria que permite la reactivación de los bacilos latentes supervivientes y hace inútiles los tratamientos de corta duración.  Este hecho inspiró la necesidad de incorporar una vacuna terapéutica para poder acortar el tratamiento antibiótico.

3. El estudio de la evolución de los granulomas permitió demostrar el escape de los bacilos latentes de las lesiones granulomatosas generadas por la inmunidad contra Mycobacterium tuberculosis. Este hecho define el bacilo latente como una forma que permanece invisible al sistema inmunitario, como resultado de la transformación que sufre con el estrés generado contra él por la respuesta inmunitaria específica.  De aquí surge la idea de inmunizar con fragmentos de bacilos cultivados en condiciones de estrés ambiental.

4. Por último, el estudio de la composición de los granulomas permite descubrir la presencia de un anillo externo hecho por macrófagos espumosos que inactivan los linfocitos específicos activadores de los macrófagos infectados. Este anillo desaparece con el tratamiento antibiótico de corta duración, lo cual hace obligatorio un tratamiento antibiótico antes de la administración de la vacuna terapéutica.

Todos esos estudios han orientado el desarrollo de una vacuna terapéutica que no provoca el llamado fenómeno de Koch, que evita la reactivación de los bacilos de la tuberculosis tras finalizar el tratamiento antibiótico de corta duración y que evita el escape del sistema inmunitario de los bacilos latentes. La vacuna requiere tratamiento antibiótico previo con isonacida durante un mes.

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Este sábado 24 de marzo se celebra una nueva edición del Día Mundial de la Tuberculosis

La OMS advierte que un tercio de la población mundial está infectada por el bacilo causante de la enfermedad

Jano On-line y agencias

Un tercio de la población mundial, más de 2.000 millones de personas, viven infectadas por el bacilo causante de la tuberculosis, una enfermedad de la que cada año aparecen cerca de 9 millones de nuevos casos en el mundo, de los que más de 2 millones acaban en muerte. Este es el mensaje que quiere difundir la Organización Mundial de la Salud (OMS) en vísperas del Día Mundial contra la Tuberculosis, que se celebra este sábado 24 de marzo, cuando se cumple el 125 aniversario del descubrimiento del bacilo de Koch.

Según advierte la OMS en su campaña de sensibilización contra la tuberculosis de este año, cuyo lema es "Si hay tuberculosis aquí la hay en todas partes", más de 2.000 millones de personas se encuentran infectadas por el microorganismo que causa la enfermedad, "fruto de algún contagio que les ha ocurrido a lo largo de su vida". Sin embargo, en la gran mayoría de los casos su sistema inmunológico consigue vencer al bacilo y los infectados se encuentran sanos hasta que se debilitan y la enfermedad se manifiesta.

Esta organización alerta de que cada día mueren en el mundo 4.400 personas por tuberculosis y de que su "rápida propagación" se ceba, sobre todo, en los países con el nivel socioeconómico más bajo. Se trata de lugares como África Subsahariana o Haití, de países latinoamericanos como Bolivia, Perú o Ecuador, y asiáticos como India, China o Pakistán, así como Marruecos en el norte de África.

Para el Dr. José Caminero, neumólogo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y miembro de las Comisiones Científicas de la OMS desde 1998, "la gran batalla que libra hoy la neumología a escala mundial es tratar de curar a las personas que padecen tuberculosis y especialmente la multiresistente y la extremadamente resistente", declara.

Al problema de la alta tasa de pacientes que ven agravar su pronóstico por estar infectados del virus del sida, además de sufrir tuberculosis, se ha sumado durante la última década un problema epidemiológico más: el generado por el incremento del número de casos que son resistentes a los dos medicamentos más potentes que existen para curarla, la isoniacida y la rifampicina.

Actualmente, se estima que en el mundo viven alrededor de medio millón de pacientes con tuberculosis resistente a múltiples fármacos, muchos de ellos en países muy pobres, con escasos recursos económicos y con aún menos posibilidades de tener acceso los medicamentos que les curen, recuerda la OMS.

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La TBC y el cine

El Dr. Francisco Javier García, neumólogo del Hospital de La Princesa en Madrid y miembro de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía torácica) elabora una tesis sobre tuberculosis y cine
       
Greta Garbo, Nicole Kidman, Dustin Hoffman y Clint Easwood, han representado grandes personajes tuberculosos en el cine

Ya en 1912, un cortometraje llamado “Falling leaves” (dir: Alice Guy) incluía a la TB en su argumento. Aunque fue con “The toll of mammon” (1914, dir: Harry Handworth) cuando algunos aspectos de esta enfermedad empezaron a contar significativamente en el guión de un largometraje, en este caso melodramático y moralizante. Pero la primera gran conexión entre TB y cine se produjo en 1936, con un título clásico, “Camille” (dir: George Cukor):el París de 1847 es testigo de la imposible historia de amor entre Margarita Gautier y Armando Duval. La interpretación de la Margarita extravagante, romántica, seductora, caprichosa y finalmente enamorada llevada a cabo por Greta Garbo, y la larga escena final en la que agoniza por la tisis, rodada por Cukor con un intenso clasicismo, alcanzan el rango de imágenes inolvidables. En una época y ambiente similares (París, 1899) se desenvuelve la historia de “Moulin Rouge” (2001, dir: Baz Luhrmann), en la que Nicole Kidman interpreta a una prostituta de lujo que experimenta algunos síntomas –hemoptisis,síndrome febril- debidos a la TB.

El género cinematográfico por excelencia, el western, aporta un personaje peculiar, el sacamuelas tísico John “Doc” Holliday, cuyo duelo junto a Wyatt Earp en el OK Corral frente a los hermanos Clanton, ha conocido varias versiones para la gran pantalla. Victor Mature (My darling Clementine, 1946, dir: John Ford), Kirk Douglas (Gunfight at the OK Corral, 1957, dir: John Sturges), Dennis Quaid (Wyatt Earp, 1994, dir: Lawrence Kasdan) y, entre otros, Jason Robards (Hour of the gun, 1967, dir: John Sturges) ilustran el deterioro físico del personaje, aunque es este último film el que proporciona mayor información visual sobre la TB, al mostrarnos imágenes curiosas de esa época (hospital, auscultación, tratamientos prescritos).

La TB como reflejo de algunos aspectos de la otra cara del sueño americano, como la marginación social y el alcoholismo, aparece en dos películas muy significativas, que cuentan con dos intérpretes excepcionales. “Midnight cowboy” (1969, dir: John Schlesinger) nos presenta a Dustin Hoffman como Ratso, pícaro, desnutrido y hambriento, pasando a engrosar con todos los honores la amplia nómina de interpretaciones de personajes con TB. El gran Clint Eastwood, en “Honkytonk man” (1982, dir: Clint Eastwood) da vida a Red Stovall, alcohólico e irresponsable cantante de country que vaga por la deprimida Oklahoma de los años 30 paseando su tos, su expectoración hemoptoica y su disnea.

Tuberculosis y cine español

La importancia epidemiológica de la TB en España hacía inevitable que el cine enriqueciera su iconografía con determinados aspectos de esta enfermedad infecciosa. La posguerra que siguió a la contienda civil, al aunar miseria y alta infectividad tuberculosa, es el marco temporal donde se desarrollan la mayoría de películas que ilustran esta relación; las más significativas son:

- La colmena (1982, dir: Mario Camus): Ana Belén cuida de un jovencísimo y tuberculoso Imanol Arias, que reposa en un hospital madrileño de sala única y camas agrupadas.

- El embrujo de Shanghai (2001, dir: Fernando Trueba): la sintomatología de una adolescente con TB, las maniobras exploratorias de antaño (auscultación, percusión con monedas) y las recomendaciones terapéuticas son mostradas en esta cinta.

- El lápiz del carpintero (2003, dir: Antón Reixa): esta discreta adaptación de la novela de Manuel Rivas asume como elemento más destacable la mención en la pantalla de la “sensibilidad tísica”.

- El mar (1999, dir: Agustí Villaronga): probablemente la película que más y mejores escenas aporta a la galería cinematográfica de la TB. Rodada en la localidad balear de Caubet, en un antiguo hospital antituberculoso, sus imágenes, precisas y excelentemente documentadas, recorren múltiples aspectos de la enfermedad tuberculosa: la organización y disposición de los hospitales, el incierto futuro de los enfermos, la realización de radiografías, la dura realidad de las hemoptisis masivas, las técnicas terapéuticas quirúrgicas…

Tuberculosis y cine hoy

Según el Dr. Francisco Javier García Pérez, neumólogo de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) y estudioso de la representación de la tuberculosis en el cine “teniendo en cuenta la magnitud epidemiológica de la TB y su intensa conexión con la problemática social, aquellos cineastas preocupados por las desigualdades económicas y laborales y sus repercusiones sanitarias, como Mike Leigh, Ken Loach o nuestro Fernando León de Aranoa, no tardarán en introducir en sus películas tramas argumentales en las que la TB juegue un papel llamativo”.

En pleno siglo XXI, la tuberculosis (TB) sigue siendo la enfermedad infecciosa que más muertes ha causado en la historia de la humanidad. Los datos son elocuentes: un tercio de la población mundial está infectada, cada año enferman casi nueve millones de personas y dos millones de pacientes fallecen anualmente, aunque sólo 40.000 lo hacen en países desarrollados. Y esto ocurre así porque la TB golpea a los sectores sociales y económicos más desfavorecidos, y cuenta como fieles aliados con la marginación, la pobreza, el hacinamiento y la desnutrición.

Es lógico que una enfermedad con tan evidentes raíces sociales conecte con las disciplinas culturales y artísticas que reflejan la realidad, la sensibilidad y el compromiso. Así, la literatura, la pintura, la música y el cine cuentan con obras representativas en cuya temática la tuberculosis juega un papel fundamental.

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EL PAÍS  -  Sociedad - 24-03-2007

Las urgencias en salud no esperan
JORGE SAMPAIO 

Hasta ahora, la cepa H5N1 de la gripe aviar ha matado a 166 personas según los datos de OMS (Organización Mundial de la Salud). Sin embargo, el VIH/sida, la tuberculosis (TB) y la malaria matan en su conjunto a seis millones de personas cada año. Aun siendo de posible curación, la TB es una pandemia a nivel mundial que crece un 1% por año y que mata a unas 5.000 personas cada día.

A pesar de lo mucho que se progresa, la TB no está desapareciendo. En 2005 murió más gente de TB que en cualquier otro año en la historia y es previsible que permanezca como una de las 10 mayores causas de mortalidad en la próxima década, especialmente en África, la región más azotada por esta enfermedad.

De los nueve millones de nuevos casos de tuberculosis cada año, 400.000 son de la muy contagiosa resistente a múltiples medicamentos. TB-MDR es el resultado de tratamientos incompletos o interrumpidos y de la transmisión persona a persona.

La TB- MDR está aumentando en todo el mundo, con una mayor incidencia en los países de la antigua Unión Soviética, en los de alrededor de la Unión Europea, en la India y en China. La TB-MDR no responde a los medicamentos estándar para la TB y, probablemente, si no se trata adecuadamente puede convertirse en tuberculosis extremadamente resistente (TB-XDR). Se han encontrado cepas de la TB-XDR en todas las regiones del mundo. Hasta hoy, 26 países han comunicado casos de TB-XDR asociados a la infección de VIH con una tasa elevadísima de mortalidad.

La TB-MDR y la TB-XDR son de la total responsabilidad de los hombres y son el resultado de una terapia y de unos programas de control mal llevados. Representan una amenaza sanitaria global crítica y requieren una acción, prevención y cuidado globales.

Ésta es la razón por la que pienso que estamos ante una emergencia. Es el momento de que los líderes políticos mundiales lleven a cabo acciones extraordinarias para la promoción de la sanidad pública global especialmente en países en vías de desarrollo.

En mi opinión personal, cuatro asuntos importantes merecen atención y requieren una fuerte acción adicional de la comunidad internacional.

Primero, la lucha contra la TB: debemos mantenerla a la cabeza de la agenda global. La aparición de la TB-XDR es una nueva gran amenaza para la sanidad pública y requiere medidas apropiadas.

A principios de 1990, en la ciudad de Nueva York, un brote de TB resistente a los medicamentos costó mil millones de dólares. Desgraciadamente no se aprendieron las lecciones obvias y no se previnieron futuros brotes de TB-XDR.

La investigación y desarrollo, llevada a cabo por el G-8 y países con renta elevada en las nuevas herramientas para luchar con efectividad contra la TB, han sido desatendidos desde hace más de 40 años. La TB-XDR necesita de una importante financiación para la prevención y el desarrollo de nuevos diagnósticos, tratamientos y vacunas de la TB ya que las herramientas normalmente disponibles se han quedado obsoletas y son insuficientes. El Plan Global para parar la TB (Stop TB Partnership Global Plan to Stop TB 2006-2015) manifiesta la necesidad anual de un fondo de investigación de 900 millones de dólares (unos 680 millones de euros) para hacer nuevos diagnósticos urgentes y entregar medicamentos y vacunas.

Además, sin un aumento conjunto de ayuda, en 2015 la diferencia entre la ayuda necesaria para alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio (MDM) sobre TB y lo que se entrega actualmente llegará a ser de ¡más de 30.000 millones de dólares! Es más fácil rellenar esa brecha que asumir las pérdidas económicas producidas por las epidemias.

En segundo lugar, mejorar la coordinación en la lucha contra el sida y la TB es la clave para mejorar la salud en todo el mundo. Juntos el VIH/sida y la TB manifiestan una sinergia nociva que acelera la progresión de una y otra y ha supuesto una explosión de casos de TB en regiones donde el VIH era predominante. En algunas regiones subsaharianas, hasta el 77% de los enfermos de tuberculosis también tienen VIH. Ésta es la razón de que la tuberculosis sea la mayor causa de muerte entre infectados por VIH.

Para controlar la TB en los lugares en los que existe el VIH, es necesaria una mayor colaboración entre los programas de TB y VIH/sida. Es importante reconocer que sólo el 0,5% de los pacientes de VIH se hacen análisis de TB y sólo el 7% de los pacientes de TB se someten a pruebas de VIH, lo que no deja de ser dramáticamente insuficiente, ¿no creen?

Sobre ello he lanzado la idea de un encuentro entre los influyentes stakeholders -como los países que forman el G-8, la Unión Europea, El Banco Mundial, el Global Fund, UNAIDS, OMS, USAIDS, OGAC, fundaciones, compañías, asociaciones, ONG y Gobiernos de países con un gran peso- para concretar los pasos a dar para una coordinación global de las actividades de la TB y el VIH. Tenemos que trabajar más en este sentido.

En tercer lugar, África. África debería ser la máxima prioridad, debería ocupar el primer lugar en la agenda internacional y europea, porque no se puede aceptar que permanezca como un continente en riesgo. El África subsahariana se enfrenta a grandes retos sanitarios, con 11% de la población mundial y un 24% de la carga total de enfermedades, aunque sólo con un 3% de trabajadores en el área de la salud. Casi dos tercios de los adultos y niños infectados con VIH viven en el África subsahariana y el 72% de todas las muertes causadas por el sida en 2006 ocurrieron allí. África cuenta con un enorme porcentaje de todos los casos de TB, incluso algunos países con 300 casos por cada 100.000 habitantes (comparado con 12,6 casos en la UE de los 25 y 4,6 en EE UU). El pasado año, la TB se declaró como una urgencia en la región africana por su impacto social y económico. Según los datos disponibles, en estos países con una fuerte deuda, se estima que la TB produce una pérdida económica anual de 4% del Producto Interior Bruto. Tenemos que despertar, exigir un mayor esfuerzo a nuestros gobiernos y pedir a los líderes mundiales que se comprometan políticamente para luchar contra el flagelo que son las enfermedades infecciosas en África, porque la salud es un bien público global y hay que protegerlo.

Cuarto, reforzar los sistemas de salud debería ser nuestra mayor preocupación. Promocionar un plan global para fortalecer los sistemas sanitarios es la cuestión clave para alcanzar la mayoría de las Metas de Desarrollo del Milenio ya mencionadas. Esto requiere mejorar infraestructuras e invertir en laboratorios, pero también encarar la falta de trabajadores sanitarios que padecen muchos países en vías de desarrollo. Cincuenta y siete países, la mayoría en África y Asia, se enfrentan a una grave crisis de personal sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que se necesita un total de más de cuatro millones de trabajadores sanitarios para cubrir el vacío. Sin una actuación rápida, este déficit tenderá a aumentar.

Los esfuerzos deben dirigirse a tomar amplias medidas para el bienestar de las poblaciones. Por ejemplo, se debe pensar en la adopción del Código de Buenas Prácticas para la emigración de profesionales sanitarios para evitar la fuga de cerebros de los países pobres hacia los ricos y se debe pensar en incentivar el regreso a sus propios países de los emigrantes calificados.

Las Metas de Desarrollo del Milenio están dirigidas a concretar algunos logros de los derechos humanos básicos para todos. Como todavía existen millones de personas viviendo y muriendo en las condiciones más dramáticas de pobreza, realizar estas metas en 2015, como se ha acordado, es un compromiso moral y una responsabilidad política para la comunidad internacional. Esta cooperación y coordinación multilaterales son fundamentales para que las normas y las políticas funcionen y para garantizar las deseadas Metas del Milenio.

Tres de la ocho MDM se refieren a asuntos como la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud de las madres y la lucha contra el VIH/sida, la malaria, la TB y otras enfermedades infecciosas. La salud global está reconocida como un asunto de derechos humanos y una clave de seguridad y desarrollo. Para garantizar estos derechos en todo el mundo, no podemos permitirnos más retrasos. Necesitamos ir más rápido y hacer más cosas y mejores. Las urgencias no esperan.