Por Bárbara Roesler
Los embarazos entre adolescentes que no superan los 16 años, e incluso su ocurrencia en preadolescentes, son temas que suelen abordar los medios de comunicación con frecuencia, sobre todo cuando son el resultado de violaciones. Pero, ¿qué ocurre cuando esto se produce en el anonimato, bajo la simple premisa de "no estar informado"?
Según los especialistas, los jóvenes aclaran sus dudas sobre sexualidad, básicamente, a través de los medios de comunicación. Sin embargo, el mayor problema radica en que, muchas veces, estos datos no son correctos. "Mucha información está cargada de sentidos dados por los adultos y con distintos objetivos, entre ellos el acceso a tener relaciones sexuales con esos y esas adolescentes", explicó a Infobae.com Mabel Bianco, médica y presidente de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM).
Por otra pa rte, los medios sólo permitirían la comunicación unidireccional, en la que no se puede comentar, repreguntar y debatir.
Según la especialista, "no hay forma de saber, si no se trabaja con ellos, qué entendieron y cómo lo incorporaron, qué sentido le dan. Estos no son temas que simplemente se da la información y listo: requiere ver matices, rediscutir, hablar y plantear dudas".
Ante esta falta, los adolescentes encuentran el diálogo en grupos de chicos de su misma edad, o charlan con adultos con los que tienen posibilidad de hablar del tema. Pero el problema está en que "entre pares, muchas veces, se transmiten errores e ignorancias, mientras que en los adultos puede haber mala intención o falta de capacidad para explicar", señaló Bianco.
Según un estudio del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM) de 2005, 6 de cada 10 madres adolescentes argentinas no planificó tener un bebé.
Ser hijo, tener un hijo
Rosa Petronacci, miembro en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y especialista en niños y adolescentes, explicó a Infobae.com que "el problema más grande es cuando no pueden ejercer la función materna-paterna de contención porque todavía ellos mismos necesitan de esa contención".
Frente al embarazo de un hijo adolescente, los padres suelen responder de distinta manera: con susto, sorpresa, alegría… Pero cada reacción va a estar enlazada con la aceptación –o no- de que sus hijos llevan una sexualidad activa. "El problema no es por la nueva vida sino por la vida sexual joven", dijo Petronacci.
Sin medios
Según Bianco, "aunque no se pueda creer, todavía las chicas creen que la primera relación sexual no embaraza y otros mitos parecidos". Pero los rumores que van de boca en boca no son los únicos causantes de la preñez adolescente: también lo son la imposibilidad de acceder a la información necesa ria y la psicología propia de la edad.
En los casos e! n los qu e la educación sexual no se imparte desde la escuela, los chicos quedan librados a sus posibilidades de encontrar las respuestas que buscan. Y allí nivel socioeconómico y social de la familia comienza a actuar. Según datos oficiales, los embarazos adolescentes en jóvenes de bajos recursos se dan en una proporción de 17 a 1 respecto a los de más altos ingresos.
Petronacci explicó que en los grupos más carenciados, "el embarazo entre los 13 y los 15 años le da un sentido a la vida, de tanta aridez emocional, pero ni psíquica y emocionalmente están en condiciones para ejercer la función materna-paterna".
Por otra parte, la licenciada afirmó que "los chicos en general saben y conocen los métodos anticonceptivos, pero pesa la cuestión inconsciente y la impotencia adolescente: el 'a mí no me va a pasar'".
La prevención en la Argentina
Para Bianco, el número de embarazos entre adolescentes se increm entó en los últimos 10 años, especialmente en menores de 15, mientras que la fecundidad en niñas de entre 10 y 14 años se duplicó desde 1990. "El problema es que no hubo educación sexual, la influencia fue por omisión", explicó.
De acuerdo a la ley nacional 25.673, los adolescentes pueden acceder a todos los métodos de anticoncepción reconocidos. Sin embargo, y a pesar de la reglamentación y provisión que hace el Ministerio de Salud en todo el país, todavía hay muchos servicios asistenciales en los que los profesionales no quieren atender a los adolescentes o les exigen la presencia de un adulto. "Por ejemplo, muchos confunden la píldora anticonceptiva con un método abortivo y no la recetan", explicó Bianco.
Y agregó que "el desideratum de la educación sexual en el ciclo escolar no es acabar con el embarazo adolescente, sino que se embaracen las que realmente lo elijen y quieren".