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Publicado el 22 de diciembre de 2003

Detección de las primeras resistencias a los fármacos antituberculosos de segunda y tercera línea

Un trabajo de investigación, desarrollado por el Equipo de Micobacteria del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, sobre nuevos tratamientos para combatir la tuberculosis confirma los primeros problemas de resistencias a los fármacos de segunda y tercera línea, y por ello plantea la conveniencia de profundizar en la investigación de medicamentos en asociación sensibles y efectivos ante esta enfermedad infecciosa.

El jefe de servicio de Microbiología del complejo hospitalario cordobés, Dr. Manuel Casal, destacó la necesidad de desarrollar nuevos medicamentos de segunda y tercera línea que sustituyan los tratamientos con fármacos de primera línea (que tras su uso durante un período determinado se vuelven menos eficaces y hacen que la tuberculosis pase a ser multirresistente) y atajen el problema de la multirresistencia en la tuberculosis.

Para el desarrollo del estudio, se trabajó con una muestra de 94 cepas de tuberculosis procedentes de 21 hospitales andaluces y de otras comunidades autónomas, que permitieron estudiar el pasado año la reacción y la evolución de pacientes tuberculosos ante el arsenal médico de segunda y tercera línea.

El citado investigador señaló que, sin embargo, los primeros tratamientos frente a la tuberculosis pasan por el uso de fármacos de primera línea (isoniazida, rifampicina, estreptomicina, etambutol y pirazinamida), diseñados expresamente para contrarrestar los efectos de esta enfermedad y que se muestran más activos frente a la tuberculosis que otras opciones terapéuticas. El tratamiento con estos primeros medicamentos consiste en tomar 3 o 4 de estos fármacos combinados durante varios meses que deben dejar de administrarse en casos de resistencia bacteriana.

Precisamente, cuando aparece la resistencia se administran los de segunda y tercera línea (amikacina y ciprofloxacina, entre otros, que han sido diseñados para otras patologías pero aplicables a la tuberculosis) o también cuando se manifiestan efectos secundarios con los medicamentos de primera línea y en situaciones clínicas especiales. En este sentido, el Dr. Casal explicó que, a pesar de ser estas últimas sustancias esenciales en el control de la patología, la resistencia va del 3% al 30% según los fármacos, porcentajes bastante significativos que obligan a recurrir nuevas terapéuticas más eficaces.

En España se registran anualmente entre 16.000 y 18.000 nuevos casos de tuberculosis, enfermedad que se cobra la vida de 2 millones de personas cada año en todo el mundo. Con frecuencia la desarrollan personas infectadas por el VIH cuyo sistema inmunológico está muy debilitado.

Esta enfermedad, junto al sida y la malaria, son las consideradas más importantes en el mundo y pueden afectar a una tercera parte de la población, aunque en los países con mayor pobreza la tuberculosis se acentúa y afecta al 80% de la población.