La Chlamydia trachomatis es el agente etiológico que produce más frecuentemente una enfermedad de transmisión sexual. Es la causa de esterilidad que podría prevenirse con mayor facilidad en Inglaterra. Sin embargo, se diagnostican menos del 10% de las infecciones prevalentes. Muchas mujeres jóvenes no son tratadas y corren el riesgo de tener un embarazo ectópico, dolor abdominal crónico o esterilidad por un factor tubario en el futuro. En los hombres, la Chlamydia puede producir una epididimitis. Los factores de riesgo para la falta de diagnóstico en la infección por chlamydia son: ser joven, soltera, tener parejas ocasionales, un mayor número de parejas en el último año y tener relaciones sexuales sin protección.
Un trabajo piloto sobre el screening de Chlamydia genital utilizó para el diagnóstico una muestra de la primera orina y empleó una técnica de amplificación de ácido nucleico. Este método resultó útil para el screening de esta patología. Un servicio de anticoncepción para mujeres jóvenes realizó un programa de screening para Chlamydia trachomatis genital. Las pacientes tenían entre 12 y 21 años con una media de edad de 18.34 años (DS 2.91). La clínica se encuentra en una comunidad con un alto índice de problemas sociales y económicos. En el 2001-2002, 779 mujeres utilizaron el servicio de anticoncepción y se les otorgó un total de 2496 consultas de las cuales se realizaron el 89%. El 96.5% fueron mujeres y el 24% eran de una minoría étnica.
La experiencia de este servicio muestra que muchos casos de Chlamydia no se hubieran diagnosticado ni tratado. Para revertir esta situación se intentó identificar la infección y dar tratamiento y evaluar el porcentaje de pacientes que volvieron a la consulta para el análisis pos tratamiento. De esta manera se logró medir la aceptabilidad del test en la población. Antes de hacer este estudio piloto sobre screening, se indicó un test de Chlamydia en los casos de pacientes con síntomas como pérdidas intermenstruales o en las pacientes consideradas de riesgo. Se realizó un trabajo durante seis meses para establecer si había aceptación en las pacientes para el screening de Chlamydia. Se consideraron dos tipos de test: la toma de moco cervical con técnica de ELISA y la toma de la primera muestra de orina. La toma cervical no fue muy bien aceptada por una gran proporción de mujeres y se sabe que tiene muchos falsos negativos. La muestra de orina es más fácil y mejor aceptada por las pacientes.
Se consultó a dos especialistas genitourinarios sobre como manejarse en los casos de resultados equívocos: si retestear a la paciente u ofrecerle tratamiento como si tuviera un resultado positivo. Se optó por dar tratamiento por el comportamiento sexual de riesgo de estas mujeres y por la falta de confianza en que vuelvan a la consulta. El tratamiento consistió en una dosis única de 1 gramo de azitromicina.
Se realizó un trabajo piloto que produjo cambios en la práctica médica: se ofreció el test de Chlamydia a toda paciente que nunca había sido estudiada para Chlamydia. Se hizo publicidad en la sala de espera sobre los riesgos de tener Chlamydia y los beneficios de tratar. Se entrenó a los médicos para que ofrezcan el test de Chlamydia a toda mujer joven que consulta por anticoncepción y ver la posibilidad de que le lleguen los resultados una vez hecho el test. Se entrenó a las secretarias para que establezcan una manera de poder contactar a las pacientes para informarles los resultados y citar a aquellas con un resultado positivo o dudoso. Los médicos fueron obligados a ver los resultados aunque la paciente no consultara nuevamente.
Entre el 1 de abril del 2001 y el 31 de marzo del 2002, de las 779 mujeres que concurrieron al centro de anticoncepción, 566 (72.7%; IC 95% 69.5% al 75.8%) que antes no quisieron hacerse el test de Chlamydia, aceptaron hacerlo. Se detectaron muchos casos positivos en dos colegios en particular por lo que una de las escuelas invitó a una enfermera a hablar a pequeños grupos de alumnos de 14-15 años sobre los riesgos de contraer una infección por Chlamydia. Esta información está incluida actualmente en el programa de educación del colegio.
El screening confirma los hallazgos de los trabajos recientes que hablan de un alto nivel de infecciones por Chlamydia no diagnosticadas en un grupo de pacientes de alto riesgo. Una clínica que ofrece anticoncepción es un buen lugar para realizar la pesquiza para Chlamydia y es menos traumático que ir a un consultorio de enfermedades de transmisión sexual. Aquellas pacientes con resultado positivo o dudoso volvieron a la consulta principalmente por el miedo a las consecuencias en la fertilidad futura.
Se logró una gran aceptación por tratarse de una muestra en orina y no en el moco cervical ya que la mayoría de las adolescentes se rehusaron a ser revisadas. También fue importante el examen pos tratamiento para asegurarle a la paciente que fue curada y permitió a los médicos asegurarse que el tratamiento fuera realizado. El trabajo demostró la importancia de las secretarias en la transmisión de la información para lograr que las pacientes vuelvan a buscar sus resultados. No se logró que la pareja de la paciente con un resultado positivo viniera a hacer la consulta. Todavía hay mucho por mejorar para lograr acercar a los varones al centro Brandon. La mayoría de las pacientes fueron contactadas a través de su teléfono celular.
El trabajo muestra la importancia del screening para chlamydia. De todas maneras, siguen habiendo puntos por mejorar. Uno de ello es acercar a las parejas de estas mujeres con resultados positivos. Es de gran utilidad trabajar con los colegios locales. El tratamiento con una dosis única de 1 gramo de azitromicina fue altamente aceptada y mejora la compliance de las pacientes.
Artículo comentado por la Dra. Alicia Lapidus, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Tocoginecología.
Artículos
/ Publicado el 28 de octubre de 2003
El screening para Chlamydia
Detección de infección por Chlamydia en mujeres jóvenes
Un trabajo piloto sobre el screening de Chlamydia genital utilizó para el diagnóstico una muestra de la primera orina y empleó una técnica de amplificación de ácido nucleico.
Autor/a: Dres. Moens V, Baruch G, Fearon P.
Indice
1. Desarrollo
2. Bibliografía