Según la investigación, que publica el último número de Nature , los citados cilios o filamentos microscópicos dirigen el curso de los fluidos presentes en el embrión, normalmente de derecha a izquierda.
De hecho, los investigadores han comprobado en experimentos con ratones que, al colocar a los embriones en una corriente de izquierda a derecha, el patrón de desarrollo de órganos se invierte. Asimismo, un ratón mutante que carece de cilios desarrolla órganos en una orientación caótica.
Al colocar a los embriones en una corriente de fluido artificial, los autores del trabajo restauraron los patrones normales de los órganos. Los pulsos o movimientos de los cilios se supone que distribuyen de forma dispar a un mensajero químico que, a su vez, influye en el desarrollo de los órganos.
Aunque se creía que tan sólo los ratones tenían esta característica de los cilios, en un comentario adicional al estudio, investigadores de la Universidad de Salt Lake City muestran que también los pollos y los peces cebra lo poseen. Los hallazgos indican que es muy posible que este método de patronaje de los embriones se encuentre en todos los vertebrados.
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