Los efectos nefrotóxicos de la droga antineoplástica ifosfamida han sido atribuidos a su metabolito hepático cloroacetaldehído. Partiendo de estos antecedentes, un grupo investigador de Francia, decidió estudiar los efectos del cloroacetaldehído sobre la corteza aislada de los túbulos del riñón humano que metabolizan lactato (un substrato fisiológico en los riñones humanos).
Los investigadores hallaron que en concentraciones de ³0.5mM, cloroacetaldehído fue tóxico para los túbulos del riñón humano, evidenciado por una reducción dramática en los niveles celulares de ATP y por un gran incremento en la liberación de dehidrogenasa lactato. Además, cloroacetaldehído estimuló la acumulación de piruvato e inhibió la eliminación de lactato y la síntesis de glucosa. Estos efectos, que estuvieron asociados con la desaparición incompleta de cloroacetaldehído y la depleción extensiva del CoA celular, acetil-CoA y los contenidos de glutatión, fueron prevenidos por la administración de drogas protectoras del tiol (mesna y amifostine).
Los túbulos de riñón humano demostraron que metabolizaban cloroacetaldehído a índices altos, presumiblemente vía deshidrogenasa aldehida, que es muy activa en los riñones humanos. Las mediciones por espectroscopia de resonancia magnética nuclear de Carbon-13 indicaron que los túbulos del riñón humano convirtieron cloroacetaldehído [2-13C] en cloroacetato [2-13C), cuyo metabolismo más avanzado fue muy limitado.
En las concentraciones aquimolares, cloroacetato fue mucho menos tóxico que [2-13C] , indicando que la síntesis de cloroacetato a partir de cloroacetaldehído por los túbulos del riñón humano representa un mecanismo de destoxificación que podría jugar un rol in vivo en la prevención o limitación de los efecto nefrotóxicos observados durante la terapia con ifosfamida.