Noticias médicas

Publicado el 27 de noviembre de 2007

Células madre

Descubrimiento genético acerca cada vez más la ciencia ficción a la realidad.

El hallazgo abre camino a nuevos tratamientos contra el cancer, la diabetes o el Alzheimer.

Cultivar órganos en un laboratorio para trasplantarlos y regenerar miembros amputados todavía pertenece al terreno de la ciencia ficción. Pero un hallazgo clave sobre las células madre divulgado esta semana acercó un poco más este sueño a la realidad.

Un equipo japonés y un equipo estadounidense lograron transformar células de piel humana en células madre, que son capaces de evolucionar en células nerviosas, cardiacas o en cualquiera de los 220 tipos de células del cuerpo humano.

El hallazgo abre el camino a nuevos tratamientos contra el cáncer, la diabetes o la enfermedad de Alzheimer, aseguran los científicos.

“Esto es realmente el Santo Grial: poder tomar unas pocas células de un paciente –como una muestra de la mejilla o algunas pocas células madre en el laboratorio”, dijo a la AFP Robert Lanza, director de la empresa de biotecnología Advanced Cell Tecnology.

“Es un poco como aprender a convertir el plomo en oro”, estimó.

Aunque la investigación todavía está en pañales, los beneficios potenciales son “enormes” dijo Lanza, que ya imagina maneras de reducir a la mitad la tasa de mortalidad tras un ataque cardiaco, restablecer el flujo sanguíneo a miembros que de otra manera tendrían que ser amputados o “fabricar” un riñón sano usando células madre.

La utilización de células de la piel permitiría a los médicos crear células madre con un código genético específico del paciente, eliminando el riesgo de que el cuerpo rechace órganos o tejidos trasplantados.

En lo inmediato, se espera que conduzca a una virtual multiplicación de las células madre disponibles para investigación, utilizadas para probar nuevos medicamentos y tratar de comprender enfermedades como el cáncer, la diabetes o el Alzheimer.

Es que el acceso a las células madre está actualmente restringido debido a las complicaciones técnicas y éticas de trabajar con embriones humanos, que hay que destruir para obtener sus células madre.

La nueva técnica, aunque lejos de estar perfeccionada, es tan prometedora que el científico que logró clonar la primera oveja del mundo, Dolly, anunció que dejará de lado la clonación de embriones para focalizarse en las células madre derivadas de células de la piel.

“El hecho de que la introducción de una pequeña cantidad de proteínas en células humanas adultas puede producir células equivalentes a las células madre embrionarias nos lleva a una era enteramente nueva de biología de células madre.”, dijo Ian Wilmut, el investigador escocés que creó el primer clon de un mamífero obtenido a partir de una célula de una animal adulto.

Una de las mayores ventajas de la nueva técnica es su simplicidad: se necesitan solo cuatro genes para que la célula de la piel se retrotraiga a célula madre.

Esto, a diferencia del caro y complejo proceso desarrollado por Wilmut, puede ser realizado en un laboratorio biológico común. Y las células de la piel son mucho más sencillas de obtener que los embriones.

El principal obstáculo a superar es encontrar una manera segura de transformar las células de la piel. El método actual plantea el riesgo de mutación celular porque se utiliza un retrovirus para introducir los cuatro genes a la célula.

Aunque esto postergará el uso de estas células madre en tratamientos, permitirá a los investigadores usarlas para estudiar enfermedades y probar medicamentos nuevos.

“Es una explosión de recursos”, estimó Konrad Hochedlinger, del Stem Cell Institute de la Universidad de Harvard. “Puedes tomar células de la piel de un diabético, convertirlas en células pancreáticas (que producen la insulina que regula el nivel de glucosa en el cuerpo) y descubrir que pasa”.

Pese a lo prometedora de la técnica, los propios investigadores que anunciaron el hallazgo también llamaron a no abandonar la investigación con células madre embrionarias.

James Thompson, de la Universidad de Wisconsin en Madison, que lideró el equipo estadounidense, advirtió así: “Esta nueva investigación es solo el inicio: apenas entendemos cómo funcionan estas células”.