MÓNICA L. FERRADO - Barcelona
EL PAÍS
Hace tres años y medio, a la consulta de Carlos Rodrigo, jefe de pediatría del hospital Germans Trias i Pujol, de Badalona, llegó un niño con una grave infección causada por dos bacterias muy comunes, neumococos y estafilococos. Ver para creer. El niño no presentaba ninguno de los síntomas que aparecen cuando hay una infección: no tenía fiebre, ni había un aumento del número de glóbulos blancos en sangre. Sin embargo, era grave. Su madre le explicó que otro de sus hijos había muerto antes de cumplir un año por una grave infección que no detectaron a tiempo. También perdió a otro bebé cuando apenas tenía un mes, y fue por otra infección que no detectaron a tiempo por falta de sintomatología.
Hoy, su enfermedad ya tiene nombre, síndrome de MyD88, según los resultados de un estudio que aparece hoy publicado en la revista Science, en el que se describen los casos de nueve niños, tres de ellos fallecidos a causa de la infección. Se trata de una nueva patología del sistema inmunitario cuyo origen se encuentra en un mal funcionamiento del gen MyD88. "Es una enfermedad rara, no frecuente, pero ahora ya sabemos cómo describirla", explica Carlos Rodrigo. Y se hereda, aunque los padres estén sanos.
El caso detectado en Badalona fue el inicio de la cadena de colaboración que ha dado lugar a esta investigación, en la que han participado tres hospitales españoles y uno francés. En el Sant Joan de Dèu de Barcelona se detectaron otros dos casos, un niño de dos años y su hermano. En el hospital Dr. Negrín, de Las Palmas, donde se había trabajado ya con una patología similar, se realizaron cultivos in vitro. En el hospital Clínic de Barcelona se pudo detectar el defecto genético que subyacía. Las muestras biológicas de los catalanes y de otros cuatro de Turquía, Portugal y Francia, se analizaron finalmente en el hospital Necker de París. Este análisis genético permitió concretar que el origen estaba en una mutación en este gen, fundamental para identificar correctamente una infección ocasionada por estas bacterias y para desencadenar la respuesta inflamatoria.
En condiciones normales, el sistema inmunitario se rebela ante las infecciones con una respuesta inflamatoria, como el dolor, la fiebre, el aumento de los glóbulos blancos o la dilatación de los vasos sanguíneos de la zona afectada, una reacción que sirve para aislar y destruir el patógeno, pero también para avisar de que algo falla. El sistema inmune de los niños con el nuevo síndrome continúa siendo capaz de responder frente a otros patógenos.
Para estar seguros de los resultados, los investigadores compararon los datos de los enfermos con ratones con el mismo defecto genético. Los ratones eran susceptibles a un mayor número de patógenos, seguramente porque el sistema inmune del ser humano tiene mecanismos alternativos que compensan la deficiencia del gen. También sospechan que los niños afectados mejorarán con la edad. Actualmente, los seis pacientes que sobreviven son tratados con antibióticos. "Su vida es normal", afirma Rodríguez. Sólo requieren una estricta vigilancia.
Descubierta una nueva enfermedad inmunitaria
JANO.es
En el hallazgo han participado investigadores de varios centros españoles. El artículo, publicado en "Science" describe nueve casos identificados.
Un estudio publicado en "Science" describe nueve casos de niños afectados gravemente por bacterias comunes a causa de una deficiencia del gen MyD88, clave en la protección innata ante las infecciones.
Los investigadores explican que, desde que nacemos, todas las personas estamos en contacto continuamente con microbios que pueden provocarnos enfermedades. Con tal de poder hacerles frente, disponemos de un sistema inmunitario muy eficaz, que permite identificar y eliminar a los agentes que provocan infecciones. Una parte de este mecanismo es innata y la otra va mejorando a medida que tenemos contacto con nuevos patógenos.
Desde el nacimiento, el sistema inmunitario reacciona ante una infección con una respuesta inflamatoria, responsable de la fiebre, el dolor, el aumento del número de glóbulos blancos en sangre y la dilatación de los vasos sanguíneos de la zona afectada. Esta reacción sirve para aislar y destruir el patógeno y es un aviso de que algo falla.
El nuevo estudio, en el que han participado los hospitales catalanes Germans Trias (Servicio de Pediatría y Laboratorio de Inmunología LIRAD del Banco de Sangre y Tejidos), Hospital Clínic de Barcelona (Servicio de Inmunología) y Sant Joan de Déu (Servicio de Pediatría), así como el Hospital Universitario Dr. Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, ha identificado una extraña enfermedad en la cual el sistema inmunitario innato funciona de forma irregular. Los autores describen 9 casos de niños afectados gravemente por bacterias comunes, en concreto neumococos y estafilococos, que no reaccionaban a la infección con una respuesta inflamatoria; es decir, que ni tenían fiebre, ni se les detectaba un aumento del número de glóbulos blancos en sangre. Cuando llegaban al médico la infección estaba muy extendida. Tres de los niños, de entre 1 y 11 meses de edad, murieron.
Lo más curioso es que los niños afectados eran capaces de hacer frente a otras infecciones y respondían a vacunas. Esto significa que su sistema inmunitario era capaz de detectar otros microbios y de estimular la producción de anticuerpos.
Un análisis genético de los niños afectados detectó finalmente una deficiencia en un gen fundamental por poder identificar correctamente la existencia de una infección ocasionada por agentes patógenos y responder a ella, denominado MyD88.
Para estar seguros de que este era el verdadero motivo de la enfermedad, se compararon los datos de los enfermos con ratones con el mismo defecto genético.
A diferencia de los niños afectados, los ratones eran susceptibles a un número muy elevado de patógenos, y no sólo a los neumococos y los estafilococos. Esto confirma que el sistema inmunológico del ser humano tiene mecanismos alternativos que compensan la deficiencia del gen MyD88. Otra de las sospechas de los autores del estudio es que los niños afectados mejorarán con la edad. Serán necesarias nuevas investigaciones para poder confirmar estas cuestiones.
Actualmente, los 6 pacientes que sobreviven tienen entre 3 y 16 años. Son tratados con antibióticos efectivos contra las infecciones por neumococos y estafilococos y llevan una vida normal.
La investigación ha sido encabezada por investigadores del Hospital Necker de París (adscritos al INSERM), bajo la dirección del Dr. J.L. Casanova, tras un largo proceso de investigación. Además de los cuatro centros españoles, han participado centros de Estados Unidos, Tailandia, Turquía, Portugal, Francia, Reino Unido, Hungría, Israel y Canadá. Tres de los niños afectados se han diagnosticado en el hospital Germans Trias, dos en Sant Joan de Déu, dos en Portugal, uno en Francia y otro en Turquía.