Un equipo de la Universidad de California, en San Diego (Estados Unidos), afirma haber descubierto otra pieza del rompecabezas que relaciona la inflamación con la enfermedad cardiovascular.
En "Proceedings of the National Academy of Sciences" escriben que la proteína C reactiva se une a las lipoproteínas de baja densidad (LDL) oxidadas. Esta interacción, señalan, desencadena una cascada de eventos que conduce a la aterosclerosis.
En su estudio han comprobado cómo la proteína inflamatoria se une a las LDL oxidadas, las cuales se acumulan en la pared arterial dando lugar a la placa de ateroma.
Así, indican que la proteína C reactiva no es sólo un marcador de futuros episodios cardiovasculares, como se cree generalmente, sino que actúa uniéndose a las LDL y a las células apoptópicas. De ese modo, la proteína inflamatoria desempeña un papel clave en el desarrollo o la modulación de la aterosclerosis, opinan.
Explican que la proteína se une a las LDL oxidadas a través del reconocimiento de la fosfocolina, que se encuentra en la superficie de las moléculas en proceso de oxidación.
Además, dado que en las lesiones ateroscleróticas también se encuentran acumulaciones de células muertas y apoptóticas que están bajo un gran estrés oxidativo, los autores determinaron que la proteína C reactiva se une a estas células por el mismo mecanismo.
Webs Relacionadas
University of California, San Diego
http://www.ucsd.edu/
Proceedings of the National Academy of Sciences
http://www.pnas.org/